Moda Re- toma el espacio de Humana con una nueva planta de residuo textil en Galicia, financiada por Inditex
Madrid – Durante la pasada semana tuvo lugar en Galicia, y de manera más precisa en el polígono industrial del Tambre, al norte del núcleo urbano de Santiago de Compostela, el acto de colocación del “primer pilar” de la nueva planta de procesado textil que va a levantar ahí la iniciativa social Arroupa Moda Re-. Un proyecto financiado de manera mayoritaria por Inditex, y que se va a poner en funcionamiento a escasamente unas decenas de pasos de donde, hasta el pasado mes de noviembre, se encontraba la delegación en Galicia de la entidad de economía social Humana.
Antes de profundizar en lo controvertido que resulta ese movimiento contrario entre la paralización de las actividades de una, y la ampliación de las de la otra entidad de economía social en Galicia, en lo que respecta a estas nuevas instalaciones en Santiago de Compostela, Arroupa Moda Re-, la empresa de inserción social de Cáritas Diocesana de Santiago, ha pasado a ampliar las capacidades desde las que actualmente venía operando en el polígono del Tambre, mediante la construcción de una nueva planta de procesado textil. Unas instalaciones que se van a levantar sobre una parcela industrial de 4 471 metros cuadrados, y que contarán con una superficie total construida de unos 4 900 metros cuadrados, albergando en su interior, se precisa, todo lo necesario para asumir todas las fases del proceso de preparación para la reutilización y el reciclaje de residuos textiles; desde la recepción, al almacenaje, la selección, clasificación, preparación para la reutilización, para el reciclaje, la expedición de los residuos y los servicios de formación y gestión propios de la planta.
Con una inversión estimada de 5,4 millones de euros, para la construcción de la nueva planta Arroupa Moda Re- va a contar con fondos por 1,5 millones de euros, aportados a través de ayudas públicas por el Gobierno de la Xunta de Galicia, a través del Instituto Gallego de Promoción Económica (IGAPE); y de 2 millones de euros, aportados por el grupo Inditex. Multinacional que se posiciona de este modo como la principal aportadora de fondos de este proyecto, financiando con su donación hasta el 37 por ciento de la inversión total prevista; un montante que se terminará de completar en sus 1,9 millones de euros restantes a través de un crédito concedido por la entidad cooperativa Fiare Banca Ética, a beneficio de Arroupa Moda Re-.
Participando del acto simbólico de la colocación del “primer pilar” de esta nueva planta, y que sirvió al tiempo de presentación oficial de las nuevas instalaciones, estuvieron presentes durante la pasada semana en el polígono del Tambre, entre los más de 60 representantes de empresas y entidades de la economía social, Pilar Farjas, directora de Cáritas Diocesana de Santiago y CEO de Arroupa; Noema Paniagua, directora general de Moda Re-; Manuel Bretón, presidente de Cáritas Española; Francisco J. Prieto, arzobispo de Santiago de Compostela; y Alfonso Rueda, presidente de la Xunta de Galicia. Una presencia la del presidente del Gobierno autonómico que este aprovechó para destacar la posición de vanguardia que la región está ocupando, en términos de apuesta por la revalorización de los residuos textiles.
“Tenemos que apoyar aquello que realmente tenga potencial y futuro; y creemos sinceramente que este proyecto lo tiene”, señalaba Rueda durante el acto de colocación del “primer pilar” de las nuevas instalaciones. Una colocación con la que “se empieza una obra importante”, para la que además resulta igualmente “importante y urgente que esto empiece a funcionar cuanto antes”, por un “doble motivo”. “Primero, y fundamental”, señalaba Rueda, por “la capacidad de dignificar a personas que solo quieren trabajar, y que están en una situación en la que lo tienen especialmente difícil”, con la que cuenta el proyecto; y segundo, por una cuestión de “sostenibilidad”. “El reciclaje textil” es “un problema ambiental al que hay que darle solución”; y “una solución más urgente de lo que algunos piensan”. Y por lo tanto con “la apuesta de Inditex”, y “la apuesta de la Xunta de Galicia, que está en plena fase de construcción en Cerceda de un centro de reciclaje textil”, se empieza a dar respuesta a esa imperiosa necesidad, para la que además explicitaba Rueda que, en nombre de la Xunta de Galicia, Arroupa va a ser “nuestro gestor de confianza”. Estas nuevas instalaciones muestran como en “protección a los colectivos vulnerables, en sostenibilidad textil, y en todo aquello que hace que la vida sea un poco mejor”, concluía Ruda, “los que estamos por delante somos los gallegos”.
Escalando capacidades, hasta las 10.000 toneladas de residuos textiles anuales
Ejecutadas por Constructora San José, las obras de construcción de esta nueva planta se espera que concluyan a finales de este mismo ejercicio de 2026, permitiendo que las instalaciones puedan comenzar a operar ya durante el segundo trimestre de 2027. Fechas para las que las capacidades de Arroupa Moda Re-, gracias a estas nuevas instalaciones, pasarán a multiplicar por cinco a las que actualmente cuenta la iniciativa social, pasando de las cerca de 2 000 toneladas de residuos textiles que actualmente es capaz de gestionar, a una capacidad media anual de 5 000 toneladas, pero con hasta un máximo de 10 000 toneladas anuales.
Para asumir ese escalado de sus capacidades, la nueva planta no solamente aportará más metros, sino también más y nuevas tecnologías para agilizar y optimizar las tareas de procesamiento de los residuos textiles de Arroupa Moda Re-. Cuestión para la que se apunta que la nueva planta contará con líneas doble de triaje de última generación; con sistemas automatizados de alimentación y prensas hidráulicas de alta capacidad; con identificadores mediante códigos QR, para garantizar “la trazabilidad completa del residuo textil desde su recogida hasta su destino final”; o hasta un “sistema pionero de contenedores con sensores volumétricos, que permite optimizar rutas de recogida, reducir la huella de carbono y ofrecer a los concellos información en tiempo real sobre niveles de llenado, frecuencia de vaciado y gestión del residuo”.
Dando soporte a todas esas operaciones, estará una plantilla de trabajadores que se ampliará con motivo de la construcción de esta nueva planta en 25 nuevos puestos de trabajo, aumentado de 37 a 62 el número de empleos directos generados por Arroupa Moda Re- en sus instalaciones de Santiago de Compostela. Una plantilla sobre la que se precisa que más del 80 por ciento de los puestos de trabajo, unos 50 en cifras totales, estarán ocupados por personas en situación o riesgos de exclusión social; trabajadores a los que además se les brindará formación técnica y acompañamiento social y laboral especializado, en un entorno de seguridad laboral.
“Invertir en plantas de tratamiento es invertir en empleo social y en una respuesta real al reto de la adecuada gestión del residuo textil en Galicia y en España”, defiende al respecto Noema Paniagua, directora general de la cooperativa Moda Re- en España. Unas palabras que entroncan con las ofrecidas durante el acto por Pilar Farjas, consejera delegada de Arroupa, y quien destacaba cómo “esta ampliación responde a una necesidad real del territorio y refuerza nuestra apuesta por la economía social”, y es que “cada puesto de trabajo” que se va a generar, “supone un contrato digno, con apoyo y acompañamiento, dentro de una entidad que mira por las personas”.
Ocupando el espacio de Humana
Como bien reconocen desde la misma Archidiócesis de Santiago de Compostela, la construcción de esta nueva planta se enmarca en el actual contexto normativo de aplicación de la Ley 7/2022 de Residuos y Suelos Contaminados para una Economía Circular, en virtud de la cual se obliga a los municipios de todo el país a ejecutar una recogida separada de los residuos textiles, a partir del 1 de enero de 2025. Directriz que sin embargo no se está cumpliendo, a falta del Real Decreto de Residuos Textiles que todavía está pendiente de ser aprobado por parte del Gobierno, y desde el que se tendrán que terminar de desarrollar todas aquellas cuestiones y puntos que no se precisan en esa Ley 7/2022.
Como una de las cuestiones que más controversia están terminado de generar en relación a esta misma norma, y para al caso que nos ocupa, se encuentra la parte del texto contenido en su disposición adicional 19ª, sobre “contratos reservados en la gestión de residuos textiles”. Apartado de la Ley en el que se establece que “en relación con las obligaciones de recogida, transporte y tratamiento de residuos textiles y de muebles y enseres, los contratos de las administraciones públicas serán licitados y adjudicados de manera preferente a través de contratos reservados”, para los que además se establece que “al menos el 50% del importe de adjudicación deberá ser objeto de contratación reservada a Empresas de Inserción y Centros Especiales de Empleo de iniciativa social autorizados para el tratamiento de residuos”. Señalando el que, “en caso contrario, la administración pública y el órgano de contratación deberán justificarlo debida y motivadamente”.
La controversia a la que aludíamos no se encuentra en el contenido de esas líneas de la Ley, sino en cómo, y tal y como han denunciado públicamente desde la entidad de economía social Humana, ese 50 por ciento ha pasado a constituir directamente el 100 por cien de las adjudicaciones por parte de determinadas administraciones públicas. Unas decisiones que denuncian que está llevando a que operadores tan experimentados como, justamente, Humana, estén siendo empujados fuera del sector de la revalorización y el tratamiento de los residuos textiles, en favor de compañías de inserción social que terminan beneficiándose de un doble privilegio, por un lado al ser las únicas que pueden entrar a concursar por las licitaciones; y del otro, al beneficiarse de ayudas y fondos públicos con los que deberán de regarse, dada su falta de capacidad, y de competencia, para asumir el creciente volumen de residuos textiles que están teniendo, y optando, a asumir. Unas interpretaciones que encuentran un perfectísimo reflejo en esta nueva planta de Moda Re- en Santiago de Compostela, que se pondrá en marcha a esos escasos pasos de las instalaciones con las que contaba Humana en Galicia, y desde las que, hasta el pasado mes de noviembre, daba empleo a 10 trabajadores, y llegaba a gestionar más de 1 200 toneladas anuales de residuos textiles”.
“Nos vemos obligados a dejar una tierra en la que hemos prestado servicio durante 25 años”, y en la que “dejamos de recoger y gestionar más de 1 200 toneladas anuales de ropa usada, y, lo más doloroso, debemos despedir a una decena de trabajadores, alguno con más de 25 años de antigüedad”, lamentaba Rafael Mas, director de Proyectos y Relaciones Externas de Humana, en el momento de anunciar el cierre de las instalaciones. “La situación es gravísima en Galicia”, pero “en el resto de España es igual de grave, especialmente en Cataluña y el País Vasco”, y todo como resultado de esa disposición adicional 19ª de la Ley 7/22 de Residuos y Suelos Contaminados para una Economía Circular.
En relación con su contenido, “el problema no reside en que la Ley lo contemple, sino en cómo se aplica”, cuando se observa cómo “en la gran mayoría de los casos, la reserva se ejecuta de manera automática a estas empresas al 100 por cien, sin análisis previo del mercado ni motivación suficiente, convirtiendo una herramienta de inclusión en un instrumento de exclusión”. Esta aplicación viciada de la norma “no permite a otras entidades presentarnos a la licitación”, y “lo que debía compensar desventajas estructurales, ha terminado reforzando posiciones dominantes”. Tanto así que “desde la publicación de la Ley 7/2022, las licitaciones reservadas en Galicia han supuesto que se aplique la reserva del 100 por cien a los municipios de mayor población, donde la ropa es de mayor calidad y el coste de recogerla es menor”, y “lo que ocurre aquí no es un hecho aislado; se repite en mayor o menor medida en otras partes de España”.
“Justo cuando el sector necesita más competencia, más eficiencia y más diversidad de operadores, se implanta un sistema que reduce la concurrencia y favorece la dependencia”, denuncia Mas, al tiempo que señala a cómo “las organizaciones que se benefician de la reserva reclaman financiación pública adicional para cubrir sus costes, lo que supone un doble privilegio” frente a otras empresas, y otras también entidades de economía social como Humana, por “exclusividad en el mercado y subsidio económico”. “Si la gestión es deficitaria y requiere apoyo constante, el problema no está en la competencia, sino en el modelo”, destaca. “La finalidad social de la reserva no se discute”, puesto que “las entidades de inserción realizan una labor fundamental y merecen un reconocimiento real”, pero “cuando una medida pensada para equilibrar oportunidades se transforma en un muro que impide la participación de otros actores, deja de cumplir su función y genera efectos perversos”. “El resultado es un mercado cada vez menos diverso, menos competitivo, más concentrado y, por tanto, menos eficiente”, como consecuencia de esa aplicación viciada de la norma. “Esta disposición adicional debía servir para favorecer a las entidades de inserción con dificultades competitivas y promover la integración laboral de personas en riesgo de exclusión”, sin embargo, “está provocando el efecto contrario”, puesto que “ha distorsionado el mercado y ha consolidado un oligopolio que está expulsando a operadores con experiencia, solvencia y una trayectoria probada en la gestión del residuo textil”.
- Arroupa Moda Re-, de Cáritas Diocesana de Santiago, con el apoyo de Inditex y la Xunta de Galicia, inicia las obras de una nueva planta de procesamiento textil en Santiago de Compostela, con una inversión de 5,4 millones de euros, para quintuplicar su capacidad de gestión de residuos textiles hasta 10 000 toneladas anuales.
- La nueva planta, que se espera esté operativa en el segundo trimestre de 2027, incorporará tecnología avanzada para la clasificación y trazabilidad de residuos, y creará 25 nuevos empleos directos, de los cuales más del 80% serán para personas en riesgo de exclusión social.
- La expansión de Arroupa Moda Re- se enmarca en la Ley 7/2022 de Residuos, pero ha generado controversia debido a la aplicación de la disposición adicional 19ª, que ha llevado a la exclusión de operadores experimentados como Humana, que denuncia un "doble privilegio" para las empresas de inserción social y la generación por parte de las administraciones de una distorsión del mercado de la gestión de residuos textiles.
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