Nuestros pies también pueden vestir slow fashion

Madrid - En 2007, Kate Fletcher, profesora de Sostenibilidad, Diseño y Moda en el Centre for Sustainable Fashion de Londres, acuñó el término slow fashion. Surgió como la antítesis a la moda rápida e industrializada que conocemos —y seguimos conociendo—: el fast fashion. Un movimiento que consiguió mayor visibilidad tras la tragedia sucedida en Bangladesh en 2013. En ese momento se hizo visible la insostenibilidad de la moda tal como la concebimos y, poco a poco, las marcas de moda —grandes, medianas y pequeñas, cada una con un ritmo y una propuesta diferente— han virado su estrategia de producción a una tendencia más slow. O al menos parece que lo están intentando.

Nuestros pies también pueden vestir slow fashion

Desde entonces, mucho se ha hablado del slow fashion en su concepto más amplio y casi siempre centrado en la ropa, pero… ¿y los complementos? ¿Y los zapatos? ¿También pueden ser slow? Hoy nos centramos en el calzado, concretamente en dos marcas made in Spain, cuya filosofía y valores se centran en una moda más sostenible y ética. Ellas son Frambuã y Doly, dos firmas aparentemente muy distintas entre sí, pero también muy parecidas.

Para Jacinto Jiménez y Olga Orellana, fundadores de Doly, estaba claro. Querían crear una marca que fuera “socialmente buena”. “Queríamos aportar nuestro granito al mundo creando una marca comprometida socialmente, así como respetuosa con el medio ambiente”, cuentan a FashionUnited. Ambos están de acuerdo en que sí que es posible un futuro en el que la mayoría de nuestra ropa sea reciclada, como ocurre con sus zapatillas que están fabricadas a partir de PET reciclado postconsumo, algodones y otras fibras recicladas. A través de su marca quieren demostrar “que se puede realizar moda sostenible sin renunciar al diseño, comodidad, calidad y versatilidad”.

Nuestros pies también pueden vestir slow fashion

Por su parte, Rocío González Crespo, CEO y diseñadora de Frambuã, el slow fashion es un estilo de vida. “Una filosofía de consumo razonable, donde priman los materiales nobles que no contaminen el medio ambiente, que sean biodegradables, y que se decanta por productos artesanales para apoyar a las pequeñas empresas, el comercio justo y las prendas fabricadas localmente”, apunta. En su caso la producción también es 100 por ciento española, con fábricas en Alicante, Toledo y La Rioja, así que le preguntamos sobre los pros y contras de fabricar dentro de nuestras fronteras. ¿Pros? “Made in Spain es un valor añadido que aporta prestigio y calidad” y también “podemos llevar un mejor control y un contacto directo con los proveedores”. ¿Contras? “Está claro que el precio. Alguna vez se han puesto en contacto con la marca algún fabricante turco o asiático, y la verdad que los precios no tienen nada que ver…pero apostamos por la producción en España por su calidad y prestigio”, admite con sinceridad.

¿Es el final de las temporadas tal como las conocemos?

Con el tiempo, cada vez más marcas han querido echar el freno en lo que se refiere a la producción de varias colecciones sujetas a los cambios —a veces innecesarios— de temporada. Ante esta cuestión, la marca de zapatillas Doly presenta una colección anual. ¿Por qué? ¿Es una lucha contra el fast fashion? “No creemos que haya que entenderlo como una lucha”, explican Jacinto y Olga. Desde su punto de vista, “el cambio climático está eliminando las diferencias entre estaciones”. Y añaden que “la industria low cost inunda de basura textil al planeta. En la Unión Europea de los 16 millones de toneladas de textil que se generan al año, solo se recicla el 25 por ciento. La vida útil de cada prenda debida entre otras causas a la calidad ha caído un 36 por ciento”. En su caso, no solo se implican en la producción y distribución de sus diseños, sino que también en el final de su vida útil. A través de “Help us close the loop”, una campaña y proceso de upcycling, quieren dar sentido a la economía circular y que “al igual que no queremos que los residuos se conviertan en basura dentro de entornos naturales, tampoco queremos que nuestras zapatillas lo sean”.

Nuestros pies también pueden vestir slow fashion

Y en este contexto, ¿cuál es el futuro del lujo?

Uno de los propósitos de Frambuã es cambiar el concepto del lujo, pero ¿qué eso que significa? Según su fundadora, “no lo queremos entender como algo inaccesible. El lujo es poder tener un producto de altísima calidad, cómodo, com un precio accesible”. Además, dentro de la filosofía slow en la que no se debe consumir aceleradamente, sus modelos se consideran un “fondo de armario”, ya que son productos atemporales, versátiles y de calidad. Rocío continúa y nos cuenta que una vez le preguntaron si seguía las tendencias y basaba su colección en ellas, y su respuesta fue un no rotundo. “Sé que es más comercial seguir las tendencias y sacar todo más común, básico, pero necesito diseñar y ofrecer realmente un producto que me guste hacer. Hay que disfrutar más de la moda”.

Foto: Frambuã y Doly

 

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