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La moda insta a los gobiernos de la COP26 a reducir las cargas sobre las fibras sostenibles

Por Jaime Martinez

9 nov 2021

Empresas

Photo Credits: Textile Exchange, fotografía de archivo.

Un nutrido grupo integrado por más de 50 destacadas compañías y organizaciones vinculadas a la industria de la moda, no han dudado en respaldar la propuesta realizada por la organización, sin ánimo de lucro, Textile Exchange, dirigida a demandar una nueva política fiscal y económica que permita incentivar el uso de materiales medioambientalmente más beneficiosos para el planeta. Una solicitud que la organización ha presentado en el marco de esta actual Cop-26, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2021 que está teniendo lugar estos días en la ciudad escocesa de Glasgow, y que ha dirigido a todos los gobiernos que participan de la cumbre.

A lo largo de una jornada que también servía para la presentación de los renovados compromisos para la Carta de la industria de la moda para la acción climática, suscrita por su parte por un conjunto de 130 empresas y 40 organizaciones, Textile Exchange, junto a los más de 50 agentes que respaldan su propuesta, defendía la necesidad de llevar a cabo un cambio en las políticas económicas de los gobiernos, que permita incentivar el uso de materiales de origen orgánico y de las fibras sostenibles. Defendiendo para ello el que suelen ser los elevados costes de estos materiales, propiciado en lo que no ha venido dejando de ser un circulo vicioso incentivado por su escasa capacidad de producción, lo que suele presentarse como una barrera infranqueable para las empresas que tratan de hacer evolucionar sus cadenas de suministros, redirigiéndolas hacia unas fuentes más sostenibles. Una problemática que puede corregirse adoptando unas políticas comerciales diferentes, en este caso defendiendo el que los distintos gobiernos lleven a cabo una reducción de las cargas impositivas y de los aranceles sobre esta serie de fibras.

“La solicitud”, defienden desde Textile Exchange a lo largo de un comunicado, “es una solución práctica que ayuda a la industria a alcanzar sus objetivos climáticos, sirviéndose de una palanca política muy importante, pero que a menudo se pasa por alto”, como lo es “la política comercial”. Ya que “al mitigar o al reducir las cargas sobre los precios, las herramientas comerciales pueden emplearse para incentivar el aumento de la producción y la implementación de estas fibras, presentándolas como más beneficiosas, o al menos iguales, que sus contrapartes convencionales”.

Photo Credits: COP26. Naciones Unidas.

La política comercial como palanca para el cambio

Para llevar a cabo esta acción, desde Textile Exchange defienden que se legisle comercialmente para beneficiar a la industria de las fibras sostenibles, recurriendo al desarrollo de unas políticas comerciales que cristalicen en la regulación y en la interposición de sanciones y ventajas impositivas sobre todos aquellos materiales que cuenten con el potencial de resultar más beneficiosos para el planeta. Para lo cual también urgen a la necesidad de definir como materiales más beneficiosos solo a aquellos que provengan de fuentes certificadas y verificadas; que permitan el que se rastreen los procesos desde el propio origen de la materia prima, hasta la confección del producto final; y que presenten unos mejores índices de impacto ambiental, como los que pueden presentar el algodón orgánico frente al algodón de cultivo convencional, o el poliéster reciclado frente al virgen. Algo que, en suma, permitirá tanto a los distintos gobiernos como a las compañías del textil avanzar en sus distintos compromisos en materia ambiental y de reducción de emisiones de carbono.

“La política es una palanca esencial que puede incentivar el crecimiento de un sistema circular para la industria textil”, explica Karla Magruder, fundadora de la compañía especializada en el desarrollo de sistemas de circularidad para la industria de la moda Accelerating Circularity, uno de los grupos que ha mostrado su apoyo a la iniciativa de Textile Exchange. Es por ello que “apoyamos un trato preferencial para aquellos materiales que permitirán a la industria el poder cumplir con nuestras metas de reducción de GEI”.

“El uso de materiales medioambientalmente más beneficiosos ha supuesto un paso fundamental para que en Chloé comenzásemos a reducir nuestras emisiones GEI”, añade por su parte Christophe Bocquet, director de la cadena de suministros y de calidad de la firma de moda Chloé. “Por supuesto, la cadena de suministros para dichos materiales puede presentarse como todo un desafío, y debemos alentar a cada vez más agricultores, productores, empresas textiles y diseñadores, a que utilicen fibras naturales orgánicas y recicladas”. Es por ello que “apoyamos plenamente las prácticas que incentiven una política comercial que ayude a la adopción de estos materiales”. “Son herramientas fuertes que permiten el desarrollo de productos de una mayor calidad y un diseño innovador, al tiempo que nos permiten reducir nuestra huella ambiental”.

“Los gobiernos deben dar un paso más en sus esfuerzos por garantizar la transparencia de las cadenas de valor, la trazabilidad de los materiales y los estándares de medición del impacto ambiental basados en datos”, apunta la diseñadora Stella McCartney. En su caso, “me enorgullece que publiquemos nuestro Informe de Impacto Ambiental anualmente, en el que medimos nuestros impactos y que nos ayuda a entenderlos. Por de no ser así, ¿de qué otra manera podríamos orientar nuestras innovaciones?”. Y en el caso de los gobiernos, añade la diseñadora británica, estos “pueden apoyar activamente el cambio, incentivando el uso de unos mejores materiales que permitan dirigir a la industria de la moda hacia un terreno más positivo para la naturaleza, reduciendo así su contribución a la actual crisis climática y de biodiversidad, antes de que sea demasiado tarde”.

Photo Credits: COP26. Naciones Unidas.

Con el apoyo de 15 organizaciones y 43 empresas

Esta solicitud presentada por Textile Exchange en el marco de la Cop-26, mediante la que demanda beneficios fiscales y menores cargas sobre los materiales de origen sostenible y reciclados, ha recibido el apoyo de 15 organizaciones como el British Fashion Council, Fashion Revolution o la Sustainable Apparel Coalition, así como de un amplio número de compañías, entre las que se encuentran AEO, Arvind Limited, Bolt Threads, Capri Holdings Limited, Chloé, Columbia Sportswear, Dhb, Ecofashion Corp, Eileen Fisher, Everybody&Everyone, Föhn, Gap, G-Star, Guess, H&M Group, House of Baukjen, Hunter Boot Limited, Kering, Lenzing, Mantis World, Mara Hoffman, Nanushka, Neiman Marcus, Patagonia, Piping Hot Australia, Primark, Princess Polly, Ralph Lauren, Rapha Racing, Renewcell, Reformation, Salomon, Stella McCartney, Superdry, Sympatex, Tapestry, Tchibo, Tentree, Textil Santanderina, The Renewal Workshop, The Schneider, VF Corporation y Wiggle CRC.