Finalmente, la Unión Europea impondrá durante dos años aranceles a las importaciones de zapatos de cuero procedentes de China y Vietnam. Con esta resolución se hace frente al dumping de ambos países que cuentan con una fuerte intervención del Estado para que los zapatos se vendan en Europa por debajo de su coste de producción.

Los 25 Estados de la Unión reunidos la semana pasada han aceptado por mayoría la propuesta de la Comisión Europea que fija unos aranceles del 16,5 por ciento para el calzado chino y del 10 por ciento para el vietnamita, pero la han reducido a dos años, en vez de los cinco que proponía Bruselas.

Los países con industria productora de calzado, como España, Italia y Portugal, eran los más interesados en establecer un arancel fijo a las importaciones de China y Vietnam, mientras que otro grupo de Estados (los nórdicos, Alemania y Reino Unido, principalmente) se oponían, porque creen que perjudica a las empresas de distribución, que tienen más peso en sus economías.

La Comisión insistió en que su propuesta es resultado de una investigación muy exhaustiva y sólo trata de compensar a la industria europea por el daño causado por la competencia desleal que provoca el dumping.

Los nuevos gravámenes ya vigentes se aplican al calzado de cuero, incluido el infantil que estaba excluido de los aranceles provisionales, pero no al deportivo de alta tecnología, pues en este mercado la producción de la UE es insignificante.

La Comisión Europea ha subrayado que sólo el 11 por ciento de los zapatos se verán afectados y que la repercusión sobre el precio final que pagan los consumidores será mínima. Bruselas calcula que un par de zapatos de precio medio (35 euros) podría encarecerse como máximo 1,4 euros.

 

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