París rinde homenaje a Alaia, diseñador de una moda eterna

Dos meses después de la muerte del diseñador franco-tunecino Azzedine Alaia, una exposición presenta en su galería parisina una selección de sus creaciones de alta costura, símbolos de la intemporalidad de su trabajo al margen de las modas.

En el inmueble donde también vivía y trabajaba este creador atípico, fallecido el 18 de noviembre a los 82 años, una cuarentena de vestidos, en su mayoría blancos y negros, son presentados como esculturas, cada uno sobre su pedestal. "Azzedine era un verdadero arquitecto de la costura. Es el homenaje más bello que se le podía hacer: mostrar su trabajo en seguida" tras su muerte, declaró a la AFP su amiga y editora Carla Sozzani. En la misma sala con techo de vidrio que acogía los desfiles de la casa, estas creaciones, confeccionadas entre 1981 y 2017, son expuestas sin carteles explicativos, para reforzar el carácter atemporal de su legado.

"Desafío a quien se preste a hallar las fechas" de las prendas, lanza el comisario de la exposición, Olivier Saillard. Un pequeño catálogo entregado en la entrada provee no obstante las respuestas. Saillard explica que el dominio del negro se debe a que, para el diseñador, este color permitía "fijar una idea, sin diluirla". Una manera además de enfatizar el relieve y la construcción de las prendas, sublimando el cuerpo femenino. Conforme a su personalidad discreta, el estilo de Alaia, que estudió escultura en la escuela de Bellas Artes de Túnez, nunca fue ostentoso.

Alaia, coleccionista

"Como Vionnet, Balenciaga, todos aquellos que saben coser y cortar, (Alaia) se desprendió cada vez más de las técnicas visibles", subraya Saillard. Una "búsqueda de lo invisible", que se ilustra por ejemplo en un vestido bustier de 1988, cuya silueta evoca el trazo de un pincel. En la muestra, no faltan sus prendas icono: un vestido con capucha de 1986 - que llevó Grace Jones con alguna variación- , un vestido de cremalleras de 1981, otro de cintas de 1990, y una prenda de un rojo incendiario llevado por Rihanna. Destaca igualmente el vestido que lució el año pasado Naomi Campbell, durante el último desfile de alta costura de la firma.

El diseñador, que conservaba todos sus vestidos, era además un gran coleccionista, según Saillard. Durante 50 años, adquirió prendas de Vionnet, Madame Grès, Balenciaga, Charles James, y de creadores contemporáneos como Rei Kawakubo, Thierry Mugler, Jean Paul Gaultier, Junya Watanabe, Margiela y Nicolas Ghesquière para Balenciaga. Estos diseños, que nunca han sido mostrados al público, tienen por vocación ser expuestos en el futuro, según Saillard, que asegura que la colección totaliza "miles de prendas".

"No conozco ningún otro creador tan apasionado por la historia de la moda como él". "Todas las prendas que nosotros, directores de museos, queríamos comprar, ¡se nos escapaban porque Alaia los compraba!" Tras la muerte de su fundador, la casa, propiedad del grupo suizo Richemont, anunció que continuaría creando colecciones. Alaia será también homenajeado en Londres en el Museo del Diseño, del 10 de mayo al 7 de octubre, con la exposición de unas 60 creaciones. La muestra parisina permanecerá abierta hasta el 10 de junio. (AFP)

Foto: Azzedine Alaia, Alaia.fr
 

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