Muere Alain Chevalier, uno de los fundadores de LVMH

Madrid- Alain Chevalier, uno de los dos fundadores del líder mundial del lujo LVMH, murió el pasado domingo a los 87 años, según ha anunciado Elíseo. Este emprendedor convirtió una casa de champán, en la pareja perfecta de Louis Vuitton, para convertirla en un grupo internacional dedicado a los productos de Alta Gama.

Chevalier “puso su inteligencia y su talento al servicio de la política y la industria, contribuyendo con su visión y su determinación a situar Francia en un primer plano dentro del sector del lujo”, señala el gobierno francés en un comunicado oficial en el que además, se refiere a él como “un hombre visionario”.

El gigante de lujo francés, ahora compuesto por 70 casas que emplean a 150.000 personas en todo el mundo, se ha referido a él en un mensaje dirigido a la AFP como un “gran industrial”.

La esquela publicada por el periódico Le Fígaro del sábado, aclaraba que la muerte se produjo el 1 de noviembre en su casa de Megève (Alta Saboya). El funeral se celebrará el miércoles por la tarde en la Basílica de Sainte-Clotilde de París, aclara su entorno.

Nacido el 16 de agosto de 1931 en Argel, donde su familia estaba afincada desde 1880, este “pie negro de Argelia, se mantuvo hasta el final fiel a la memoria de su tierra natal”, según el Elíseo, estudió derecho y ciencias políticas antes de unirse a ENA (la Escuela Nacional de Administración de “Vauban”), donde se graduó en 1959.

Auditor del Tribunal de Cuentas, ocupó diversos cargos en ministerios (Asuntos de Argelia, Educación Nacional, Industria) antes de dejar la administración para trabajar en el sector privado.

Baraka, la bendición divina

En 1970, toma la dirección general de Moët et Chandon, entonces primer grupo de champán, con el objetivo de transformar gradualmente esta antigua casa de Reims en una empresa de productos de lujo con vocación global. Con su Presidente Robert de Voguë, “las cosas fueron muy rápido, tuvimos la bendición divina (baraka en árabe)”, comentaba en el año1974.

Con nuevas nuevas marcas (los cognacs Hennessy, la licencia de los perfumes Christian Dior, los laboratorios Roc...), fue transformando la casa en un modelo de crecimiento y gestión.

En 1987, para impedir una posible OPA, la reconvertida Moët Hennessy, se fusionó con otro gigante de lujo, Louis Vuitton, entonces presidido por Henry Racamier, que murió en 2003.

Pero este matrimonio fue el final de su carrera como gran gestor. De hecho, Alain Chevalier nunca fue dueño de ninguna acción, ni de Moët, ni de LVMH.

Al no formar parte del capital de LVMH, no pudo detener el progreso de Bernard Arnault, quien poco a poco se fue convirtiendo en accionista mayoritario.

Gerente versus accionista

Su trabajo era la gerencia. “Debido a los grandes problemas entre accionistas hacía ya varias semanas que yo ya no trabajaba”, confesó en el momento de su salida en 1989. “Anteriormente vivimos la era de los gerentes. Ahora, el capital ha tomado el mando”, añadía.

Las compañías Moët Hennessy y Louis Vuitton, “que engloban algunas de las marcas más prestigiosas del sector de vinos y licores, moda, perfumes y cosméticos, son perfectas embajadoras de la elegancia y el refinamiento francés”, afirma el comunicado del Elíseo.

El comunicado del gobierno subraya además que “era ante todo un hombre de culto y libre, fiel no a un hombre o a un partido, sino a lo que él creía justo y verdadero”.

Entre 1979 a 1981, trabaja en el CNPF (Centro Nacional de la Propiedad Forestal), ahora llamado Medef (Movimiento de Empresas de Francia), pero se niega a asumir la dirección del patronato francés, tal y como hizo en 1986 con el cargo de Ministro de Industria que le ofreció a Jacques Chirac, su compañero de clase en ENA.

Entre 1989 y 1991, preside la casa Pierre Balmain. Apasionado por la antigüedad romana, Alain Chevalier estaba casado y tenía cuatro hijos. (AFP)

Photo Credits: Facebook de Louis Vuitton