La calle comercial más famosa de Londres se cierra al tráfico
Oxford Street ha iniciado su mayor transformación en décadas. Desde el lunes, casi un kilómetro de la emblemática calle comercial londinense, aproximadamente la mitad de su recorrido, queda cerrado de forma permanente a coches, autobuses, taxis y bicicletas. El tramo peatonalizado incluye algunos de sus grandes almacenes más conocidos, como Selfridges y John Lewis, además de la nueva tienda de Ikea.
Se trata de la primera fase de un plan de regeneración impulsado por el alcalde de Londres y Transport for London, que busca convertir Oxford Street en un destino comercial más atractivo y competitivo a nivel internacional. El diseño actual es provisional y servirá para poner a prueba el entorno sin tráfico. Para la primavera de 2027 está previsto incorporar más de cincuenta árboles, dos plazas públicas y zonas de descanso.
El sector ha recibido la medida con entusiasmo. Dan Parr, presidente de Revo, la asociación británica de espacios comerciales y de ocio, ha declarado a FashionUnited que se trata de “una iniciativa muy bienvenida” que aumentará la afluencia de público y el gasto. A su juicio, los destinos comerciales deben tomar “decisiones audaces” para seguir siendo relevantes en una era de opciones de compra casi ilimitadas.
Los minoristas con tiendas en la calle también confían en que un entorno más tranquilo anime a los compradores a quedarse más tiempo. La firma de calzado Ecco lo ve como una oportunidad para ofrecer una experiencia de compra más pausada, aunque reconoce que habrá que resolver cuestiones prácticas como el acceso y las operaciones diarias.
Oxford Street ha sido criticada durante años por la congestión, la contaminación y una experiencia de compra desigual. Con la peatonalización, Londres aspira a reforzar su atractivo para las marcas internacionales y competir con otras grandes calles comerciales del mundo.
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