El coronavirus sobre la moda española: efectos y soluciones

Madrid – No hay duda de que el sector de la moda y el textil está, y continuará estando, entre los sectores industriales más afectados por la presente pandemia por coronavirus COVID-19. Brote que mantiene desde el pasado 14 de marzo todas las tiendas de productos “no esenciales” con las persianas bajadas —como consecuencia de la declaración del estado de alarma—, interrumpiendo las fuentes de ingresos de unos empresarios y autónomos que deben continuar haciendo frente a diferentes obligaciones, tanto tributarias como de gastos ordinarios.

Una complicada situación que podría terminar agravándose todavía más una vez superada esta “paralización” de la economía española, que se estima termine provocando una caída del volumen de ingresos del sector de hasta el 35 y el 40 por ciento durante este año. Un hundimiento en las ventas que obligaría a gran parte de las empresas a tener que reajustar sus plantillas, imponiendo un cambio estructural una vez superada la pandemia que podría traer consigo la destrucción de un tercio de los puestos de trabajo actuales, así como la reducción del 25 por ciento del sector. Consecuencia de la desaparición de aquellas empresas que no logren sobrevivir ni a esta guerra sanitaria, ni a la guerra de competencias que traerá consigo.

Esto al menos es lo que se desprende del “Informe sobre el sector de la moda en España. Análisis del impacto de la crisis del Covid-19” realizado por la consultora EY (Ernst&Young) en colaboración con BCG (Boston Consulting Group) sobre los efectos del coronavirus en el sector de la moda nacional. Una industria que representa uno de los principales pilares económicos y sociales del país, y que genera, según el propio estudio de EY, el 2,8 por ciento del PIB nacional, representa el 4,1 por ciento del mercado laboral, supone el 9 por ciento de las exportaciones y atrae al 13 por ciento del turismo mundial.

“Nos enfrentamos a una crisis sin precedentes para un sector que viene seriamente tocado de la anterior crisis, la crisis económica del 2008 al 2012”, declara Javier Vello, responsable de Retail&Consumer Products de EY, en relación a este informe. “En esa crisis el sector se dejó casi el 20 por ciento de facturación, y de acuerdo a las cifras que manejamos en el estudio que hemos elaborado en conjunto con Boston Consulting Group, estamos hablando de que casi en solo 6 meses el sector puede caer entre el 35 y el 40 por ciento de facturación. El doble de lo que hablábamos en la anterior crisis”. Todo ello mientras que se podrían llegar a “perder casi 65.000 puestos de trabajo” y “un 25 por ciento de las empresas puedan verse obligadas a cerrar”.

El problema de los gastos operativos y el pago de impuestos y tasas

Ante estas perspectivas nada halagüeñas, se apuntan como agravantes de la propia situación de paralización los gastos a los que deben seguir haciendo frente las empresas y profesionales autónomos. Unos costes operativos que el informe sitúa que pueden llegar a representar “más de un 50 por ciento de la facturación”, y entre los que se incluyen los salarios de los empleados, con un peso de entre el 13 y un 20 por ciento de la facturación; el pago de los alquileres, con entre un 15 y un 20 por ciento; y el coste del inventario que ya ha sido adquirido, con aproximadamente un 10 por ciento de la facturación. A los que habría que sumar otros gastos, derivados del pago de impuestos o la cuota de autónomos.

“Esta situación está generando un grave problema de liquidez, agravado por los altos niveles de inventario (por el que las empresas del sector ya han desembolsado alrededor del 20 por ciento del coste anual previsto) y al que no podrán dar salida en función de las condiciones del confinamiento y de la recuperación”, apuntan desde EY.

Medidas para dinamizar y proteger al sector

Como consecuencia de ese funesto camino al que parece encaminada la industria de la moda nacional, el propio informe contempla una serie de medidas e iniciativas que sus responsables estiman “imprescindibles” para garantizar la máxima empleabilidad y el mejor futuro para las empresas, y sus empleados.

“La contribución del sector de la moda a la sociedad tanto desde el punto de vista económico como social es innegable”, añade Javier Vello. “A corto plazo, las empresas están luchando por preservar el valor de la compañía y necesitan de mecanismos que contribuyan a aliviar las tensiones de liquidez y tesorería que están sufriendo. Sin embargo, es necesario pensar a medio y largo plazo ya que el sector se enfrenta a un cambio de modelo en el que los hábitos del consumidor también van a modificarse”. En consecuencia, “en este estudio planteamos una batería de medidas que se nos antojan imprescindibles para el sector”. “Medidas que se corresponden con las mayores preocupaciones” de la industria, y que abarcan desde “la gestión de los alquileres”, a “cómo se van a reincorporar los profesionales del sector, en consonancia con las medidas que el Gobierno dicte para la reapertura, y así mismo con la demanda de los consumidores; flexibilización de los horarios atendiendo a esas mismas medidas que el Gobierno puede marcar en cuanto al distanciamiento físico y los aforos de tiendas; y una serie de medidas fiscales que ayuden a las compañías”. “Sin duda este sector es un sector resilente, y lo ha demostrado. Pero no es menos cierto que en este momento el sector necesita de esas medidas para continuar subsistiendo”.

1.- Ayudas al alquiler de locales comerciales

En materia de arrendamiento de locales para empresas de moda, desde EY defienden la “Fijación de un marco normativo adecuado y preciso que asegure jurídicamente las medidas adoptadas por las partes relativas a la condonación de rentas y a la renegociación bilateral de contratos, con efectos desde el inicio de del estado de alarma y al menos hasta los seis meses siguientes a su terminación”.

Como segunda recomendación dentro de este epígrafe, la “extensión, con el mismo ámbito temporal, de las medidas adoptadas en materia de arrendamientos para vivienda a los de tipo comercial”.

Y por último, el “establecimiento de criterios interpretativos vinculantes por parte del Ministerio de Hacienda sobre la incidencia del IVA en la moratoria o condonación de la renta, así como en la renegociación contractual derivada de la implementación de las dos medidas anteriores”.

2.- En materia de derecho laboral

En este punto, se recomienda la “Aclaración expresa de que el compromiso de mantenimiento de empleo por seis meses aplicable a los ERTEs en curso decae cuando concurran causas ETOP (económicas, técnicas, organizativas y de producción) en todos los sectores económicos”.

Igualmente, la “confirmación de la viabilidad para tramitar un nuevo ERTE una vez finalizado el que ya se hubiera solicitado, en su caso, por COVID19, acabada la fase de confinamiento y en función de la evolución de las ventas durante la fase de reapertura, basado el segundo en causas ETOP”.

Y en tercer lugar, la “habilitación normativa para la introducción de medidas de flexibilización de tareas/funciones distintas por el personal contratado respecto de las fijadas en convenio. Así, el personal de tienda podría desempeñar funciones de logística o almacenaje, por ejemplo”.

3.- Flexibilización de horarios

En materia de horarios de apertura de tiendas, desde EY recomiendan la fijación “ de un marco revisado a nivel nacional que permita la flexibilización de la normativa autonómica que lo regula con el fin de permitir la libertad de apertura durante, al menos, la fase de reapertura, con el fin de dar respuesta, entre otras cuestiones, a la esperable limitación de aforo y su impacto en los tiempos de atención a los clientes en tienda”.

4.- Ayudas en materia fiscal

En este punto, los responsables del informe estiman la “adopción de un conjunto de medidas” dirigidas al “plazamiento, suspensión de exacción, flexibilización de requisitos y establecimiento de determinados beneficios fiscales relativos, en esencia, al Impuesto sobre Sociedades, al IVA y al IRPF”.

“Para su debate y aprobación”, añaden, “se propone la creación inmediata de un grupo de trabajo formado por funcionarios especializados en cada área tributaria de la Dirección General de Tributos y de la Agencia Estatal de Administración Tributaria del Ministerio de Hacienda, y por representantes de las principales asociaciones del sector de la distribución española, con el mandato de elaborar, en un plazo no superior a 15 días, un documento donde se recoja un conjunto de medidas tributarias a adoptar con carácter urgente, que afecten a los principales tributos directos e indirectos, estatales y de ámbito local, con el fin de aliviar durante el confinamiento y dinamizar durante la fase de reapertura la actual situación del sector”.

Photo Credits: Unsplash.

 

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