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y LVMH responde: “Será el tribunal quien determine quién está en su derecho, y no el presidente de Tiffany’s a través de la prensa”

Por Jaime Martinez

18 sept. 2020

Madrid – Continúa el cruce de declaraciones en la guerra abierta entre la firma de joyerías estadounidense Tiffany’s y el holding multinacional francés LVMH. Desde donde confirmaban en el día de ayer lo ya adelantado por Tiffany’s, la presentación por su parte ante el Tribunal Superior del Estado de Delaware de una solicitud para que se desestime la admisión a trámite del requerimiento para establecer un proceso judicial de urgencia, tal y como reclamaba la compañía estadounidense en la demanda que interponía contra el grupo francés hace una semana. Desde donde ahora argumentan que no existen razones para que el juicio no pueda tener lugar siguiendo un cauce ordinario, y que su celebración por vía urgente sería incompatible con la obtención de un fallo “desapasionado”.

“LVMH presentó anoche ante la Corte de Delaware sus conclusiones, solicitando al tribunal que desestime la solicitud de Tiffany’s para emitir una decisión en un plazo breve de tiempo, lo que sería incompatible con un fallo desapasionado”, explica en este último comunicado el grupo francés; desde donde no observan que “existan razones objetivas para las que el juicio no deba realizarse dentro de los plazos normales”. “Al pedir a los tribunales que se pronuncien de urgencia, y comunicándoselo de manera febril y precipitada, los ejecutivos de Tiffany’s buscan claramente evitar que responder, particularmente a los accionistas, sobre sus malos resultados y su mala gestión y tener que asistir a ver como sus argumentos caen uno tras otro”, añaden de manera rotunda, y en un tono más que duro, desde LVMH.

“No hay razón para que este caso sea juzgado de urgencia”, apostilla el grupo francés, y “dados los asuntos legales y financieros en juego, en un contexto de pandemia como el actual que obviamente pesa sobre la capacidad para organizar su defensa en Estados Unidos de un grupo europeo, LVMH considera que la justicia necesita de un tiempo razonable para poder pronunciarse sobre este asunto”. “Tiffany’s claramente teme a una justicia justa y serena”, mientras que “LVMH por su parte tiene plena confianza en poder demostrar ante sistema judicial estadounidense que las condiciones para la adquisición de Tiffany’s ya no se cumplen y que los falaces argumentos esgrimidos por Tifany’s no tienen fundamento. Será la corte de Delaware y será el tribunal quien determine quién está en su derecho, y no el presidente de Tiffany’s a través de la prensa”.

Unas previsiones financieras que serían “pura fantasía, e incluso preocupantes”

Incidiendo nuevamente en que los argumentos esgrimidos por Tiffany’s en su demanda no se ajustan a los hechos y sobre la acusación de que LVMH está dilatando de manera intencionada los plazos para no tener que hacer frente a las obligaciones, y al precio de venta, acordado entre ambas compañías, LVMH insistía en que contará con todos los trámites antes de la fecha tope del 24 de noviembre. Mientras que de igual manera insiste en su posición de no completar la compra de Tiffany’s. A cuya dirección sigue acusando de administración desleal, y en este nuevo comunicado prácticamente de mentir en sus previsiones.

“Saben muy bien, por un lado, que las autorizaciones de las autoridades de la competencia se obtendrán antes del 24 de noviembre, por lo que sus quejas contra LVMH por este asunto son infundadas”. Mientras que por otro lado, “los próximos resultados de Tiffany’s solo confirmarán la existencia de un ‘efecto material adverso’ en sus cuentas y la mediocridad de su dirección durante la crisis, que prácticamente consistió en generar pérdidas y en aumentar su deuda en detrimento de los intereses de la empresa”. “En este sentido”, subraya el grupo francés, “las afirmaciones de la actual dirección de Tiffany’s de que ‘sus ganancias del cuarto trimestre de 2020 serán superiores a las del año pasado’ son pura fantasía, e incluso preocupantes”, pues “la única forma de acercarse siquiera a ese objetivo sería restringir fuertemente todas las inversiones actuales, particularmente en marketing y comunicación, lo que obviamente resultaría perjudicial para el futuro de la marca y totalmente contrario al curso normal de su modelo de negocio”.

Photo Credits: LVMH, fotografía de archivo.