Proenza Schouler se inspira en expresionismo abstracto en Semana de la Moda de NY

Más cool que nunca, la marca estadounidense Proenza Schouler se dejó ganar esta temporada por el genio artístico del expresionismo abstracto de los años '40 y dio nacimiento a siluetas complejas pero seductoras, como si estuvieran hechas de recortes y collages.

Tal vez llevado por esta nueva fuente de inspiración, el dúo de creadores de moda neoyorquino Jack McCollough y Lázaro Hernández eligió presentar el miércoles de noche su colección otoño-invierno 2015 en el barrio de los museos, al norte de Manhattan, prescindiendo esta vez de los galpones de moda abandonados del Downtown, más al sur. El antiguo inmueble del museo de arte contemporáneo Whitney Museum, en plena mudanza, ofrecía un decorado perfecto, muy adaptado a la estética vanguardista de una de las últimas colecciones presentadas en la Semana de la Moda de Nueva York, que termina este jueves de noche.

Muestras de tejido cortados sobre una chaqueta de lana gris o rojo, sensuales vestidos de punto viscosos en la cintura, las caderas y los muslos con medias de red revelados por grandes faldas divididas, o flexibles por debajo de la rodilla en múltiples ranuras: los trajes de Proenza Schouler no son para nada lineales. Este estilo, al que los diseñadores se refieren como "la obra del expresionismo abstracto", toma de ese movimiento artístico de mediados del siglo XX su gran inspiración.

Al término del desfile, Mccollough habló con un pequeño grupo de periodistas e hizo referencia a la influencia en su obra del artista estadounidense Robert Morris, "quien manipulaba la materia, tomándola y desgarrándola", y, continuó: "No es necesario integrar (la materia) de manera perfecta, más bien hay que dejarla evolucionar a su antojo". Se trata por ejemplo "de capturar uno de estos vestidos cuyo corte podría parecer un poco formal y de agujerearlos", incluso de agregarle retazos de tela, dijo. Desnudar el cuerpo de la mujer no es forzosamente la intención principal de Proenza Schouler, pero "es cierto que hay en eso algo sexy", reconoce el creador.

Las texturas, siempre imaginadas y trabajadas con mucho cuidado por una marca que hace de eso una de sus grandes características, van desde lana escocesa a la peinada o tejida, las chaquetas de tela viscosa están muy presentes, o la muselina y el crespón de seda para los vestidos. Se puede observar también pieles moteadas, soberbios abrigos con cuello de lana peinada o vestidos blancos o teñidos de rojo vivo. Además de zapatos de tacos combinados con trajes o una línea de bolsos de diseño que promete hacer soñar a los fashionistas, uno de los puntos principales de la colección fue, sin duda alguna, la serie de oníricos trajes de noche que mezclaba fajas finas de pieles en los hombros, como si fueran alas con plumas, y brocados metálicos. (AFP)

 

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