La 45 edición de la pasarela Cibeles abrió sus puertas el pasado lunes 12 de febrero en Madrid para mostrar las colecciones para el próximo otoño-invierno. El color predominante ha sido el negro en esta primera jornada, siempre contrastado con el color de algunas colecciones como la de Ágatha Ruiz de la Prada. La pasarela comienza otorgando protagonismo a las modelos, que de nuevo han tenido que pasar por la báscula para poder desfilar. En su edición anterior, Cibeles se puso en el punto de mira de las pasarelas internacionales al controlar el índice de masa corporal de las modelos, una actitud que pronto fue seguida por algunas pasarelas internacionales como Milán, y consiguiendo que en cada nueva pasarela los organizadores tuvieran que determinar si estaban a favor de Cibeles o no.

En esta edición cinco modelos han sido descartadas por no alcanzar el peso adecuado, y las modelos han estado menos reticentes de pasar por la báscula. Este año 35 diseñadores mostrarán sus colecciones en 29 desfiles con más de 65 modelos que sí cumplen los estrictos cánones de Cibeles. La jornada se abre con una recién aterrizada a en la pasarela madrileña como es el caso de Miriam Ocariz, que apuesta por un invierno cálido, de tejidos como el punto, la lana, el terciopelo y la napa en prendas muy ajustadas que se despegan del cuerpo a partir de la cintura. Las faldas muy cortas y destacan también las mangas pegadas al brazo desde el hombro hasta el codo y luego mostrando volumen.

Le sigue el desfile de Pernas, que se inspira en los años cuarenta para una colección que apuesta claramente por el negro con algunas concesiones de color como el morado. Su colección "arts and crafts" destaca por la austeridad y seriedad que ha caracterizado este desfile. La elegancia viene a cargo de Lemoniez que apuesta por una mujer muy femenina con referencias a la alta costura. Los tejidos escogidos han sido los brocados, relieves, acolchados y brillantes en unos vestidos que insinúan el cuerpo femenino con el movimiento.

Uno de los desfiles que más expectación causó ha sido el de Francis Montesinos. Un desfile dividido en cinco actos que ha sido un homenaje a la medalla de Oro al Mérito a las Bellas Artes que Montesinos recibió el año pasado. En una colección muy mediterránea, el diseñador apuesta por la mezcla de colores y tejidos con estampados de referencias moriscas. Ángel Schlesser contó con la presencia de la Infanta Elena en su desfile, que apuesta por el minimalismo de líneas. El diseñador ofrece una colección muy urbana con vestidos de toques "retro" y vestidos tipo globo. La noche de Schlesser se llena de vestidos drapeados de cortes romanos en negro y azul.

Cierra la jornada una colorista Ágatha Ruiz de la Prada que propone una colección llena de los motivos que caracterizan a la firma como son las flores y los corazones, esta vez, inspirados en ropa para la nieve. Para su colección utiliza tejidos elaborados con los últimos avances tecnológicos. Como complementos, las modelos portaban tablas de snowboard, que presentan una colección muy divertida y fresca.

 

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