Milán celebra la moda ecléctica y personal

La Semana de la Moda de Milán concluyó el lunes con una serie de colecciones que celebran un estilo ecléctico y personal para el próximo invierno, desde el sobrio Giorgio Armani, pasando por el aventurero Dsquared2 y el neorromántico Arthur Arbesser.

Después de una semana dominada por los colores y las propuestas, Giorgio Armani presentó una colección sofisticada, con mucho negro y terciopelo, sin los brillos dorados que reinaron en otras pasarelas. "Elegí el terciopelo negro, que siempre he usado en mis colecciones, debido a la confusa profusión de estilos y colores. La idea era como borrar todo para dar una señal clara y coherente", explicó detrás de bastidores.

Milán celebra la moda ecléctica y personal

El modisto se divierte con una de sus telas favoritas, un material suave, denso, con tonos cambiantes, que se adapta de manera diferente y que suele mezclar con otros tejidos. Los bolsillos los borda con terciopelo, rellena el cuello, dibuja flores, decora con organza, usa flecos deshilachados, chales y corbatas. El armario de la mujer para el próximo invierno cuenta con varios completos con pantalones, donde reina la famosa "chaqueta Armani", con un corte perfecto. Para la noche, la mujer Armani viste largas túnicas negras enriquecidas con detalles preciosos.

Completamente diferente es la propuesta de Dsquared2. Los estilos y las épocas chocan felizmente en las prendas de Dean y Dan Caten, los gemelos canadienses fundadores de la marca, que este año proponen una guerrera-aventurera victoriana proyectada en las fronteras de Mongolia. El resultado es una mujer que tiene los brazos y las piernas tatuadas por un corpiño de tul transparente cubierto de dibujos, borlas que cuelgan de sus orejas y que se mueve con una gran naturalidad a pesar de sus trajes cargados, los tacones altos ultra decorados con perlas y cintas de terciopelo.

Entre lo puro y los excesos

El diseñador Arthur Arbesser brilla por su estilo entre el sobrio Giorgio Armani y los excesos de Dsquared2, con un vestuario original, pero fácil de usar, donde todas las piezas encajan juntas para crear diferentes siluetas. Las prendas llevan pantalones sueltos o leggins apretados, se complementan con túnicas y delantales de diferentes largos, telas de punto y suéteres de cuello alto, todo parece diseñado para ser desmontado y vuelto a montar hasta el infinito.

Los conjuntos están formados con trajes del mismo tono, mucho monocromo de varias tonalidades y materiales: azul ceniza de seda con estampado hojas de otoño doradas, viejo tartán rosado, blanco satinado. Varios elementos resaltan como los collares de colegiala tejidos al ganchillo o las faldas pantalón.

Con su aire sabio, la mujer que propone Arthur Arbesser no renuncia a la excentricidad, empleando de una chaqueta tejida verde oscuro sobre un traje de lamé dorado.

El martes, el mundo de la moda se traslada a París para nueve días de desfiles, marcados por los primeros pasos del nuevo diseñador de Balenciaga, el georgiano Demna Gvasalia, tras el adiós del estadounidense Alexander Wang. (AFP)

 

Noticias relacionadas

MÁS NOTICIAS

 

ÚLTIMAS OFERTAS DE TRABAJO

 

LO MÁS LEÍDO