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Puig hunde sus cuentas un -32 por ciento y registra pérdidas por valor de -72 millones de euros

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Photo Credits: Puig.
Por Jaime Martinez

28 abr. 2021

Madrid – El Grupo español Puig, compañía especializada en los sectores de la moda y de la belleza y matriz de un amplio portafolio de marcas, entre las que se incluyen las firmas Carolina Herrera, Nina Ricci, Paco Rabanne, Jean Paul Gaultier, Dries Van Noten o Penhaligon’s, acaba de dar a conocer, esta misma mañana, sus resultados fiscales relativos a su último ejercicio de 2020. Periodo anual durante el que, por primera vez en la historia reciente de la compañía, el Grupo cerró con un resultado negativo con unas pérdidas, antes de impuestos, por valor de -72 millones de euros. Un balance en negativo en el que se posiciona tras un duro ejercicio durante el que las ventas netas totales del Grupo se hundieron un -32 por ciento, tras pasar de los 2.029 millones de euros que lograba cosechar a lo largo del ejercicio de 2019, hasta los 1.537 millones con los que ha logrado cerrar este último ejercicio anual de 2020.

“Si bien los resultados de la compañía en los dos primeros meses de 2020 eran muy satisfactorios”, explican desde Puig a través de un comunicado, “el ejercicio se vio truncado por la Covid-19, una crisis sanitaria y económica sin precedentes, que ha sacudido enormemente casi todos los sectores”. Es así, como consecuencia de los efectos de la pandemia, como “por primera vez en la historia reciente de la compañía”, subrayan, “Puig cerró el año con un resultado negativo”. “El confinamiento y el distanciamiento social redujeron el consumo de perfumes y moda”, detallan, “mientras clientes de todo el mundo cerraban progresivamente sus negocios”, unas “perfumerías, grandes almacenes, tiendas en aeropuertos y centros comerciales”, en los que en consecuencia se paralizaba la comercialización de todos los productos y artículos vinculados a las diferentes áreas de negocio y líneas de producción ligadas a la multinacional española.

El éxito tras la adquisición de Charlotte Tilbury

Atendiendo al comportamiento de la compañía, por área de negocios, en el sector de “fragancias selectivas” las ventas cayeron una media del -29 por ciento, elevándose hasta un -71 por ciento en el canal de “travel retail” como resultado de las restricciones a los viajes internacionales. Caídas que se vieron compensadas en parte con el aumento de las ventas de fragancias a través del canal online, que aumentan su representatividad hasta alcanzar el 28 por ciento del total de la facturación.

En cuanto al sector de la moda, desde Puig no entran a desgranar más información que la que apunta al giro hacia lo virtual y las presentaciones digitales de un sector de la moda que se ha lanzado a buscar nuevas maneras de impactar en sus respectivas comunidades de clientes. Terminando por remarcar como a lo largo de este último ejercicio el Grupo se decidió a entrar en el campo de la cosmética con la adquisición, en pleno confinamiento, de la firma británica de maquillaje y cuidado de la piel Charlotte Tilbury. Una adquisición que ya estaría dando sus primeros frutos, introduciendo una corrección en la caída de las ventas, que pasarían del -32 al -24 por ciento, si contáramos con las cifras de negocio obtenidas a través de la firma cosmética.

Mientras tanto, atendiendo al comportamiento de la multinacional por mercados, la región de Emea, sin incluir a España, se mantiene como el primer mercado para la compañía, con unas ventas totales por valor de 723 millones de euros, tras experimentar una caída del -19 por ciento. Seguida en este sentido por Latinoamérica (257 millones, -40 por ciento), Norteamérica (233 millones, -14 por ciento), España (191 millones, -32 por ciento) y Asia (133 millones, -16 por ciento).

Objetivos de futuro: doblar la facturación en 2023 y triplicarla para 2025

De cara al futuro de la compañía, desde Puig se muestran abiertamente optimistas adelantando unas cifras de negocio que aspira a consolidar a lo largo de los próximos años, es de esperar que a medida que vayan levantándose las restricciones a la actividad comercial y a la libre circulación y los viajes internacionales.

Para hacer frente a esa nueva realidad, desde Puig anunciaban, el pasado 9 de diciembre de 2020, una reestructuración de su modelo de negocio, el cual quedaba como resultado organizado en torno a un total de 3 divisiones: Charlotte Tilbury, únicamente integrada por su reciente adquisición de la marca británica de maquillaje y cosmética; la división “Derma”, a cuyo portafolio de marcas dermocosméticas incorpora a Uriage, Apivita y el 50 por ciento en Isdin, con lo que Puig logra posicionarse como la 3 compañía europea del sector; y la división “Beaty and Fashion”. Principal capítulo de su modelo de negocio, integrado por las marcas Paco Rabanne, Carolina Herrera, Jean Paul Gaultier, Nina Ricci, Dries Van Noten, Penhaligon’s y L’Artisan Parfumeur; por las licencias de belleza de Christian Louboutin y Comme des Garçons Parfums, así como de otras marcas como Lifestyle Adolfo Dominguez, Antonio Banderas, Shakira o Benetton.

“En los últimos años”, destacan desde la multinacional española, “Puig ha crecido desarrollando un ecosistema con emprendedores con los que comparte valores y una visión empresarial común en la construcción de marcas, posicionando a la multinacional como un jugador relevante en el futuro del sector del lujo”. Partiendo de esa posición como una de las compañías líderes del sector, tanto en sus ramificaciones hacia el ámbito de la perfumería selectiva como el de la moda, y gracias a “esta nueva estructura”, “la compañía tiene como objetivo superar los 3.000 millones de euros en 2023, y alcanzar los 4.500 millones de euros en 2025”. Lo que “significaría doblar la facturación en 2023 y triplicarla en 2025”.