¿Vestirse de la cintura para arriba? Los más estilosos de la moda dicen NO

Walmart, la mayor cadena de tiendas físicas del mundo, informó que las ventas de camisas están aumentando durante el periodo de cuarentena. Pero las partes de abajo no se venden, seguramente sea una metáfora de nuestra nueva vida sedentaria trabajando desde casa, experimentando la fatiga de la pantalla y comiendo algo entre las reuniones de Skype y Zoom. Debido a la prioridad de usar la última tecnología de videoconferencia, las expectativas de un atuendo profesional de oficina grabadas en piedra desde los años ochenta han sido erradicadas.

Los códigos de vestimenta en el ámbito laboral se han reducido literalmente a la mitad: mientras nos distanciamos socialmente para aplanar la curva, intentamos encajar nuestras propias curvas en expansión en camisas a rayas pero con llevadas pantalones cortos deportivos, pantalones de yoga o pijamas, todos con cinturas elásticas. Los pantalones y las faldas, que no se consideran trabajadores esenciales durante la pandemia, se han dejado de usar, postergándose hasta nuevo aviso. Tal vez hayas sacado los calcetines de las Navidades, un vínculo físico con tiempos más felices. Quizás estés disfrutando al experimentar lo que se siente flotar por tu piso los días de semana. Algunos revolucionarios podrían incluso estar haciendo videoconferencias con su jefe sin nada más que una brisa primaveral entre sus partes bajas y la silla giratoria. Esto son negocios, pero no como antes.

Pero los expertos dicen que la mejor manera de lidiar con el aislamiento es mantener la rutina. Liderando la lucha en contra de esta “moda a medias” está el diseñador Marc Jacobs cuyos posts diarios de Instagram lo muestran desfilando por su apartamento vestido con lo último de Prada, con uñas y párpados brillantes, completando el conjunto con sus emblemáticas botas de plataforma. Su apariencia no es diferente a la que tenía antes de que cierren de las calles del Soho.

Los diseñadores se visten para deslumbrar en el teletrabajo

Isaac Mizrahi también está considerando unirse a la resistencia, reafirmando con autoridad sobre el momentáneo descuido del estilo. Posteó, “Estoy pensando en un traje de tres piezas, un traje muy ajustado… ¿O un corsé y un vestido del siglo XIX con 30 botones en los puños? En serio, ¡necesito estructura!”

Esta necesidad de estructura impulsó la creación de la cuenta de Instagram @wfhfits (Working From Home Outfits) en manos de tres de editores de Elle, Vogue y GQ, una fuente de inspiración para no perder la motivación mientras se está confinado. No se puede discutir el poder de las mangas de Anna Della Russo elevándose sobre su escritorio de madera. Parece que nuestro impulso natural de vestirnos artísticamente se ha cambiado al de elegir el fondo perfecto para nuestras reuniones de Zoom: ¿Una escena callejera de París o un pasillo de El Resplandor? Porque es también desconcertante recibir instrucciones de tu jefe mientras ambos se cuestionan la decoración de sus respectivos salones.

Tened en cuenta que no sois los únicos que sienten que las raíces se les empiezan a notar. Algunos nos preguntamos si podemos empujar eso que ocurre bajo el escritorio hacia el Norte, a las cabezas, e incorporar pañuelos y boinas hasta recibir el kit de tinte para el cabello por correo. Y las mujeres de todo el mundo se están dando cuenta de cuánto aprietan los sujetadores después de no haberlos usado durante varios días consecutivos. Estas experiencias colectivas son humanas y están enraizándose durante este periodo de ansiedad, pero ¿quién sabe cómo podrían afectarnos cuando nos presentemos en la oficina post-COVID? A lo mejor puedan quedarse los calcetines de Navidad.

La editora de moda Jackie Mallon es también docente y autora de Silk for the Feed Dogs, una novela ambientada en la industria de la moda internacional.

Este artículo ha sido previamente publicado por FashionUnited.com y traducido y editado por Belén Bednarski

Crédito Fotografía: Daria Shevtsova de Pexels

 

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