Nurrk apuesta por lo local: el poder de la pertenencia en la moda contemporánea
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Frente al circuito acelerado de desfiles, showrooms y capitales saturadas de estímulos, la firma española Nurrk ha trasladado su narrativa al origen, convirtiendo el territorio en infraestructura creativa.
Su fundadora Alexandra Sesé optó por recibir el último fin de semana de abril a una cuidadosamente curada lista de invitados en su pueblo natal, Urrea de Gaén, Zaragoza y el resultado fue una experiencia donde comunidad, pueblo y moda se entrelazaron para conocer su propuesta para Primavera/Verano 2026 convirtiendo las calles de esta localidad en toda una pasarela.
“Ver a Rossy de Palma o a Palomo Spain en Urrea con las vecinas tomando la fresca es, en sí mismo, un statement”, señalan desde la marca.
“Nuestro primer gran evento tenía que ser aquí, rodeados de nuestra gente”, explican desde Nurrk, subrayando cómo el contexto local se convierte en ventaja competitiva: “no solo contábamos con el equipo, sino con toda una comunidad implicada —447 urreanos formando parte activa del proyecto y disfrutándolo a la vez que 60 talents. ¡Ese nivel de energía y pertenencia es imposible de replicar en un formato tradicional!”.
La pertenencia, precisamente, se erige como uno de los activos más relevantes para las marcas contemporáneas, y, en este contexto, la propuesta de Nurrk busca “ese ‘vente a mi casa, que te acojo y te enseño quién soy’”, explican, reivindicando la experiencia inmersiva como herramienta de engagement real con el consumidor.
Aunque la infraestructura rural, la logística de alojamiento o la coordinación de artistas internacionales suponen desafíos constantes. “El principal, sin duda, es la infraestructura”, reconocen, aunque defienden que es precisamente esa complejidad la que otorga autenticidad al proyecto, reforzado además por el apoyo del tejido local y marcas colaboradoras.
En cuanto a proveedores, apostamos por lo local siempre que es posible —desde las bebidas hasta muchos de los servicios— reforzando ese vínculo con el entorno. Y para facilitar el acceso, hemos habilitado autobuses desde Zaragoza, entendiendo que la movilidad es una de las claves en un contexto rural.
"Creemos más en la comunidad que en la competencia"
El proyecto se amplió con Villa Alegría, un festival abierto que convirtió el pueblo en infraestructura cultural durante el fin de semana, con market de marcas, música y activaciones colectivas. “Nos interesa generar un espacio donde convivan distintas propuestas… creemos más en la comunidad que en la competencia”, afirman desde la firma.
“Somos una PYME que produce localmente y conocemos de primera mano lo complejo que es sacar adelante un proyecto así. Por eso, nos sentimos profundamente conectadas con otras marcas de artesanía y diseño español que comparten esa misma realidad”