Balenciaga regresa a Barcelona

Madrid – La célebre firma fundada por el gran modista español Cristóbal Balenciaga volverá a contar con espacio propio en la Ciudad Condal. Población en la que el modista ya contase con uno de sus primeros talleres, y donde la multinacional Kering, dueña desde el año 2001 de la marca, estaría ultimando los preparativos para su triunfal regreso con la inauguración de una nueva tienda en el número 101 del Paseo de Gracia.

Ubicado en una de las principales arterias comerciales de la ciudad, el nuevo local consta de aproximadamente unos 500 metros cuadrados. De posición en chaflán y muy soleado, actualmente se encuentra ocupado por el restaurante-pizzería Samoa, que dejará el establecimiento para dar paso a una de las firmas con más empuje del grupo Kering. Cuyos responsables ya habrían firmado el contrato de arrendamiento, tal como se encarga de apuntar elPeriódico de Cataluña, con la previsión de celebrar el regreso de Balenciaga a la ciudad este mismo verano. Abriendo las puertas de una tienda que contará por vecinas a marcas como Montblanc, la joyería Rabat, Valentino, Bottega Veneta o la reconocida retailer barcelonesa de Santa Eulalia.

El regreso de Balenciaga 52 años después

Encumbrado como gran maestro de la Alta Costura durante su larga y prolífica carrera en París, Cristóbal Balenciaga comenzó su carrera en San Sebastián como modista de cabecera de la alta sociedad y de la realeza. Por entonces muy asiduas a pasar la temporada estival a orillas del Cantábrico siguiendo los pasos de la familia Real española.

Tras la llegada de la Segunda República en el 31, y la consecuente huida de España de las que habían sido hasta la fecha sus habituales clientas, el modista no tuvo más remedio que adaptarse a los tiempos. Ampliando entonces su red de taller con sendas aperturas en Madrid y Barcelona. A la capital de España llegaría en el 33, con la apertura de un taller en el número 42 de la calle Caballero de Gracia, desde donde se trasladaría a una nueva ubicación en el número 9 de la Gran Vía, ya en 1941. Mientras tanto en la Ciudad Condal desembarcaría en el 35 con un espacio ubicado en el número 10 de la calle de Santa Teresa. Donde todavía se le recuerda con una pequeña placa.

Tras el estallido de la Guerra Civil el diseñador se exiliaría en Francia, emprendiendo entonces una nueva etapa que lo encumbraría a lo más alto de la Alta Costura. Elogiado y admirado desde por Chanel a Christian Dior, Balenciaga finalmente se retiraba del exigente mundo de la moda y cerraba todos sus talleres de París, San Sebastián, Madrid y Barcelona en el verano del 68. Consciente del cambio generacional que se había producido, y ante el auge de un prêt-à-porter hacia el que siempre se sintió enfrentado. Falleciendo en el Parador de Jávea el 23 de marzo de 1972.

Photo Credits: Balenciaga, página oficial.

 

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