La moda vegana está ganando terreno

El veganismo no solo invade nuestros platos. Ahora, y desde algún tiempo, se adentra a nuestro armario: las fibras verdes tienen éxito entre los diseñadores que van probando materiales como el cuero vegetal o la rafia en sus creaciones.

Varias marcas están utilizando a gente famosa para mediatizar su causa vegetalista. Para este invierno, el especialista en zapatos de alta gama, Robert Clergerie, propone dos pares de botines hechos con materiales vegetales, uno masculino y otro femenino, junto con el grupo pop Lilly Wood & The Prick.

En los Estados Unidos, el lujoso label de accesorios vegetalianos, Freedom of Animals, se asocia a la actriz Nikki Reed para crear un bolso de mano. Philippe Starck, por su lado, ha trabajado con la firma brasileña ecológica Ipanema, para lanzar una colección de chanclas veganas.

La moda vegetaliana : para una clientela del lujo?

En una publicación del periódico Le Monde, Pascaline Wilhelm, moda de la feria Première Vision, explica: “desde la revolución industrial, se han creado imitaciones textiles nobles de las pieles de animales para la masa”. Sin embargo, ahora la moda vegetaliana se dirige a una clientela del lujo, como la pionera Stella McCartney que lanzó, desde la creación de su firma en 2001, unos bolsos en piel vegetal y piel sintética.

Parece ser que el mercado evoluciona en dos direcciones, con materiales innovadores y refinados y un cambio radical de la percepción de esta causa. El consumo está cambiando y es más concienciado. G-Star por ejemplo utiliza botellas de agua extraídas de los océanos para fabricar vaqueros junto con el cantante Pharell Williams. Así mismo, los fashionistas veganos emergen y los diseñadores de moda deben reflexionar para sacar versiones vegetalianas de sus artículos.

Para los creativos, se trata de un ejercicio tanto estilístico como técnico. Para Nili Hadida, la cantante de Lilly Wood & The Prick, “es una manera de comunicar sobre una causa, siendo relajado y sin querer moralizar a nadie”.

Sin embargo, el precio de estos productos, por mucho que responda a las exigencias de la moda actual, sigue siendo elevado, o incluso más caros que la piel de animal. Por un lado, solo se podrá bajar la producción de la piel animal si los precios de sus imitaciones lo permiten y si, por otro lado, el objetivo primordial para las firmas deja de ser el precio.

Foto: botines veganos de Robert Clergerie

 

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