Desde hace siglos, los Changpas pastorean cabras hirsutas cuya lana sedosa es la materia prima de las pashminas. Pero en el siglo XXI, muchos, obligados sobre todo por el cambio climático, están reconsiderando su forma de vida.

Los inviernos son más duros y los veranos más secos para estos seminómadas que viven a 5.000 metros de altura en la región de Changtang, a medio camino entre el Ladakh indio y el Tíbet chino.

Los cambios meteorológicos y otros factores les hacen abandonar cada vez más sus tradiciones y a instalarse en pueblos y ciudades de la región de Ladakh en busca de fuentes de ingresos alternativos.

La lana cálida y fina de la raza de sus cabras himalayas sirve para confeccionar la tela de cachemira refinada, buscada por los puristas del mundo entero que sirve para fabricar elegantes chales y calientes bufandas. Pero para producir estas fibras, los animales necesitan unas condiciones climáticas particulares en las alturas.

El cambio climático ha contribuido a que escasee la pashmina, explica Irfan Goruu, un comerciante de 31 años.

"Si los nómadas del Ladakh no lo producen entonces nadie lo hará (...) por lo que este sector morirá", dice a la AFP.

De junio a septiembre, los Changpas se instalan en carpas en plena montaña para que pasten sus ovejas. Después bajan al pueblo el resto del año debido a las gélidas temperaturas de las alturas.

"Vamos a tener que construir una casa arriba en la montaña porque hace demasiado frío para vivir en una carpa", dice Sonam Yangzom, una nómada de 55 años con el rostro abrasado tras toda una vida sufriendo las inclemencias del clima y del aire.

Según el activista Harjeet Singh de la organización ActionAid International, el norte de India es la primera línea de los estragos provocados por el calentamiento climático que amplifica los eventos meteorológicos extremos (ciclones, canículas, inundaciones, sequías...) "Estos efectos llevan a las migraciones. La gente emigra y cambia de vida", dice a la AFP.

"Actualmente, a nivel internacional, hablamos sobre todo de las consecuencias económicas del cambio climático. Pero gradualmente, la gente se da cuenta también de que tenemos que tener en cuenta las consecuencias sociales, culturales y mediambietnales, agrega.(AFP)

 

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