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El Consejo Intertextil demanda el “refuerzo urgente” de las fronteras ante el aumento de las importaciones de “bajo valor”

Madrid – Lejos de conformarse con las acciones que se están impulsando a nivel europeo para reforzar su sistema aduanero, y en especial frente a las plataformas chinas de comercio online, desde el Consejo Intertextil Español (CIE), la gran patronal española de la industria textil, han salido esta semana a reclamar el “refuerzo urgente” de los controles en frontera. Una medida que estiman como más que necesaria, frente a tanto el aumento de las importaciones vinculadas al comercio online, como a la lentitud de los plazos con los que desde Europa se aspira a completar esa reforma completa de su marco aduanero.

Como base de sus reclamaciones, que no dejan de ir en la misma dirección de las demandadas por otras organizaciones empresariales sectoriales españolas como Arte y La Distribución - Anged(las patronales de las grandes cadenas y la de El Corte Inglés) o las de las empresas del calzado y de la marroquinería Fice, Asefma, Ancc y Aecc, desde el CIE sacan a relucir en primer lugar los 4 600 millones de envíos de bajo valor comercial que se estima que llegaron a entrar en la Unión Europa en 2024. Una cifra que se contempla que haya aumentado un +28,26 por ciento, hasta los 5 900 millones, durante 2025, reflejando un flujo tan masivo como creciente de importaciones hacia Europa de bajo valor, en gran medida procedentes de manera mayoritaria de plataformas asiáticas de comercio online, y con moda y textil y calzado como principales categorías.

Ante ese volumen de importaciones, desde el CIE advierten de que los actuales controles en frontera se mostrarían ineficaces y con serias dificultades para la ahora de realizar las necesarias comprobaciones de los envíos, hasta ahora además ya mínimas para esos envíos de bajo valor y ajustados a esa ya en vías de desaparición —con la entrada del nuevo arancel de 3 euros a partir del próximo 1 de julio— categoría “de minimis” para envíos con un valor inferior a los 150 euros. Unas dificultades que entrañan el potencial riesgo de que buena parte de los productos se introduzcan en el mercado sin las exigencias mínimas que sí se aplican y demandan a las empresas europeas, creando con ello un marco de competencia desleal que, para lo que atañe a la industria textil, supone una amenaza directa para un sector el de la industria textil europea que genera ingresos por cerca de 170 000 millones de euros anuales, unos 1,3 millones de puestos de trabajo, y de la que participan alrededor de 192 000 empresas, más del 99 por ciento de ellas pymes. Pero además, y mirando más allá de los potenciales efectos para la industria, inciden también desde el CIE en cómo esa falta de controles también implican potenciales riesgos para los consumidores, ante la falta de controles que comprueben el que efectivamente los productos que llegan a Europa cumplen con las normativas de seguridad correspondientes que la UE sí exige en todo momento a las empresas radicadas en sus Estados miembros.

Se tratan todos estos de unos peligros que ya han sido reconocidos por el propio Gobierno de España, desde donde se ha empezado a trabajar en un plan estratégico para el Refuerzo de la Vigilancia de Mercado (Plan Revime), que entre sus principales puntos contempla diferentes medidas para reforzar el “control en frontera” de las importaciones; también para los envíos de importe inferior a 150 euros. Unas medidas que van en la línea de las que se reclaman por parte de patronales como el CIE, pero que en cualquier caso no se contempla que terminen por ejecutarse de manera separada a esa reforma aduanera de la UE, que se espera que se complete en 2028.

Ante esta situación, “la industria textil española, a través del Consejo Intertextil Español (CIE), reclama un refuerzo urgente de los controles en frontera ante el fuerte aumento de las importaciones vinculadas al comercio electrónico y el volumen creciente de envíos de bajo valor que acceden al mercado europeo”, señalan desde el CIE. Además de ese refuerzo, la patronal textil considera igualmente “prioritario” el “mejorar la coordinación entre aduanas y autoridades competentes y adaptar el sistema al nuevo volumen de importaciones ligado al comercio electrónico”. Y si bien “valora positivamente que la Unión Europea haya empezado a reformar su marco aduanero”, se “advierte de que los plazos previstos siguen siendo lentos frente a la velocidad a la que crecen estas importaciones”, si se tiene en cuenta que “la aplicación completa del nuevo sistema no se espera hasta 2028”. Unos tiempos frente a los que en cualquier caso “la industria considera necesario avanzar más rápido en todas aquellas medidas que puedan ponerse en marcha antes”.

“La frontera no puede convertirse en un punto ciego”, advierte José María Mestres, presidente del CIE, sino que “debe ser una garantía para el consumidor y para las empresas que sí cumplen”. “Si no corregimos estas desigualdades, seguiremos debilitando la base industrial europea”, denuncia, al tiempo en el que señala además que con estas demandas no se pretende “poner trabas al comercio”, sino “garantizar que todos los productos que se venden en Europa compitan con las mismas reglas”; y “si esa exigencia no se aplica de forma efectiva en frontera, la industria europea pierde capacidad para competir y sostener el empleo”.

Competencia desleal y riesgos para los consumidores

Ahondando en esa doble naturaleza que se ha identificado de los potenciales riesgos que implica la “laxitud” de los controles fronterizos en la UE, desde el CIE se señala a concretamente dos ámbitos “especialmente sensibles”, tanto para lo que atañe a esa presunta “competencia desleal”, como a sus riesgos para los consumidores. Peligros que además se dan no de manera independiente sino conjunta, para el caso de los primeros contando como principal “punto crítico” con el de la verificación del origen declarado de los productos importados; y de los segundos, con el de su composición química. Riesgos ante a los que inciden desde el CIE aplaudiendo la reforma que se está impulsando del marco aduanero de la UE, y advirtiendo de cómo mientras se completa, la realidad sigue siendo la de una industria textil que tiene que hacer frente, si no se toman las medidas necesarias con urgencia, a una competencia desleal que compromete inversiones y puestos de trabajo.

“La reciente reforma del Código Aduanero de la Unión supone un paso relevante” y “apunta en la dirección correcta”, al asentar el principio de que “vender en Europa debe implicar también asumir plenamente la responsabilidad sobre el cumplimiento de sus normas”. Pero mientras se completa, la realidad es que “la industria europea asume costes regulatorios, fiscales, laborales y medioambientales cada vez más exigentes”, mientras “parte de los productos importados entra en condiciones más laxas”, denuncian desde el CIE. Y “esa diferencia crea una desventaja competitiva que reduce márgenes, frena la inversión y compromete el futuro del sector”.

1.- La cuestión del “origen declarado”

Ahondando en esos dos principales “puntos críticos” que se han identificado para cada una de esas dos principales áreas de afección, en lo relativo a esa “competencia desleal” el CIE señala que el refuerzo del control en frontera debería de ir especialmente dirigido a solventar la “verificación del origen declarado” de los productos importados. Y es que ese origen es el que termina por determinar los aranceles a los que deberá de hacer frente esa importación, y las condiciones en las que realmente entra a competir con los productos de las empresas europeas. Un apunte con el que desde el CIE de lo que vienen a advertir es de que puede haber empresas importadoras que traten de recurrir a terceros países para, desde ahí, introducir sus envíos en Europa, beneficiándose de aranceles más bajo y/o de condiciones comerciales más ventajosas.

“Determinar correctamente de dónde procede un producto no es un detalle menor”, sino que “puede afectar a los aranceles, a la aplicación de medidas comerciales y a las condiciones en las que ese producto compite en el mercado europeo”. Por eso “cuando el origen no se verifica con rigor, aumenta el riesgo de que algunos productos entren con ventajas indebidas”. Para el CIE, señalan, el “garantizar una verificación rigurosa del origen es una cuestión de equidad de mercado”, porque “las empresas que producen con transparencia no pueden competir en inferioridad frente a operadores que se benefician de controles insuficientes o de interpretaciones laxas”.

2.- Los riesgos para los consumidores: la composición química

En lo que respecta a los riesgos para los consumidores, desde el CIE demandan que ese refuerzo del control en frontera de las importaciones debería por su parte dirigirse de manera preferente a comprobar la composición química de los productos importados. Unas composiciones que señalan que representan el origen de cerca del 50 por ciento de las alertas notificadas a los sistemas europeos de seguridad de producto, con además la categoría de textiles y moda entre sus productos más afectados. Y es que pasando desapercibidas a ojos del consumidor común, las prendas y los textiles pueden contener sustancias químicas nocivas y potencialmente tóxicas, que se controlan a nivel europeo pero frente a las que otros países pueden contar con regulaciones igualmente mucho más laxas. De ahí el que desde el CIE demanden que se refuercen las verificaciones de los textiles y prendas importadas mediante inspecciones, muestreos e incluso análisis de laboratorio, y sobre todo para las categorías de “mayor riesgo”, como lo serían las de ropa infantil.

“Los productos textiles comercializados en la Unión Europea deben cumplir la normativa vigente y no incorporar sustancias restringidas o prohibidas por encima de los límites permitidos”, y “si ese control no se aplica con el mismo rigor a los productos importados, se genera una doble consecuencia”, porque primero “se castiga a las empresas que sí cumplen”, y segundo “se introduce un riesgo real para el consumidor”, apuntan al respecto desde el CIE. Y “no es una advertencia abstracta”, añaden, puesto que lo que significa es que “una prenda puede contener sustancias que el consumidor no ve, pero que pueden estar relacionadas con irritaciones cutáneas, alergias o exposición continuada a compuestos potencialmente tóxicos”. “El riesgo es especialmente sensible en ropa infantil o en prendas de uso intensivo”, para las que el CIE “considera necesario reforzar las verificaciones mediante inspecciones, muestreo y análisis de laboratorio”.

El papel de los consumidores

Como último apunte, y no por ello menor, desde el CIE abogan a la responsabilidad propia que deben mostrar y que tienen los consumidores, al ejercer libremente sus decisiones de compra. Una libertad ante la que no obstante les invitan, nos invitan, a ser conscientes de los riesgos que entraña el adquirir productos procedentes de fuera de la Unión Europea sin garantías de control, atraídos en la mayoría de los casos por sus irresistibles bajos precios. Un apunte desde el que no obstante nos vuelven a redirigir a a esas palabras de su presidente, puesto que ¿no debería ser la UE, junto a sus Estados miembros, la que se encargase de impedir que esos artículos sin “garantías de control” pudieran introducirse en el mercado y llegar hasta el consumidor europeo?

Frente a esa falta de control, en cualquier caso el CIE subraya “la importancia de que el consumidor sea consciente de lo que implica comprar productos procedentes de fuera de la Unión Europea cuando no existen garantías equivalentes de control”; y es que “no se trata solo del precio”, sino que con esas decisiones se ponen “en juego la seguridad del producto, el empleo, la actividad industrial y la capacidad de Europa para seguir produciendo bajo sus propios estándares”. En cualquier caso, y “a juicio del CIE, vender en Europa debe implicar el cumplimiento efectivo de unas mismas reglas para todos”, y “cuando eso no ocurre, pierde la industria, pierde el consumidor y pierde el conjunto de la economía productiva europea”.

En resumen
  • El Consejo Intertextil Español (CIE) exige un refuerzo urgente de los controles fronterizos ante el aumento masivo de importaciones de bajo valor del comercio electrónico, principalmente de plataformas asiáticas, que generan competencia desleal y riesgos para los consumidores.
  • Según el CIE la falta de controles aduaneros permite la entrada de productos sin cumplir las normativas europeas, afectando a la industria textil europea y poniendo en riesgo la seguridad de los consumidores por la posible presencia de sustancias químicas nocivas.
  • Aunque la UE está reformando su marco aduanero, el CIE considera que los plazos son lentos y pide medidas más rápidas, destacando la importancia de verificar el origen declarado de los productos y su composición química para garantizar la equidad en el mercado y la seguridad de los consumidores.
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