Los sindicatos llaman a las movilizaciones en el sector de la marroquinería
Madrid – Tal y como estaba previsto, esta semana ha vuelto a reunirse la mesa de negociación del Convenio Colectivo de Marroquinería, Cueros, Repujados y Similares, de las comunidades autónomas de Madrid, Castilla la Mancha, La Rioja y Cantabria, y de las provincias de Burgos, Segovia, Soria, Ávila, Valladolid y Palencia. Un encuentro desde el que, lejos de acercarse las posturas, terminó por confirmarse las realidades enfrentadas en las que se mantienen los empresarios y los representantes sindicales del sector, quienes en respuesta a la última propuesta de la patronal han comenzado ya a organizar las movilizaciones de protesta de los trabajadores.
Poniéndonos brevemente en contexto, como uno de los principales convenios sectoriales cuya renovación debía comenzar a negociarse a partir de este ejercicio de 2026, era a fecha del pasado 17 de marzo cuando se anunciaba la constitución de la mesa de negociación para la redacción del nuevo Convenio Colectivo de la Industria de la Marroquinería, Cueros Repujados y Similares de las comunidades autónomas de Madrid, Castilla-La Mancha, La Rioja, Cantabria y de las provincias de Burgos, Segovia, Soria, Ávila, Valladolid y Palencia. Un marco laboral que, de un lado y otro de esa mesa de negociación, empezaban entonces a tratar de acordar la Asociación Empresarial de Fabricantes de Marroquinería, Artículos de Viaje e Industrias Conexas de la Zona Centro (Asemavi), y los sindicatos Comisiones Obreras (CCOO), con el 66,66 por ciento de la representación sindical, y la Unión General de Trabajadores (UGT), con el 20 por ciento de representatividad.
Manteniéndose ambos sindicatos, y ya desde el primer minuto, con una única voz dentro de esa mesa de negociación, desde la que ya durante su mismo acto de constitución se encargaban de presentar a la parte empresarial una primera plataforma reivindicativa conjunta, parecía en un comienzo que las partes se mantenían en sintonía y con una firme decisión compartida de alcanzar pronto un punto de entendimiento que condujera a una rápida negociación del convenio. Unas previsiones que no podían finalmente distanciarse más de la realidad, como se ponía de manifiesto ya a comienzos de mayo, con unos sindicatos que tildaban las propuestas del lado de los empresarios de “diabólicas y grotescas”. Unas apreciaciones que, lejos de quedar ahí, terminaron por escalar hasta llegar a la reunión mantenida por las partes el 13 de julio, un encuentro desde el que la parte sindical fue tan clara como rotunda al plantear un ultimátum a los representantes de la empresa: o mejoraban sustancialmente sus posiciones y daban muestras de una clara intención por llegar a un acuerdo, o los sindicatos comenzarían a organizar las primeras movilizaciones en el sector de la marroquinería. Un aviso, y amenaza, que resumían desde UGT señalando el que “ya no hay margen para más tácticas dilatorias”, y “si la patronal elige el conflicto, tendrá conflicto”.
Subidas salariales del +3,5 y del +2,5 por ciento, topadas a un +1 por ciento del IPC
Como fecha límite para ese ultimátum, desde la misma organización sindical ya se habían encargado entonces de fijar la de este martes 22 de septiembre. Una jornada en la que, según estaba previsto, las partes volvieron a verse las caras en una nueva reunión de la Mesa de Negociación del Convenio, un encuentro que desde UGT, y una vez ya concluido, no han podido más que tildar como de “claramente decepcionante”.
Según relatan al respecto desde la organización sindical, a pesar de esa advertencia que se habían encargado de poner sobre la mesa a mediados de julio, tras dos meses de parón de las negociaciones desde Asemavi se presentó una propuesta completamente alejada de las exigencias de los trabajadores, tanto en términos salariales como de jornada. Unos puntos para los que señalan que la oferta inicialmente presentada distaba mucho de garantizar el poder adquisitivo real de los trabajadores del sector, mientras que directamente en materia de horarios no se presentaba ninguna propuesta de reducción de jornada, a pesar de que se exigía a la patronal que diera un paso decisivo en esa dirección, después de 20 años sin modificarse la jornada laboral anual del sector. Y todo mientras además se no planteaban mejoras en materia de permisos, y se planteaba un empeoramiento del complemento de incapacidad temporal.
A la vista del frente rechazo que despertó la propuesta, informan desde UGT que la misma organización empresarial solicitó un receso, tras el cual presentaron una oferta de cierre desde la que plantearon un convenio colectivo con vigencia a tres años, de 2026 a 2028, con subidas salariales del +3,5 por ciento para 2026, y del +2,5 por ciento para 2027 y 2028. Incrementos para los que añadían como cláusula un ajuste al IPC, pero topado a un +1 por ciento, en lo que según el sindicato “vacía de contenido cualquier subida real” teniendo en cuenta que el IPC en agosto ya ha escalado a un +4,3 por ciento, y el acumulado en estos momentos se sitúa en un +3,3 por ciento para lo que llevamos de ejercicio. Unos planteamientos que se terminaban de rematar con la propuesta de un “plus de estabilidad industrial”, para el que se proponía el pago de un complemento de 4 euros, ligado a la presencia efectiva en el puesto de trabajo, pero que desde UGT sostienen que no serviría ni tan siquiera para garantizar el que se frene el actual absentismo en el sector.
Rechazo, y movilizaciones
En respuesta a esta propuesta, señalan desde UGT que las organizaciones sindicales participantes de la mesa de negociación coincidieron a la hora de trasladar a la patronal su frontal rechazo a la propuesta. Una propuesta que tildan todavía de mínimos, y frente a la que, haciendo valer ese ultimátum que se les lanzaba a mediados del pasado mes de julio, desde UGT han acordado comenzar la próxima semana con las primeras reuniones asamblearias, de cara a terminar de perfilar un calendario de movilizaciones dentro del sector. Unas reuniones que se iniciarán en Madrid, para desde ahí continuar en el resto de territorios afectados por el ámbito de aplicación de este convenio.
“Tras dos meses de parón total en la negociación, la patronal regresa a la mesa negociadora con una propuesta salarial insuficiente y sin reducción de jornada”, censuran desde el sindicato, sobre una plataforma que “no es una propuesta de convenio seria, sino una de mínimos diseñada para que el sector siga perdiendo terreno año tras año mientras los beneficios empresariales no dejan de crecer”. Desde ese convencimiento, añaden, “las organizaciones sindicales trasladamos con toda contundencia el rechazo a esta postura”, y el que “no vamos a firmar un convenio de resignación”. Y haciendo valer esa postura, UGT “anuncia que va a iniciar de inmediato una ronda de asambleas en los territorios para explicar la situación real de la negociación y preparar la movilización del sector”.
- La negociación del Convenio Colectivo de Marroquinería en varias comunidades autónomas y provincias españolas se encuentra en un punto muerto, con posturas enfrentadas entre empresarios y sindicatos.
- La última propuesta de la patronal, Asemavi, propone subidas salariales del +3,5 por ciento para 2026 y del +2,5 por ciento para 2027 y 2028, con un ajuste al IPC topado al +1 por ciento, lo que los sindicatos consideran insuficiente y que no garantiza el poder adquisitivo real de los trabajadores.
- Ante el rechazo de la propuesta por parte de los sindicatos, UGT han anunciado el inicio de reuniones asamblearias para organizar movilizaciones y protestas en el sector, cumpliendo con el ultimátum planteado a mediados de julio.
- Ultimátum sindical en la negociación del convenio de marroquinería: “Si la patronal elige el conflicto, tendrá conflicto”.
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