Marras y Etro reflexionan en Milán sobre la mujer viajera

El célebre modisto italiano Antonio Marras presentó este viernes durante la Semana de la Moda de Milán su nueva colección, una reflexión sobre la migración y los viajes, mientras que la firma Etro lleva a las mujeres a surfear en el Pacífico.

Dedicada a "los viajeros, a los que se van y a los que se ven obligados a irse", la colección de Marras propone a una mujer lista para enfrentar todo viaje, dispuesta a un camuflaje militar o también animal.

El desfile se inspira en la ocupación de Etiopía por parte de Italia en la década de 1930, en sus legendarias sabanas, pero también en el mar y las tierras de Cerdeña, la isla de origen del estilista.

Las cebras, jirafas, leopardos, serpientes y pieles de animales resultan omnipresentes pero no son prendas agresivas, ya que cuentan también con plumas, bordados o encajes que resaltan una silueta más romántica.

El patchwork sigue siendo el sello del diseñador en las faldas, pantalones y chaquetas.

Algunos modelos llevan sombreros de paja como los de los campesinos del sudeste asiático, pero decorados con imponentes composiciones de plantas y flores.

El viaje inspira también a la casa milanesa Etro, con una colección llamada "Pacific Zen", que resulta un homenaje a su "moda antropológica".

Sobre un fondo de música reggae, las modelos cargan tablas de surf, visten trajes y looks deportivos para estar al borde del mar.

Todos los motivos que marcaron el éxito de la firma, en particular el estilo "Paisley", mesopotámico, con un toque de estética psicodélica, lleno de flores, recortes de pinturas tipo Matisse, caligrafía japonesa, están presentes.

El color lima pasando por el mandarina, coral, rosa pálido y crema junto a un toque de negro domina en la temporada de la casa milanés que celebra esta semana 50 años de fundada.

Aún administrada por la familia fundadora, la marca expone su recorrido creativo a través de una exposición que se inaugura el sábado. "Una buena edad pero sobre todo un punto de partida para sobrevivir otros 50 años", confesó Veronica Etro, directora de las colecciones femeninas e hija del fundador Gimmo Etro.

La sombra del escándalo

El habitual ambiente festivo y glamour durante la Semana de la Moda en Milán se vio empañado este viernes por la denuncia del diario New York Times contra la explotación del talento de las costureras del sur de Italia.

La encuesta del diario estadounidense se concentra en la pequeña ciudad de Santeramo in Colle, en provincia de Bari, donde una mujer (cuya identidad no se revela) contó que cose por sólo 10 euros al día ropa para la marca MaxMara, que luego vende a precios que oscilan de 800 a 2.000 euros por prenda.

Sin contrato, ni seguro social, ni horario, el diario asegura que unas 60 modistas trabajan en las región de Pullas con las mismas condiciones "de Bangladesh, Vietnam o China", pagadas a cerca de 3 euros por hora.

La denuncia cayó como una ducha fría sobre el "Made in Italy".

Para el presidente de la Cámara Nacional de la Moda Italiana, Carlo Capasa, se trata de "ataques vergonzosos" que tienen como objetivo desacreditar las marcas italianas.

Para Capasa el problema surgió cuando las marcas contrataron a otras firmas independientes para realizar parte de los trabajos, como bordados, las cuales a su vez subcontratan a pequeñas costureras.

"Un fenómeno que está fuera del control de las casas de moda, pero que la industria y las mismas marcas de lujo quieren erradicar ", afirmó a la AFP. (AFP)

Photos: Antonio Marras, Credit: Catwalkpictures.com

 

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