La moda rusa encuentra en Valencia un escaparate para su internacionalización

Madrid – La pasarela de moda valenciana Mediterránea Fashion Week celebró durante los días del 12 al 14 de octubre su quinta edición. Una convocatoria, financiada con fondos públicos, que volvió a darse rodeada de polémica y de no poca controversia, al dar cabida dentro de su calendario oficial a dos marcas de moda rusa. Una presencia y una participación que cuanto menos contrasta frente a los esfuerzos que se están tratando de librar a nivel europeo, y desde las principales pasarelas de la región en particular, para no dar cabida ni facilitar la visibilidad de ninguna firma procedente de Rusia.

No es ni mucho menos la primera vez que desde la Mediterránea Fashion Week hacen gala de sus vínculos y relaciones con el ecosistema de la moda de Rusia; unos más que cuestionables lazos teniendo en cuenta el contexto actual que se abría tras la invasión de Ucrania, el 24 de febrero de 2022, por parte del ejército ruso. Una operación militar que marcaba el inicio de lo que desde Italia, según consta en un documento oficial de la Fiscalía del Estado italiana, ya se califica como el estallido de la Tercera Guerra Mundial, de naturaleza híbrida y por partes, y el principio del fin de las relaciones “normalizadas” que desde Rusia habían logrado establecer con las principales compañías occidentales, entre ellas las de la industria de la moda.

A pesar de ese entorno, marcado desde Europa por la aplicación de duras sanciones contra ciudadanos y empresas rusas, y desde Rusia, por una política que ha llevado al cese y a la salida del país de multinacionales de la moda de la talla de H&M, Adidas, Uniqlo o Inditex, desde la Mediterránea Fashion Week han evidenciado en todo momento una particular cercanía con el ecosistema de la moda Rusa, a través del foro “BRICS+ Fashion Summit”. Una iniciativa que bajo el paraguas de la Semana de la Moda de Moscú viene celebrándose de manera anual desde finales de 2023, es decir desde después de la invasión de Ucrania, reuniendo a representantes de la industria de la moda de una distinta serie de países de las diferentes partes del mundo… entre ellos España. País que en su caso se ha encontrado representado en distintas ediciones de la mano de Sergio Puig, presidente de la Asociación para la promoción de la Cultura y Moda Valenciana (Acumova), y director de la pasarela Mediterránea Fashion Week Valencia, y a quien ya le preguntamos de manera directa a finales de 2024 sobre sus cuestionables relaciones con Rusia y con el foro “BRICS+ Fashion Summit”, y el potencial que estas tenían para servir para blanquear la imagen de Rusia.

“En lo que respecta a las acciones a seguir para la pasarela, la política que seguimos es la de no meternos en política ni en cuestiones políticas, y en base a eso, representar la pasarela y defender sus intereses allí donde sea posible hacerlo”, defendía entonces el director de la Mediterránea. “Así que al margen de cualquier conflicto, valoramos que para la plataforma era muy bueno estar allí, del mismo modo que para la Moscow Fashion Week era bueno contar con nosotros para la celebración de este BRICS+ Fashion Summit”, en relación con la edición de 2024, y “la verdad es que en todo momentos nos trataron muy bien, estuvimos muy a gusto, y volvimos con ganas de poder volver a participar de una nueva cumbre”, apuntaba Puig.

Con 5.000 asistentes y firmas procedentes de 6 países (incluido Rusia)

Como último capítulo de esos vínculos entre la Mediterránea y el ecosistema de la moda de Rusia, llegamos ya a esta última y quinta edición de la pasarela valenciana, que ha contado con el respaldo, y la financiación, de la Generalitat Valenciana y el Ayuntamiento de Valencia. Una convocatoria que se celebró desde la ciudad de Valencia durante los días del 12 al 14 de octubre, contando con la participación de 5.000 asistentes y de firmas y diseñadores procedentes de España, Rumanía, Turquía, Honduras, Nicaragua y Rusia. País cuyas marcas de moda parecen haber podido encontrar en Valencia y en el certamen valenciano una pasarela para su internacionalización, mientras pasarelas como las de la Semana de la Moda París siguen siendo un terreno vedado para toda firma que no se posicione de manera directa y abierta contra la invasión de Ucrania por parte de Rusia.

Poniendo en cualquier caso nombre a las protagonistas de los 9 desfiles de pasarela con los que ha contado esta edición, la jornada del día 12 de octubre la protagonizó la española Malne (España), la casa fundada por Paloma Álvarez y Juanjo Mánez, con la presencia de su colección “La Femme” para el Verano 2027 desde el restaurante Tatel de Valencia. Único desfile de una jornada inaugural, cuyo testigo tomaron las presentaciones del martes día 13 de octubre, desde el Complejo Deportivo y Cultural La Petxina, de las firmas Ramelle, de Ramona Mihaela (Rumanía); Addicted To, de la diseñadora Olesya Kosopletkina (Rusia); la del diseñador turco Yiğit Eryendi (Turquía); y con el valenciano Miguel Llopis poniendo el broche de oro a la jornada con su colección Origin (España).

Completando el programa, la jornada del 14 de octubre la abrió un desfile coral a cargo de los estudiantes del Grado Superior en Diseño de Moda de la escuela valenciana Barreira (España), de la que participaron los talentos nóveles Kiara Bejar, Mina Kocic, Laura Tomas, Camila Villamil y Juan Broseta, con Sergio Causera como responsable de sombrerería y Celia Perez de los estilismos. Una presentación a la que siguieron la de la firma rusa Leffers, de la diseñadora Olga Leffers (Rusia); la de la diseñadora hondureña Duly Romero (Honduras); y la de la firma del diseñador nicaragüense Erick Bendaña (Nicaragua).

Reclamando más ayuda e implicación de las Administraciones públicas

Con este cartel en mano, desde la dirección de la Mediterránea Fashion Week han querido subrayar de manera particular cómo la pasarela se presenta como una plataforma cada vez de mayor relevancia para la hora de construir sector desde la Comunidad Valenciana, dando visibilidad a empresas, profesionales e instituciones de distinto perfil, pero en cualquier caso todas vinculadas de una manera tan directa como indirecta al ámbito de la moda. Un potencial para el que no obstante reclaman una mayor implicación —léase subvenciones— por parte de las Administraciones públicas que permita destapar esa potencialidad como plataforma internacional.

Sin entrar a cuestionar el valor que la Mediterránea Fashion Week pueda efectivamente tener como plataforma internacional desde la que acercar la moda y la creatividad que nacen en Valencia, a la audiencia y a los profesionales de terceros países, y viceversa, asunto distinto resulta el de los “compañeros de viaje” que la pasarela ha decidido escoger para esta aventura. Compañeros entre los que sobresalen unas firmas de moda procedente de Rusia que, con dos participantes en el certamen, ha sido el país con mayor representación únicamente por detrás de España en esta quinta edición de la Mediterránea Fashion Week. Certamen del que no pueden negar la conexión directa que existe entre moda, política y territorio cuando a las claras reclaman más implicación de la Administración para respaldar el certamen, desde la premisa de que apoyarlo es “también apoyar a quienes producen” moda en Valencia. Ciudad que sorprende que se haya terminado por convertir en un escaparate para la proyección internacional de la moda hecha en Rusia, bajo de seguro la sorprendente mirada de los más de 60 000 ucranianos que actualmente residen en la Comunidad Valenciana. Región que con 45 379 refugiados, a fecha del 21 de febrero de 2023, se situó entonces como la región que más cobijo comenzó a dar a los refugiados procedentes de Ucrania tras la invasión rusa, por delante de Cataluña (38.616 refugiados), Andalucía (24 002 refugiados) y Madrid (23 646 refugiados), según datos facilitados entonces por al Oficina de Asilo y Refugio (OAR) del Ministerio del Interior.

“Cuando las administraciones invierten en Mediterránea Fashion Week, no están invirtiendo únicamente en moda”, sino que “están contribuyendo a generar actividad para numerosas empresas y profesionales, muchos de ellos emprendedores que están construyendo su propio futuro empresarial”, señala el mismo Sergio Puig, director de Mediterránea Fashion Week Valencia, sin en cualquier caso entrar a pronunciarse sobre esos cuestionables vínculos con Rusia y sobre ese papel de la pasarela como plataforma para la internacionalización de la moda rusa. “Cada edición activa una red de servicios, talento y creatividad que repercute en la economía de la ciudad”, defiende, al tiempo que destaca cómo “apoyar la moda es también apoyar a quienes producen, comunican, diseñan, crean y emprenden en València”. Una ciudad que “tiene talento, tradición artesanal, excelentes profesionales y una identidad creativa propia”, y en la que “necesitamos plataformas que permitan mostrar todo ese potencial al mundo”.

La “Mediterránea Fashion Week nació precisamente” para ese cometido, sostiene; “para convertir nuestra ciudad en un punto de encuentro internacional y ofrecer a los diseñadores valencianos un escaparate desde el que proyectar su trabajo más allá de nuestras fronteras”. Pero “sacar adelante nueve desfiles, con diseñadores de seis países, alrededor de 5 000 asistentes y una importante repercusión internacional, supone un esfuerzo enorme para todo el equipo”. Y si bien “agradecemos los apoyos institucionales”, apostilla, “creemos que todavía existe margen para apostar con mayor decisión por un proyecto cuyo impacto trasciende la pasarela”, y es que, reconoce desde esas palabras que del mismo modo sirven para todas las marcas y diseñadores que desfilan desde la pasarela valenciana, “la moda también es cultura, industria, promoción de ciudad y oportunidades para nuestros creadores”.

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