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La moda de segunda mano doblará al fast fashion en 2030

Por Paula V.Pinuaga

18 mar 2022

Moda

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El consumo de ropa de segunda mano es una tendencia al alza. El nuevo consumidor apuesta por esta nueva opción de compra consciente de su aportación sostenible.

En este sentido, Samy Alliance (compañía de servicios integrales de marketing y comunicación especializada en estrategia digital), ha llevado acabo el informe “Consumer Trends 2022” con las principales tendencias de consumo del sector.

Según el estudio, las más destacadas son: el incremento de las plataformas C2C especializadas en la compraventa de ropa, la mayor preocupación por el consumo consciente y la voluntad de ahorro por parte de las nuevas generaciones.

Durante 2020, 33 millones de personas invirtieron por primera vez en ropa de segunda mano. En concreto, el 76 por ciento de los compradores primerizos en este mercado aseguraron que en los próximos cinco años incrementarían su inversión. Esto repercute directamente en los proyectos de plataformas de compraventa, de los que se calcula un aumento del 5,4 por ciento en los próximos cinco años.

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Sostenibilidad y ética, un must para la Generación Z

Las nuevas generaciones son las que, sin duda, están marcando el camino que deben seguir las marcas para fidelizar su consumo. El mayor acceso a la información y el poder de generar debate y conversación que se les ha otorgado mediante las redes sociales permite a los jóvenes trasladar sus preocupaciones a las marcas e incidir en sus estrategias.

Según establece el informe de Samy Alliance, la Generación Z tiene muy en cuenta los estándares éticos de las marcas antes de invertir en estas. En concreto, el 62 por ciento de ellos aseguran estar más dispuestos a gastar en marcas sostenibles.

El estudio concluye también que gran parte de los consumidores priorizan ahora la calidad de las prendas, poniendo en valor el hecho de poder revenderlas a posteriori. Actualmente, el 43 por ciento de los usuarios prefiere invertir en prendas de mayor calidad para garantizar que les pueden sacar rentabilidad a largo plazo. Es más, un 165 por ciento más de Gen Z que de baby boomers tiene en cuenta el valor de reventa antes de adquirir la ropa, denotando así la integración del hábito de consumo de segunda mano entre los más jóvenes.

La consolidación del e-commerce entre la población, especialmente entre los más jóvenes, es otro de los factores que ha contribuido a que ellos sean quienes más consumen en estas plataformas C2C. Además, la mayor posibilidad de ahorro y la oportunidad de sacar rentabilidad a las piezas que han adquirido han permitido robustecer este mercado. Según Samy Alliance, el 33 por ciento de la Generación Z tiene ropa de segunda mano.

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El nuevo consumidor es más consciente

El creciente interés social por los temas medioambientales y la preocupación por el cambio climático están teniendo incidencia sobre los hábitos de consumo, repercutiendo directamente en la estrategia de las compañías del sector moda, en el desarrollo de su actividad y diseño de productos. Esta es una tendencia ha incrementado con la pandemia, uno de cada tres consumidores se preocupa más por vestir ropa sostenible tras la COVID-19.

Las plataformas de ropa de segunda mano permiten dar una nueva oportunidad a las prendas, fomentando así la circularidad de las mismas. Tal como apunta Samy Alliance en su informe “Consumer Trends 2022”, se calcula que la compraventa de ropa de segunda mano ha permitido la recirculación de unos 6,65 mil millones de prendas. Con ello, el ahorro vinculado para los usuarios supera los 390 mil millones de dólares.

La industria de la moda es la segunda más contaminante del mundo, algo que ha hecho crecer las críticas en los últimos años. Según la ONU, el sector representa aproximadamente el 10 por ciento de las emisiones globales de carbono y casi el 20 por ciento de las aguas residuales. La reutilización de las prendas, tal como afirma el estudio, ha evitado la emisión de unos 52 millones de toneladas de CO2 a la atmósfera. Estos datos muestran el impacto positivo que tiene el concienciar al consumidor sobre sus decisiones de compra, así como la importancia de que las marcas empiecen a responder a las inquietudes y preocupaciones de los usuarios para reducir su huella medioambiental.  

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