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En España, el precio manda: la segunda mano gana terreno más por el ahorro que por sostenibilidad

Por Alicia Reyes Sarmiento

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Credits: A través de Vinted, los consumidores pueden comprar ropa de segunda mano en línea a vendedores privados. Imagen: Vinted

Aunque la sostenibilidad ha ganado protagonismo en los discursos del sector, en España el motor que impulsa la compra de ropa de segunda mano sigue siendo, en gran medida, el bolsillo.

Así lo revela el informe “El mercado de la ropa de segunda mano: ¿Auge por sostenibilidad o precio?” elaborado por EAE Business School, que analiza en profundidad los hábitos de consumo en el país y pone sobre la mesa las contradicciones y oportunidades de un fenómeno en auge, pero aún inmaduro.

Tres de cada cinco españoles ha comprado alguna vez ropa de segunda mano, pero la mayoría lo hace de forma habitual y sin una frecuencia consolidada. El 48 por ciento de los consumidores se deja llevar por la espontaneidad del momento, mientras que solo un 41 por ciento realiza este tipo de compras entre 3 y 6 veces al año.

Pero el factor decisivo no es la conciencia ecológica, sino el precio: el 64 por ciento de los encuestados —703 adultos— valora ante todo que sea una opción económica, especialmente entre los jóvenes de 18 a 24 años y las mujeres. Seguido por el estado (61 por ciento) y la calidad (53 por ciento) de la prenda.

La sostenibilidad, aunque presente, queda por debajo del top de prioridades y el prestigio de la marca, directamente, no parece tener casi influencia en este tipo de compras.

El ticket medio anual en ropa de segunda mano en España es de 87 euros, frente a los 279 euros que se destinan a ropa nueva. La diferencia se amplía aún más entre los más jóvenes, que gastan poco en (lo mucho que compran de) segunda mano pero mucho en (la poca) moda nueva con la que se hacen.

En contraste con estos datos, los hombres se posicionan como los nuevos entusiastas del vintage. No solo compran ropa usada con más frecuencia que las mujeres, sino que también gastan más dinero y otorgan mayor importancia al diseño y la marca.

Plataformas digitales y omnicanalidad

La compra de segunda mano se ha diversificado. Hoy, el 51 % de las transacciones ocurre en un modelo híbrido, combinando lo físico con lo digital. Las mujeres lideran este enfoque omnicanal, mientras que los mayores de 45 años prefieren las tiendas tradicionales, mientras que el 17 por ciento apuesta por lo digital en exclusiva, con mayor presencia entre consumidores de 35 a 44 años.

Entre las plataformas digitales especializadas, Vinted, Wallapop, Depop o eBay encabezan la transformación del sector, utilizadas como canal principal por el 29 por ciento de los encuestados. A ellas se suman las tiendas físicas especializadas (23 por ciento), las plataformas de marcas que han incorporado programas de recompra (22 por ciento) y los mercados o ferias de ropa usada (21 por ciento).

En términos de infraestructura, España cuenta con unas 800 tiendas físicas dedicadas exclusivamente a la segunda mano, concentradas sobre todo en Madrid, Cataluña y Andalucía. Aun así, el volumen sigue siendo modesto si se compara con otros países como Reino Unido, donde el modelo de las charity shops es muy potente y cuenta con más de 10.000 establecimientos.

¿Qué hacemos con la ropa que ya no usamos?

Pero el fenómeno de la segunda mano no se limita solo al momento de comprar. También afecta a la manera en la que los consumidores se deshacen de la ropa que ya no utilizan. En este terreno sí parece haber una mayor conciencia ambiental: el 52 por ciento prefiere depositarla en contenedores públicos de reciclaje textil, mientras que un 38 por ciento la vende online y un 37 por ciento opta por regalársela a amigos. La donación a ONGs sigue siendo minoritaria.

Esta actitud sugiere una intención de prolongar la vida útil de las prendas, aunque aún lejos de representar un consumo plenamente circular. La motivación sigue siendo, en muchos casos, más práctica que ética.

El contexto normativo podría cambiar esta dinámica. A partir del 1 de enero de 2025, los gobiernos de la Unión Europea estarán obligados a gestionar de forma independiente los residuos textiles, una medida que probablemente incrementará la oferta de ropa usada y forzará al sector a profesionalizarse aún más.

Mientras tanto, el mercado global sigue su escalada: según la plataforma ThredUp, el sector de segunda mano creció un 15 por ciento en 2024 y se espera que alcance los 367.000 millones de dólares en los próximos cuatro años.

Un activo clave para las marcas

Credits: Image: Zara, Zara Pre-Owned

Sin embargo, la gran pregunta sigue sin respuesta clara: ¿estamos ante una transformación estructural del consumo o simplemente ante una solución coyuntural al encarecimiento de la moda nueva?

Para Tatiana Valoira, directora del Máster en Fashion & Retail Management de EAE y coautora del informe, la sostenibilidad todavía no es un motor decisivo de compra, pero puede transformarse en un activo clave para las marcas. Su compañera, Pilar Navarro Muñoz, directora del Máster en Dirección de Marketing, subraya el margen que tienen las empresas para liderar este cambio, a través de programas de reventa, reciclaje y donación.

Algunas marcas ya han empezado a moverse: Zara, H&M y Levi’s han lanzado plataformas o iniciativas de recompra. Pero la verdadera transformación llegará cuando el sector deje de tratar la segunda mano como un canal secundario y la integre —con coherencia y estrategia— en su modelo de negocio, para pasar de una compra casual a un consumo consciente.

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