Fusión Puig-Estée Lauder: avanzan las negociaciones desde Nueva York, para un grupo de 50.000 millones, en doble cotización
Madrid – Desde que el pasado 24 de marzo confirmasen que se encontraban en negociaciones para abordar una potencial fusión de sus respectivos negocios, Puig y The Estée Lauder Companies no han ofrecido ninguna nueva información oficial al respecto, con la única salvedad del comunicado con el que la compañía española actualizaba su calendario financiero a finales de esa misma semana. Algo que sin embargo no está impidiendo el que hayan venido filtrándose igualmente desde entonces, y de una manera más o menos interesada, y también más o menos fidedigna, informaciones sobre esta potencial fusión, sobre la que se advierte de que podría anunciarse un acuerdo definitivo “en las próximas semanas”.
Aludiendo siempre y en todos los caso a fuentes “cercanas” a una y/u otra compañía que prefieren no ser identificadas, era a este respecto el medio económico Bloomberg el que a fecha del pasado 1 de abril salía a ofrecer una primera y última actualización sobre el curso por el que estarían discurriendo actualmente las negociaciones para la fusión entre Puig y The Estée Lauder, adelantando entonces el que el acuerdo podría anunciarse “formalmente en las próximas semanas”. Una suposición tras la que se blindaban advirtiendo del hecho de que en cualquier caso los grupos continúan sin haber llegado a ninguna clase de acuerdo definitivo, y que por tanto las negociaciones para su potencial fusión siguen abiertas y contando con la posibilidad de finalmente no alcanzar un punto de entendimiento; una meta para la que se señalaba además que por parte de Puig, y en el marco de estas negociaciones, se habría planteado como un requisito indispensable que la familia contase con una presencia destacada dentro del consejo de administración de la empresa resultante tras la fusión.
Hilando, y ampliando, esas informaciones, era ya a comienzos de esta semana cuando desde el medio económico Expansión adelantaban por su parte que los representantes de la familia Puig habían puesto rumbo a Nueva York, para a lo largo de estas jornadas poder acelerar en las negociaciones para la eventual fusión del grupo español con el estadounidense. Unas conversaciones sobre las que cabe presuponer que se está encargando de liderar a la delegación de la compañía española Marc Puig, tanto en cuanto cesó de su cargo como director ejecutivo a comienzos de marzo para asumir en exclusiva las de presidente ejecutivo del Consejo de Administración, y con el objetivo particular de justamente, y citamos, mantenerse “centrado en la estrategia de fusiones y adquisiciones” de la compañía. Una mención particular que ciertamente no podemos desligar del anuncio sobre la confirmación de las negociaciones con The Estée Lauder que se realizaba justo una semana después de esa reestructuración interna, y que podría ahora terminar de tener su continuación con la entrada de Marc Puig dentro del consejo de administración de The Estée Lauder Companies. Nombramiento en el que cristalizaría ese “requisito indispensable” requerido por la familia Puig para la hora de aprobar la operación, pero como parte de una demanda para la que las fuentes a las que han tenido acceso desde Expansión señalan que los Puig reclamarían no uno, sino hasta dos sillas dentro del Consejo de Administración de The Estée Lauder. Sillas que ocuparían Marc Puig Guasch, presidente del consejo de Puig desde 2007, y Manuel Puig Rocha, su primo y vicepresidente del consejo de Puig desde igualmente el año 2007.
Un gigante de la belleza, de 50.000 millones de dólares
Frente a las dudas que en términos de ejecución e integración sigue presentando la operación, en lo que ya desde el minuto uno ha terminado por afectar de manera distinta a los valores de cotización de las acciones de Puig y de The Estée Lauder, lo que ya se da por descontado es que, de realizarse, la fusión entre ambas compañías se llevaría a cabo mediante la integración de Puig dentro de The Estée Lauder. Proceso para el que también se descarta de entrada que el grupo vaya a terminar por adoptar un nuevo nombre, y en lo que conducirá así y de facto a la desaparición de Puig como compañía independiente y grupo de referencia dentro del ámbito de la moda y la belleza del segmento del lujo. Un adiós en toda regla a esos 112 años de historia, que no obstante los miembros de la familia trataría de mantener vivos, tanto desde esos cargos dentro del consejo, como haciendo valer su peso dentro del accionariado de esa “nueva” The Estée Lauder Companies.
A falta de cualquier concreción al respecto, sobre unas negociaciones que reiteramos siguen abiertas, desde el banco de inversión y bróker estadounidense Jefferies han salido sin embargo a ofrecer sus estimaciones sobre cómo se espera que termine por concretarse la operación, y sobre cómo se espera que termine por repartirse el capital social de esa “nueva” The Estée Lauder Companies que puede surgir tras la integración del negocio de Puig. Una operación que, en sus cifras generales, daría como resultado la creación de un gigante de la belleza con un valor total cercano a unos 50 000 millones de dólares, de unos 42 775 millones de euros al cambio actual; y para el que el banco de inversión estadounidense estima, para el ejercicio de 2027, unas ventas cercanas de unos 22 000 millones de dólares, de unos 18 821 millones de euros al cambio actual, y un margen de beneficio operativo ajustado (ebitda) superior al 20 por ciento de los ingresos, tras unos ahorros estimados en 375 millones de dólares sobre gastos generales y administrativos, gracias a las sinergias de costes que se generarían entre los dos grupos. Indicadores generales que en cualquier caso no se terminan de desviar en exceso de los ya estimados por FashionUnited.
En cuanto a la cuestión, ni mucho menos resuelta, de los términos económicos para la integración de Puig dentro de The Estée Lauder, según se recoge en el informe remitido por Jefferies este lunes, 6 de abril de 2026, a clientes e inversores institucionales, y del que se han hecho eco medios y agencias como Europa Press o Cinco Días, el banco de inversión apunta a una prima del 30 por ciento sobre el valor de cotización de las acciones de Puig, antes de que se informasen de las negociaciones para la fusión de ambas compañías. Un importe que se abonaría a los accionistas de la multinacional española de la moda y la belleza mediante una opa (oferta pública de adquisición) de naturaleza mixta, con un pago del 20 por ciento en efectivo y el 80 por ciento restantes en acciones de esa “nueva” The Estée Lauder Companies que saldría tras la fusión. Un escenario para el que se apunta a que la familia Lauder conservaría en 26,7 por ciento del capital de la empresa; la familia Puig un 21,7 por ciento; los actuales acciones de The Estée Lauder un 43,6 por ciento; y los accionistas minoritarios de Puig el 8 por ciento restante. Un reparto sobre el que cabe precisar que no obstante el banco de inversión no entra a estimar el “peso real” con el que contarían tras la fusión los miembros de una y otra familia, que en ambos casos y actualmente han procurado en todo momento mantener el control sobre sus respectivos grupos familiares, con la familia Lauder conservando el 84 por ciento de los derechos de voto, a pesar de contar con menos del 34 por ciento de las acciones; y los Puig el 92,96 por ciento de los derechos de voto de la compañía española, aunque en su caso conservando el 71,7 por ciento de su capital social tras la salida a Bolsa de la compañía.
Una “doble cotización”, para la “nueva” The Estée Lauder
Además del reparto de puestos dentro del consejo, y naturalmente del precio para la operación y de la cuestión final sobre el “peso real” con el que terminarían de contar los Puig dentro de esa “nueva” The Estée Lauder, todas las fuentes consultadas coinciden a la hora de señalar que entre los requisitos para la operación también se habría impuesto el que la compañía resultante tras la fusión tuviera una doble cotización. Un “dual listing” que permitiría a sus acciones cotizar, al mismo tiempo y en tiempo real, en este caso de un lado en la Bolsa de Nueva York, en la que ya cotizan las acciones de The Estée Lauder Companies, y del otro y a su vez en la Bolsa de Madrid, donde lo hacen las acciones de Puig.
A este respecto, desde el medio económico Expansión se señala que las acciones de la compañía que surja tras la integración se demanda por parte de la familia Puig que coticen, además de en Nueva York, en Madrid, donde lo harían a través de en cualquier caso la misma “marca” de The Estée Lauder Companies. Una demanda tras la que encontraríamos un claro intento de la familia Puig por tratar de mantener un cierto control efectivo sobre ese potencial nuevo grupo, y por tratar de no terminar de verse arrastrados y completamente absorbidos por el grupo estadounidense, cuando especialmente se da igualmente por descontado con el “centro de poder” de la compañía resultante se mantendrá en la sede corporativa de The Estée Lauder en Nueva York.
- Puig y The Estée Lauder Companies están en negociaciones avanzadas para su fusión, con un posible anuncio en las próximas semanas, aunque el acuerdo sigue sin ser definitivo.
- La familia Puig exigiría una presencia destacada en el consejo de administración de la nueva empresa, buscando dos puestos para Marc Puig Guasch y Manuel Puig Rocha, y una doble cotización en las bolsas de Nueva York y Madrid.
- La fusión resultaría en un gigante de la belleza valorado en aproximadamente 50.000 millones de dólares, con Puig integrándose en The Estée Lauder, lo que implicaría la desaparición de Puig como compañía independiente.
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