Así fue MBFW Madrid, la edición que sacó la moda española a la calle
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Durante casi dos semanas Madrid volvió a convertirse en el epicentro de la moda española. Primero con Madrid es Moda y, del 14 al 19 de septiembre, con la 84ª edición de Mercedes-Benz Fashion Week Madrid, una convocatoria que esta vez situó a la ciudad en el centro del acontecimiento.
Por primera vez desde 1996 la pasarela abandonó el recinto ferial de Ifema para repartirse entre tres sedes oficiales y cinco escenarios OFF en algunos de los enclaves más reconocibles de la capital, del Invernadero del Palacio de Cristal de Arganzuela a la Galería de las Colecciones Reales.
"Esta edición ha demostrado que ya no somos únicamente una sucesión de desfiles, sino una plataforma que conecta creatividad, negocio, internacionalización y ciudad", decía a FashionUnited Asier Labarga, máximo responsable de Mercedes-Benz Fashion Week Madrid, al hacer balance de la cita.
La semana reunió 33 desfiles de 25 firmas consagradas, seis diseñadores emergentes y dos instituciones académicas, más una decena de marcas noveles en el EGO Showroom, y alrededor de las pasarelas convivieron performances, presentaciones y, como novedad, un showroom profesional instalado en el Hotel Palace.
El futuro se juega entre Ifema y la ciudad
La pregunta que sobrevoló toda la semana, en una industria que celebró sin reservas la salida de aquella caja negra de Ifema, dentro de la cual una bien podía no enterarse de que se estaba acabando el mundo, era si habrá vuelta al recinto ferial o si el futuro pasa por un formato híbrido.
"El futuro de la pasarela no pasa por elegir entre Ifema o la ciudad. Pasa por aprovechar lo mejor de ambos mundos", sostiene Labarga, convencido de que abrir la moda a la calle, algo que la industria lleva años pidiendo –y que en su día motivó la creación de Madrid es Moda–, "genera un impacto extraordinario".
Lo que imagina el director es una pasarela "cada vez más integrada en la ciudad, más internacional, más conectada con la industria y más activa los 365 días del año", con Madrid establecida como capital creativa reconocida globalmente y no solo como escenario de una semana al año. "El reto principal es seguir ganando relevancia internacional de manera sostenida".
El frente comercial de la pasarela
En la vertiente más comercial, esta edición estrenó un proceso de selección previo de las firmas del showroom orientado a identificar a las mejor preparadas para sostener una estrategia de venta y responder a la demanda del multimarca. "Este año hemos querido dar un paso más y profesionalizar aún más la propuesta comercial de la pasarela", detalla Labarga, que sitúa junto a la creatividad de las colecciones criterios como la capacidad productiva, la estructura comercial, el posicionamiento de marca y el potencial de crecimiento internacional.
Al encuentro acudieron representantes de algunos de los grupos de distribución y retailers más relevantes, junto a agentes, showrooms internacionales y prensa especializada llegada de mercados como Europa, Reino Unido, Latinoamérica y Oriente Medio. La dimensión internacional también creció en las gradas, con uno de cada diez acreditados procedente de medios extranjeros.
"Queremos ser uno de los principales aceleradores de su crecimiento internacional", resume el director sobre el papel que reclama para la cita, que aspira a dejar de ofrecer visibilidad durante una semana para generar conexiones de negocio durante todo el año. Detrás late una idea de Made in Spain que ha cambiado de piel, porque donde antes había sobre todo producción e industria textil hoy la etiqueta habla de creatividad con identidad, oficios artesanos y una generación que compite de tú a tú con las grandes capitales. "Hemos pasado de exportar producto a exportar también talento, visión y cultura", apunta Labarga.
Un puente firme con Latinoamérica
Esa vocación internacional tuvo acento latino. La colombiana Agua by Agua Bendita, de Catalina Álvarez y Mariana Hinestroza, abrió la segunda jornada y recogió el premio a Diseñador Internacional. La plataforma Latin American Fashion Awards, que había facilitado la sinergia entre Agua Bendita y MBFW Madrid, se llevó a su vez el Fashion Game Changers Award, precisamente por su labor de proyección del talento de la región.
Esa misma ambición exportadora se materializó en los reconocimientos impulsados junto a Maison Pyramide y su MP Showroom, que llevarán a cuatro firmas españolas al showroom internacional de la París Fashion Week 2027. El galardón a Responsible Design recayó en Redondo Brand, que además se alzó con el premio a la Mejor Colección de la edición. Desde el Palacio de Vista Alegre, y arropado por una banda de mariachis, Jorge Redondo presentó La Doña, un homenaje a la actriz mexicana María Félix que reunió por primera vez las cuatro líneas de la casa, casual, <prêt-à-porter, costura y novia, en un mismo desfile. La mirada a México no es solo estética, encaja con un interés por crecer fuera de casa, internacionalización que la firma ya había ensayado con su pop-up en Nueva York.
En la categoría Commercial Potential del mismo premio de Maison Pyramide se impuso Moisés Nieto, que regresó tras casi una década de ausencia con una Andalucía alejada del tópico, la de su Jaén natal, la memoria de los pueblos y las mujeres de Julio Romero de Torres, con Lorca de fondo y el negro entendido como memoria y no como ausencia. La oscuridad del luto y el color de la fiesta se alternaron a lo largo de un desfile acompañado por la música en directo de la Banda del Amor de Úbeda. El interés comercial de la colección se sostiene en un armario impecablemente ejecutable para el día a día, con prendas llamadas a ser superventas como las camisas popelín de cuello asimétrico, los pantalones de estribo súper estilizados y, sobre todo, unas camisetas drapeadas con caída asimétrica y nudos laterales que son una auténtica lección de diseño comercial con carácter
El reconocimiento Emerging Talent viajó hasta Antonio del Canto, que dio el salto al calendario principal tras pasar por el circuito Ego con el objetivo de convertir “el ritual de vestirse” en el eje de Dress Up, una colección construida en torno al tocador femenino del siglo XIX, con bordados artesanales, pedrería histórica, flores reinterpretadas y cristales de Murano.
Cerró el cuarteto Acromatyx, premiada en Creative Identity. La firma de Xavi García y Franx de Cristal volvió sobre su propio archivo para desmontarlo y reconstruirlo, con el cuerpo como punto de partida y la contradicción como hilo, en una sastrería masculina de chaquetas entalladas, trajes y relecturas del frac que rompe el habitual negro de la casa con blanco, transparencias, rosa empolvado, violeta, verde lima y azul intenso, y combina tejidos tradicionales con otros de última tecnología.
El resto del palmarés de la edición, con trece galardones en total, repartió el premio a diseñador nacional para Hannibal Laguna en el 40 aniversario de su firma homónima, el de mejor modelo para Rolf Schrader y el de mejor visión de maquillaje para Palomo Spain.
Aniversarios que anclaron la semana
Palomo Spain sopló diez velas en la Rosaleda del Parque del Oeste con Et in Arcadia Ego, cuarenta looks que levantan una Arcadia imaginada a partir de los jardines barrocos españoles, la pintura pastoril del siglo XVIII y el universo de Visconti, Pasolini o Cecil Beaton. Las plumas de avestruz, el lazo convertido en motivo recurrente y un look de novia como cierre confirmaron un lenguaje tan reconocible que la firma, convertida ya simplemente en Palomo en su proyección internacional, hace tiempo que no necesita el “Spain” para presentarse en el extranjero.
Diez años después, el debate se ha desplazado de cómo mantener esa identidad temporada tras temporada a cómo convertirla en una estructura capaz de sostener el crecimiento, un movimiento que la marca formalizó con su reestructuración de junio, con traslado a Madrid, nueva consejera delegada, apertura de capital y entrada en la categoría de mujer, Palomo, además de ser relato, es empresa, y así lo demostró sabiendose respaldar del apoyo de hasta 8 nombres, desde Levis, que cofirmaron los looks denim de la pasarel, hasta Aceite de Oliva Virgen Extra de España inspirando un look. Y es que la moda se tiene que financiar.
Adolfo Domínguez celebró también días antes medio siglo con Chroma, una investigación sobre el color entendido como encuentro entre luz, tejido y mirada. Talleres de tintes naturales, bordados que rescatan el caleidoscopio de la infancia y estampados nacidos de objetos tan cotidianos como un cono de tráfico o una pelota de tenis dieron cuerpo a una colección que, con sus bermudas y su aire renovado, conectó con nuevas generaciones y anticipó el protagonimo que el color tendría en la semana tras años de dominio neutro.
Regresos
El regreso más esperado, sin embargo, fue el de [Alvarno](https://fashionunited.es/noticias/moda/el-regreso-de-alvarno-a-mbfw-madrid-era-el-momento-de-volver/2026090150481. Ocho años después, Arnaud Maillard y Álvaro Castejón eligieron la Galería de las Colecciones Reales para su vuelta al calendario con una colección que hizo dialogar la luz de Madrid y el espíritu de París bajo la fórmula del minimalismo barroco. El negro sirvió de punto de partida para una propuesta austera y a la vez ornamentada, con bordados a mano, volantes de tafetán y encajes deconstruidos, pensada para permanecer más que para durar una temporada.
Ese aprovechamiento de escenarios fuera del circuito oficial encontró otra lectura en Álvaro Calafat, que llevó su desfile a un enclave OFF con Burnt Rose Garden, fiel a sus construcciones escultóricas y a unos detalles artesanales de bordados, estampados y pedrería que la marca acompaña siempre de música y performance para trasladar su universo completo.
En una línea más depurada, pero igualmente interesante en su registro se movió Alex Rivière Studio, que regresó a la Galería de Cristal del Palacio de Cibeles con The Core, cuarenta y cinco looks atemporales cosidos en la Costa Brava junto a artesanos locales y reforzados con más de cinco tejidos de I+D desarrollados con Pyratex, del algodón orgánico al lyocell reciclado. "Nuestra prioridad no es crear piezas de exposición, sino ropa pensada para vivirse", explica su directora creativa, Alex Rivière, que junto a Beatriz Villarroya al frente de la gestión defiende un armario dinámico y una idea de lujo entendida desde la autenticidad del diseño y la permanencia.
Debuts
Junto al ya premiado Antonio del Canto, la otra gran carta nueva fue Celia B, que debutó con Indian Summer, la expresión que nombra los últimos días cálidos del verano y, a la vez, el imaginario de los indianos asturianos, aquellos emigrantes que regresaron de América transformando el color, la arquitectura y la artesanía de su tierra, que se materializó en una colección de color cuyo optimismo se trasladó a los presentes. Optando por un modelo see now, buy now, todos los looks estaban disponibles para pre-reservar desde el mismo día del desfile. Sobre la pasarela, la creadora de contenido estadounidense April Lockhart, voz de la visibilidad de la discapacidad en la moda, abrió la presentación, y Rodrigo Cuevas la cerró con una actuación en directo.
Ernesto Naranjo, del vestido a la marca
Sobre la pasarela de la Universidad Nebrija, Ernesto Naranjo desplegó ONDINE, un ejercicio de moda en movimiento que toma su nombre de la ninfa ligada al agua y construye, con organzas, tules, satenes, drapeados y transparencias, prendas que se transforman con el cuerpo, salpicadas de elementos escultóricos inspirados en organismos marinos. Entre vestidos largos, camisas, tops, pantalones y piezas de flecos, el diseñador sevillano, formado en Central Saint Martins y curtido en Balmain y Maison Margiela antes de asentar su firma en Pilas, dejó ver un trabajo de prenda que ya le ha valido vestir a Zendaya y una notable proyección internacional.
Por debajo de esa estética corre una operación de construcción de marca. Naranjo quiere despersonalizar su nombre para levantar un ADN sólido, ampliar del vestido hacia los separates y apoyarse en productos icónicos recurrentes, los tops Lynda, Liza y Picasso, que se reeditan temporada tras temporada como una pequeña franquicia comercial. El diseñador reconoce un desfase entre visibilidad y caja que lo condiciona todo, de costear un showroom en París a escalar producción, y de ahí su apuesta por un crecimiento controlado bajo la premisa de salir bien y mantenerse fuera. En ese empeño se apoya en GENSPAIN, el colectivo que fundó en 2023 junto a la periodista Celia Fernández-Carnicero para actualizar el Made in Spain y proyectarlo fuera, y al que también pertenecen firmas presentes en esta edición como Moisés Nieto, Juan Vidal, Carlota Barrera o Acromatyx. En un momento en el que abundan los focos y escasea la estructura, esa franqueza dice mucho del estado real de la moda de autor española.
El circuito Ego volvió a poner el broche, esta vez adelantado al sábado, y coronó a Karla Aguilar y su colección Amorfo, tejida a partir de gelatina biodegradable como segunda piel orgánica, como mejor diseñadora emergente de una edición que quiso demostrar que la escena española tiene con qué competir dentro y fuera de casa.