Dmocracia, la “no marca” de moda lanzada por el Gobierno que incendia las redes

Concebida para servir como un mero elemento de propaganda, su “lanzamiento” ha generado tanta controversia como informaciones imprecisas y alejadas de la realidad.
Moda
La influencer Sara Fructoso como imagen de la campaña de “Dmocracia”. Credits: España en Libertad.
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Madrid – Si el objetivo era la viralización, objetivo conseguido. Ahora si se pretendían, y pretenden, metas de un mayor y más aspiracional alcance, las dudas sobre cuáles eran y hasta dónde se han logrado conquistar resultarían más que fundamentadas. Hablamos no sino de “Dmocracia”, la “no marca” —y esto que quede ya claro por adelantado— lanzada por el Gobierno, para tanto celebrar como promocionar la agenda de su iniciativa “España en Libertad. 50 años”, impulsada para conmemorar los 50 años desde el inicio de la Transición hacia la democracia en España.

Como parte de este modo de ese programa, cuyas primeras iniciativas comenzaron a ponerse en marcha a partir de 2025, hacia finales de este pasado mes de junio de 2026 empezaron a difundirse desde diferentes medios especializados, generalistas y en las redes sociales, empezando por las cuentas oficiales de esta iniciativa “España en Libertad”, una serie distinta de documentación gráfica, entre fotografías y vídeos, en la que distintos perfiles, y especialmente influencers, aparecían luciendo las prendas de una a todas luces singular colección cápsula. Una propuesta de moda de marcadas líneas “street style”, diseñada por el reconocido artista e ilustrador madrileño José Luis Pérez Ramos, más conocido por el sobrenombre de Bnomio, que comenzaba entonces a ver la luz bajo el epígrafe de “Dmocracia”.

Las influencers Sara Fructoso y Marina Rivera durante la sesión de fotos de la campaña de “Dmocracia” realizada en el Congreso de los Diputados. Credits: España en Libertad.

Presentada en el marco de una campaña que portaba, y porta, por título “Cuanto te vistes, te posicionas”, las prendas de esta cápsula “Dmocracia” eran inmortalizadas para promocionar su “lanzamiento” en ni más ni menos que el Congreso de los Diputados. Uno de los dos espacios, junto al Senado, en los que se encuentra representada la voluntad del pueblo español, y desde esa condición más representativos de la democracia española, y que terminó para ello y así convertido en el telón de fondo de una sesión fotográfica protagonizada por las prendas creadas por Bnomio, y que para su inmortalización lucieron diferentes modelos, así como las influencers Marina Rivera, más conocida en las redes sociales como Rivers, y Sara Fructoso.

Un lanzamiento marcado por la desinformación

Tras la difusión de esas primeras imágenes y vídeos sobre las prendas de la colección, lejos de quedar ahí, las piezas diseñadas por el ilustrador madrileño para la iniciativa “España en Libertad” —un pantalón, una camiseta y una sudadera— han seguido desde entonces y a lo largo de estas tres últimas semanas publicitándose desde toda una disparidad de medios de comunicación y cuentas y perfiles en redes sociales. Una divulgación mucha de la cual ha venido patrocinada por la misma iniciativa del Gobierno, y desde la que poco a poco, y como un perfecto ejemplo del juego del “teléfono escacharrado”, se ha terminado por ir desvirtuando en lo que consistía realmente la iniciativa, hasta el punto de trasladar a la opinión pública de que el Ejecutivo, a través de “España en Libertad”, había salido a competir en el mercado de la moda lanzando una línea de ropa propia. Un así incipiente proyecto de marca de moda, para el que además se estaba destinando una partida de 14,6 millones de euros. Unos supuestos fondos que, sumándose a la instrumentalización del Congreso de los Diputados, y a la contratación de los perfiles de distintos influencers para su promoción, han provocado y alimentado un aluvión de críticas, tanto desde fuera como desde dentro de la industria de la moda. Críticas entre las que encontramos a la realizada por Juan Fernández-Estrada, cofundador y codirector ejecutivo de Blue Banana, y quien, como consecuencia de esa desinformación, cuestionaba que el Gobierno estuviera destinando fondos públicos para construir su propia firma de moda.

La influencer Marina Rivera como imagen de la campaña de “Dmocracia”. Credits: España en Libertad.

“Llevo diez años montando una marca de ropa y no entiendo que el Gobierno destine dinero público a crear y promocionar una marca de ‘’streetwear’”, apuntaba Fernández-Estrada en una publicación desde su cuenta de LinkedIn que acumula cerca de 3 000 reacciones. “Durante estos años en Blue Banana hemos construido una empresa desde cero, con 3.000 euros, pagando impuestos, reinvirtiendo cada euro y generando hoy más de 300 puestos de trabajo directos”, y “como la nuestra, hay cientos de marcas en España que luchan cada día por salir adelante en un sector tan complejo y competitivo”, ponía en valor el cofundador de Blue Banana. “Cualquiera que haya emprendido sabe lo difícil que es acceder a financiación, conseguir ayudas o sobrevivir a la carga fiscal y administrativa”, y “por eso”, apostillaba, “me parece tan injusto que el dinero público de todos se utilice para posicionar una marca en un mercado en el que ya existen cientos de empresas privadas intentando hacerse un hueco”.

De marca de moda… a campaña de comunicación

Corrigiendo buena parte de las informaciones difundidas hasta la fecha, o cuanto menos poniendo en su justo contexto esta iniciativa, saliendo al paso de las crecientes críticas desde “España en Libertad” han querido dejar claro finalmente —y no como se había estado haciendo hasta ahora— que el lanzamiento de Dmocracia no es el de una firma de moda ni el de una colección de prendas de moda, sino el de una campaña de comunicación y concienciación. Campaña que se ha decidido poner en marcha para, en línea con los objetivos de la iniciativa del Gobierno, poner en valor los logros y las libertades alcanzadas durante estas cinco últimas décadas de democracia, y así mismo acercar el valor y la idea de la democracia a la población joven, recurriendo para tal fin a los códigos que le son más propios.

La influencer Sara Fructoso como imagen de la campaña de “Dmocracia”. Credits: España en Libertad.

En consecuencia, desde la iniciativa pública defienden el haber recurrido al lenguaje de la moda para esta campaña y última acción promocional de su programa, en la medida en la que, primero, la moda ocupa un papel principal dentro de los códigos de reafirmación de su identidad de los que se sirven las nuevas generaciones, al igual que la música, los videojuegos, las series o el cine; y segundo, a que lejos de ser un ámbito meramente utilitario —que también—, así como identitario, el vestir y la manera de vestirnos trasciende más allá de ahí, para erigirse en una herramienta de comunicación política. Aspecto para el que no faltan pocos ejemplos desde que el hombre comenzó a vestirse, y hasta llegar al día de hoy, por citar desde estas páginas alguno de los más recientes el que terminó por provocar aquel acalorado enfrentamiento entre el presidente de los Estados Unidos y de Ucrania en marzo de 2025.

De este modo, precisan igualmente desde “España en Libertad”, las prendas diseñadas para esta iniciativa por Bnomio no se ven a comercializar ni a poner a la venta, y las que se han producido se destinarán de manera exclusiva —incluyendo su reparto mediante sortéos en las redes sociales— a su uso para la promoción de la campaña. Una acción a la que, según han adelantado desde la misma iniciativa pública al medio generalista El País, el Gobierno contemplaría destinar no más de unos 386 000 euros, de la partida de esos 14,6 millones de euros, que serían la totalidad de los fondos que se han presupuestado para los más de 600 proyectos que van a organizar desde “España en Libertad”.

Prendas diseñadas por Bnomio para la campaña de comunicación “Dmocracia” de la iniciativa España en Libertad del Gobierno. Credits: España en Libertad.

“Dmocracia” se descubre así como “una campaña de comunicación que utiliza el lenguaje de la moda” para “acercar el concepto de democracia a la población joven según sus códigos”; un propósito para el que se ha decidido crear “una ‘colección cápsula’ bajo el asesoramiento de Bnomio”, señalan desde la iniciativa “España en Libertad”. “Por lo tanto”, puntualizan de manera clara, “Dmocracia no es una nueva marca de ropa, como se ha dicho en algunos medios, sino una campaña de comunicación que ha tenido un amplio eco en redes”, y que “aunque utiliza el mismo lenguaje que una marca de ropa, no lo es”. En consecuencia, se añade, las prendas que se presentan como parte de esta acción de propaganda, “no están a la venta”, y mientras que si bien es cierto que “se ha producido un número limitado de unidades”, las mismas “se utilizarán a lo largo del año en los actos y eventos del programa ‘España en Libertad’”.

En la viralización… ¿por la viralización?

Según remarcan además desde la misma iniciativa gubernamental, desde su lanzamiento hace cosa de tres semanas la campaña ha superado los más de 4,2 millones de visualizaciones, solo en las redes sociales de “España en Libertad”, alcanzando a más de 600 000 personas, más del 75 por ciento de ellas menores de 35 años. Unas métricas que destacan además que se han alcanzado sin recurrir al pago publicitario en las plataformas de Meta o en TikTok, siendo así el resultado de una cuidada estrategia de comunicación que ha permitido difundir las imágenes de la campaña de una manera orgánica, a través de los perfiles de influencers, medios digitales y creadores de contenidos, con un coste por debajo del 50 por ciento de la media de las campañas institucionales puestas en marcha en los últimos años.

Las influencers Sara Fructoso y Marina Rivera durante la sesión de fotos de la campaña de “Dmocracia” realizada en el Congreso de los Diputados. Credits: España en Libertad.

A partir de ese análisis y de esos indicadores, no cabría cuanto menos que aplaudir los buenos resultados y la optimización de costes con la que se está logrando ejecutar la campaña. Y así sería de manera indubitable, si no fuera porque, una vez puesta en su justo contexto, y vistos los objetivos a los que aspira, resulta a todas luces cuestionable el que cualquier valor democrático de nuestra joven democracia vaya a calar en cualquiera por el hecho de simplemente ver a la o a el influencer que sea, portando un pantalón, una sudadera o una camiseta con la palabra escrita de “Democracia”. Y es más, incluso lo que se transmite es una sensación de grave crisis institucional, cuando para poner en valor nuestro sistema democrático a lo que se recurre es a marcar su nombre en las prendas de una campaña de propaganda impulsada por el propio Gobierno, del mismo modo que se usa la palabra “Paz”, también como motivo ilustrativo, para dar visibilidad a esa demanda aspiracional por parte de la población.

No obstante, y antes de condenar del todo esta acción, de la que se cuestionan más su desinformación y sus muestras e imágenes superficiales, que sus aspiraciones iniciales de llegar incluso a destacar la condición de la moda como herramienta de comunicación política, hay algo que sí cabe reconocerle a la iniciativa, aunque no se podría asegurar si es un éxito buscado o colateral. Y eso es el que, efectivamente, gracias a la divulgación de la campaña se ha puesto en valor uno de los grandes derechos que reconoce a los españoles la Constitución, como lo es el del derecho a la libertad de expresión. Derecho que han ejercicio todas aquellas personas que han salido a cuestionar, a criticar, a aplaudir, a debatir o a analizar esta iniciativa “Dmocracia”, cuyo principal objetivo pasaba por “acercar la memoria democrática a las nuevas generaciones”, pero además, y esto sí hay que reconocer que se ha provocado sin duda, por “fomentar una ciudadanía crítica y consciente”.

En resumen
  • "Dmocracia" es una campaña de comunicación del Gobierno español para conmemorar los 50 años de la Transición, utilizando moda "street style" diseñada por el creativo Bnomio para acercar la democracia a los jóvenes.
  • La campaña ha generado controversia y desinformación al ser percibida inicialmente como el lanzamiento de una marca de ropa gubernamental, con además un presupuesto de 14,6 millones de euros, provocando críticas tanto de dentro como de fuera de la industria de la moda española.
  • A pesar de la desinformación, la campaña ha logrado una alta viralización y alcance entre los jóvenes, fomentando el debate y poniendo en valor al derecho de la libertad de expresión, aunque su efectividad para transmitir valores democráticos profundos, y más allá del señalado, se presume cuanto menos como cuestionable.
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