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El calzado español se une contra la subida de aranceles de Estados Unidos

Por Paula V.Pinuaga

6 abr. 2021

Retail

FICE (Federación de Industrias del Calzado Español) da la voz de alerta por las medidas anunciadas recientemente por parte de Estados Unidos, que afectan directamente a las exportaciones de España.

En enero de 2021, la Oficina del Representante de Comercio de Estados Unidos concluía que los Impuestos a los Servicios Digitales de varios países, como España e Italia, perjudican a empresas digitales estadounidenses. Como contramedida, el 26 de marzo, anuncian que se están planteando la imposición de aranceles a una serie de productos de estos países.

Desde FICE han mostrado su intención de mantenerse activos y en conversación con los interlocutores públicos y con las organizaciones empresariales. CEOE también está dando su apoyo en la gestión de esta situación a través de la Confederación Europea del Calzado que les representa en Bruselas.

Consecuencias directas e indirectas

Este anuncio ha traído una gran preocupación para el sector del calzado español ya que España es uno de los países implicados en este proceso y el sector del calzado uno de los propuestos por Estados Unidos para aumentar los aranceles un 25 por ciento.

Si esta medida se llevara a cabo, causaría un daño irreparable a un sector relevante del tejido industrial de nuestro país. 

Estados Unidos es el primer destino de las exportaciones extracomunitarias españolas, en 2020 a pesar de la Covid-19, el 7 por ciento de las exportaciones de calzado español fueron a ese país, lo que ascendió a 151,6 millones de euros y 3,5 millones de pares. Además, Estados Unidos es el mercado que paga un precio medio más elevado de los cinco principales compradores de calzado español.

Pero no sólo las exportaciones se resentirían con esta medida. Son varias las firmas internacionales que se han volcado en el desarrollo industrial de sus productos en nuestro país, utilizándolo como base para la producción que finalmente se distribuye a todo el mundo.  Por tanto, no sólo estamos hablando de perder la cuota de producción que supone Estados Unidos, sino de un efecto devastador en un momento en el que apenas se ha iniciado la lenta recuperación de la pandemia Covid-19.