La viscosa ¿una fibra sostenible?

La viscosa es una de las materias primas más utilizadas en la fabricación de tejidos debido a la suavidad, la ligereza y la facilidad que ofrece para mezclarse con otras fibras. En muchas ocasiones es presentada como una opción ecológica y sostenible de cara al consumidor, aunque la realidad es muy diferente en la gran mayoría de los casos.

El informe Moda Sucia: la contaminación en la cadena de suministros del textil está intoxicando a la viscosa realizado por la organización europea Changing Markets Foundation en colaboración con Ecologistas en Acción, Ethical Consumer y Walhi Jawa Barat, destapa la cruda realidad detrás de la producción masiva de viscosa y los terribles impactos que tiene para la salud de las personas y el medio ambiente debido a los vertidos químicos tóxicos de las principales fábricas productoras en Asia.

En Fashion United hemos hablado con Urska Trunk, Asesora de Campaña en Changing Markets Foundation, para descubrir más sobre las conclusiones de este informe y el impacto de la producción de viscosa. Una materia prima que paradójicamente no es insostenible en su origen, ya que al ser una fibra vegetal puede ser obtenida de la celulosa de una gran variedad de árboles y plantas, siendo además biodegradable al final de su ciclo de vida. Precisamente por esta razón las marcas a menudo lo comercializan como una fibra ecológica. Sin embargo, tal y como indica Trunk “esto es algo erróneo, dado que la mayoría de la producción de viscosa utiliza hoy en día grandes cantidades de productos químicos tóxicos para convertir la materia prima en fibra. Además, si su abastecimiento no está bien manejado, la madera puede provenir de bosques antiguos y amenazados, causando la deforestación y degradación de los bosques.”

La viscosa ¿una fibra sostenible?

En la actualidad las tecnologías de producción más limpias y sostenibles existentes podrían aplicarse de forma efectiva para erradicar por completo del proceso de producción, el disulfuro de carbono químico que es altamente tóxico y disruptor endocrino. “Además de esto, toda la producción de viscosa podría comenzar a realizarse en un circuito cerrado, con descarga química cero en el medio ambiente y reciclando los productos químicos utilizados en el proceso. Algo que, combinado con la silvicultura sostenible, haría de la viscosa una opción genuinamente ecológica para el consumidor” concreta Trunk.

Gran impacto social y medioambiental

La investigación del informe Moda Sucia, revela que a pesar de los procesos sostenibles que ya podrían estar aplicándose a la producción de viscosa, esta fibra vegetal sigue creándose a costa de una gran contaminación e impacto sobre la salud de las poblaciones cercanas a las fábricas.

La investigación revela que los gigantes de la moda - incluyendo H&M e Inditex - compran fibra de viscosa fabricada irresponsablemente en fábricas contaminantes en Asia. “En los tres países - China, India e Indonesia - que hemos investigado, encontramos pruebas claras de que los fabricantes de viscosa están descargando aguas residuales no tratadas en los lagos y ríos locales” explica Trunk, quien añade además que en algunas zonas esto está destruyendo la vida marina y perjudicando los medios de subsistencia de los pescadores.

La viscosa ¿una fibra sostenible?

Por otra parte, la contaminación industrial está afectando directamente a la población local. “En muchas áreas, se sospecha que está detrás de la creciente incidencia de cáncer, y los aldeanos han dejado de beber el agua del pozo, temiendo las consecuencias en su salud. Nuestro informe muestra que esto podría ser fácilmente evitado con tecnologías de producción de viscosa más limpias que ya existen y que podrían ser ampliamente extendidas” argumenta Trunk. En este sentido, cabe puntualizar que con diez empresas que controlan más del 70% de la producción mundial de viscosa, el proceso de transformación de todo el sector podría ser, además, relativamente rápido.

Actualmente, el proceso de producción de la viscosa depende en gran medida de productos químicos tóxicos como el disulfuro de carbono, el hidróxido de sodio y el ácido sulfúrico, utilizados para romper la celulosa y transformarla en fibra de viscosa. “El vertido de estas sustancias químicas en las vías fluviales locales sin un tratamiento adecuado de las aguas residuales puede afectar el delicado equilibrio natural de los ecosistemas y cuerpos de agua, lo que provoca la muerte de peces y otros organismos acuáticos. Por su parte, la exposición tanto de los trabajadores de las mismas fábricas como de los habitantes locales a los productos químicos, puede conducir a graves problemas de salud, tales como síntomas neurológicos y psiquiátricos, ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares.”

La viscosa ¿una fibra sostenible?

Opciones más sostenibles frente a la viscosa

Ante esta situación, la responsabilidad primera recae en los propios productores limpiando su cadena de suministro para conseguir una producción de viscosa más sostenible. Y es que, al final son las propias marcas las que con su gran influencia en el mercado, tienen el poder de exigir a sus proveedores mejoras en la producción para avanzar hacia sistemas de ciclo cerrado y al mismo tiempo eliminar el uso de productos químicos peligrosos.

Sin embargo, “por el momento, grandes marcas, como H&M y Zara, sólo se comprometen a limpiar el abastecimiento y continúan ignorando el problema con la fabricación tóxica. En este sentido, WeMove.EU lanzó una petición pidiendo a estas compañías y otros gigantes europeos de la moda que se comprometieran con una política y cronograma de contaminación cero, trabajaran con los productores para la transición a tecnologías limpias y dejaran de comprar a los productores que no cumplieran las reglamentaciones” comenta Trunk.

Hasta que estas empresas actúen y hagan cambios a través de su gama de productos, los consumidores siguen teniendo muy complicada la tarea de verificar si la viscosa que contienen sus prendas ha sido producida de forma responsable o no. Por el momento, las opción más sostenible del mercado en cuanto a fibras procedentes de la celulosa sería optar por prendas que en lugar de viscosa contengan lyocell o Tencel. De hecho, tal como concluye Trunk, por suerte ya “existe una serie de productores que están avanzando hacia un sistema de ciclo cerrado y desarrollando enfoques innovadores. Por ejemplo, el productor austríaco de fibras de viscosa Lenzing ya está comercializando lyocell bajo el nombre de Tencel, una fibra más sostenible que aparte de ser producida en un sistema de circuito cerrado, erradica el uso de disulfuro de carbono químico altamente tóxico.”

Foto's: Cortesía de Changing Markets Foundation

 

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