Este año, Bóboli prevé una facturación de unos 28 millones de

euros, un 10 por ciento más que en 2013. Si en los últimos años, la firma de moda infantil centró su desarrollo en mercados extranjeros como México, Alemania o Francia, este año Bóboli apuesta por regiones españolas como el País Vasco, Asturias y Cantabria.

Con la recuperación económica, la firma catalana que cuenta con una red de alrededor de 50 tiendas propias y en franquicia, desea crecer en el mercado nacional.

Bóboli invirtió 3,5 millones de euros en sus nuevas instalaciones centrales de Llinars del Vallès (Barcelona), adonde prevé trasladar su sede de Mataró el año que viene ya que se ha quedado pequeña para su plantilla de 150 personas.

Por razones de costes, su producción se efectúa en Asia y la firma no tiene proyectos de trasladarla a España.

 

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