Mare di Moda: optimismo en la moda de baño pese a la incertidumbre, con el escapismo como clave para 2028

Desde la feria celebrada en Cannes esta semana, el experto en tendencias David Shah ha explicado cómo un mundo incierto deja espacio para la alegría, la fantasía y el color en la moda de baño
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Blumarine SS27 Créditos: ©Launchmetrics/spotlight
Por Jule Scott

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“Esta es una de las temporadas más difíciles, porque nadie en esta industria tiene realmente idea de lo que está pasando en este momento”. Con esta confesión inauguraba el experto en tendencias David Shah su seminario en el salón textil y de moda de baño Mare di Moda. Quienes llevan tiempo entre su público habrán recordado su introducción de hace unos años, cuando también comenzó admitiendo su perplejidad. El hecho de que vuelva a empezar así subraya la volatilidad actual del sector y del mundo. A pesar de ello, Shah se ha mostrado “muy, muy positivo” respecto al mercado de la moda de baño.

Un mundo en estado de excepción

La lista de incertidumbres es larga. La guerra en Ucrania no ha terminado, la situación entre Irán e Israel sigue siendo tensa, los conflictos en el Mar Rojo se recrudecen y en noviembre tanto España como Estados Unidos celebran elecciones. Shah también ponía el foco en China. Trabaja en la República Popular desde 1985 y no ve al país como beligerante, sino como una civilización segura de sí misma. Avanza a pasos agigantados en robótica, inteligencia artificial (IA) e ingeniería eléctrica, y presiona a Europa con importaciones por valor de unos mil millones de euros diarios, abarcando desde hace tiempo también la moda, la cosmética y el estilo de vida.

La industria de la moda está experimentando esta situación a su manera. Al mismo tiempo, el sector del lujo está siendo criticado por sus precios. Sobre todo los jóvenes se sienten engañados y llevan a la calle su rabia contra la desigualdad. A esto se suman la ausencia de turistas en París, la disminución de compradores estadounidenses y la fluctuación de los mercados. Sorprendentemente, el quiet luxury sigue funcionando bien, algo que Shah describe como el “estatus del no estatus”.

Lo que busca el consumidor

A partir de este contexto, Shah ha deducido varias evoluciones que serán clave para la moda de baño. Hoy en día, la gente prefiere gastar su dinero en experiencias antes que en objetos. Los viajes de lujo están en auge y algunos cuentan los países visitados como si fuera una competición. Hasta ahora, esto había perjudicado a la moda de baño, ya que quien viaja solo un fin de semana y para hacerse una foto no necesita 14 días en la playa. Sin embargo, dado que muchos anhelan una verdadera evasión de la rutina diaria, Shah espera un cambio de rumbo en este sentido.

También se está produciendo un cambio en el ideal corporal. El símbolo de estatus ya no son los abdominales marcados, sino el número de años de vida saludable, lo que favorece los tejidos ligeros y suaves y una especie de moda de baño enfocada al bienestar. Al mismo tiempo, la clienta de mayor edad vuelve a estar en el punto de mira tras la aparición de la actriz Jamie Lee Curtis en Vogue. Tiene dinero y tiempo para viajar, pero a menudo le resulta incómodo comprar trajes de baño y prefiere pedirlos online. Por ello, el sector debe posicionar la categoría independientemente de la edad.

Bella Hadid Victoria's Secret Primavera/Verano 2027, ready-to-wear (Octubre 2026) Créditos: ©Launchmetrics/spotlight

Además, regresa la sensualidad, desde la vuelta del desfile de Victoria’s Secret hasta películas y series provocativas. Detrás de esto hay una generación que se siente sola, para la que tener citas se ha vuelto caro y que anhela el romanticismo y la ternura. Estos mismos jóvenes aprecian los errores, las rupturas y los grandes volúmenes, y aman lo lúdico. Los juguetes, los Lego y los puzles están en auge, el tenis y el pádel siguen de moda, y también ha vuelto la estética tierna, con ositos de peluche, felpa, texturas esponjosas, tonos pastel y brillo de caramelo.

Para el experto en tendencias, la conclusión es que la moda de baño debe ofrecer, ante todo, escapismo.

Cinco corrientes que marcarán el beachwear en 2028

1. Hyper Hyper

La primera corriente se nutre del hyperpop y la cultura de internet. Los colores son artificiales y desinhibidos, el cromo recuerda a los inicios de internet y la purpurina procede del glam rock y del estilo Y2K de los años 2000. Este estilo está pensado menos para la playa y más para lo que viene después, como el cóctel posterior en el beach bar.

Blumarine SS27 Créditos: ©Launchmetrics/spotlight

Los frunces, los volantes y los adornos en 3D con un factor kitsch forman parte de la propuesta, al igual que los guiños a las showgirls y al burlesque. A Shah le ha gustado especialmente la ropa deportiva de estilo varsity con lentejuelas, a la que ha calificado como “cultura trash en su máxima expresión”. Aquí todo puede ser exagerado, estridente y autoirónico, porque se trata de trasladarse a otro mundo.

2. Chill

Como contrapunto, Chill representa la música lo-fi, California y la autenticidad frente a la perfección. Los colores parecen desteñidos por el sol y deslavados, evocando el agua, los pétalos de flores y la miel. El look surfero no se presenta con el colorido estilo hawaiano, sino de forma minimalista y con el espíritu de los años sesenta, como si los hijos hubieran asaltado el armario de sus padres.

Bode FW23/24 Créditos: ©Launchmetrics/spotlight

Son habituales las combinaciones sencillas de dos tonos, los motivos con ecos de arte indígena, así como el batik y otras técnicas de teñido artesanal. El ganchillo, el punto y las labores de aguja se reinterpretan y se complementan con detalles de aire heredado como los fruncidos y el nido de abeja, bordados en blanco crema, colores al estilo de la firma italiana Missoni, cuadros recombinados y rayas suaves y finas. En conjunto, el look se mueve en un equilibrio entre lo llamativo y lo discreto.

Erdem SS26 Créditos: ©Launchmetrics/spotlight

3. Hot

Hot es la corriente latina y representa la pasión, la elegancia y la seducción. Los colores saturados se encuentran con fondos oscuros que intensifican aún más su dramatismo, y el brillo sedoso hace que los tonos resplandezcan. Shah ha hablado de “maximalismo en su máxima expresión”, con frunces, volantes y todo aquello que resulte exótico, dramático y teatral.

Palomo Spain SS27 Créditos: ©Launchmetrics/spotlight

A esto se suman plumas hiperrealistas, motivos de piel intensamente estampados y manchas de color que parecen una “tormenta de tinta”, según Shah. Las siluetas ceñidas al cuerpo y un toque boudoir aportan sensualidad, al tiempo que se diluyen las fronteras de género.

4. Flow

El tema de la sostenibilidad ha perdido impulso en la moda, según ha explicado Shah tras conversar con una experta en confección responsable. En su lugar, está evolucionando hacia una “Next Nature”, en la que naturaleza y tecnología se fusionan. Los colores son atmosféricos, musgosos y fúngicos, pero con un matiz clínico y sintético. El tacto se vuelve “gelatinoso”, semitransparente y opalescente, acompañado de fluidez, degradados técnicos, manchas biomórficas y una pátina de metal oxidado.

Hodakova SS27 Créditos: ©Launchmetrics/spotlight

El agua también marca la estética y la construcción. Se ven estampados de ondas, camuflajes acuáticos y marmoleados, estructuras permeables cortadas a láser y caladas, así como relieves creados mediante nido de abeja, impresión 3D y tejidos de punto técnico. Además, Shah observa una tendencia hacia los looks monocromáticos, desde la esterilla de yoga hasta la pinza para el pelo, aunque él mismo sigue siendo un maximalista.

Hodakova SS27 Créditos: ©Launchmetrics/spotlight

5. Bang Bang

La última corriente es la más ruidosa y representa la protesta, el hip-hop y la música como acto de rebeldía. El lema “lo hago por mí” se aplica sobre todo a los jóvenes que construyen su propio universo. Se buscan fuertes contrastes con el negro, formas y conceptos que colisionan, así como colores saturados que se funden entre sí. De este modo, la ropa se convierte en diálogo y declaración de intenciones, tal y como ocurría antaño con las camisetas con eslóganes de la diseñadora Katharine Hamnett.

Moschino SS26 Créditos: ©Launchmetrics/spotlight

En consonancia, aparecen pegatinas, parches e impresiones transfer con mensajes ingeniosos, sociales o políticos, además de pintura en espray, grafitis y pinceladas gestuales al estilo de Jackson Pollock. Los estampados resultan constructivistas, dinámicos y geométricos. Las rayas de camuflaje moldean la silueta, de forma similar a los barcos de la Primera Guerra Mundial, y las cintas definen la forma en lugar del corte.

El brillo como señal

El dato más contundente lo ha aportado el color. Según Shah, de los tonos de la nueva carta de colores para 2028/29, el 25 por ciento son brillantes, es decir, nacarados, glossy, vítreos o resplandecientes, y no meramente metálicos. El comité francés del color, el Comité Français de la Couleur, coincide en ese mismo porcentaje, y los tonos holográficos, prismáticos y caóticos completan el panorama.

El color que Pantone elegirá como Color del Año no se dará a conocer hasta diciembre, y Shah aún no ha podido revelar nada al respecto. Sin embargo, ha dejado entrever que el tono encajará muy bien con la moda de baño.

Su conclusión ha sido igual de clara. En una época llena de miedos, soledad y escepticismo hacia el lujo, la gente busca alegría, fantasía y un lugar para desconectar, y la moda de baño puede ofrecer las tres cosas.

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