La historia de polémicas de la Met Gala: desde el vestido de novia de la nieta de Franco al homenaje a Galiano

Moda
John Galliano Créditos: Por cortesía de Zara.
Por Renan Botelho de Carvalho

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La retrospectiva cancelada de John Galliano es el último capítulo en el largo historial de polémicas de la Met Gala. Y probablemente no será el último.

Creada en 1948 por Eleanor Lambert y Dorothy Shaver como una cena benéfica para recaudar fondos destinados al Costume Institute, la Met Gala ha evolucionado enormemente. Lo que empezó como una cena de medianoche con entradas de 50 dólares se ha convertido en un encuentro de celebrities de gran repercusión mediática, con entradas individuales que en 2025 alcanzaron los 75.000 dólares, según CBS News.

Al principio, el Costume Institute se consideraba principalmente una suerte de grupo de estudio para apoyar la investigación de las bellas artes. En 1959, se convirtió en un departamento curatorial de pleno derecho, organizando diferentes exposiciones para celebrar el arte de la moda. Desde entonces, las exposiciones a menudo han dividido a la comunidad de la moda.

"Harlem on My Mind"

En 1969, el comisario Allon Schoener y el exdirector del Met Thomas Hoving organizaron “Harlem on My Mind: Cultural Capital of Black America, 1900–68”. Podría parecer obvio que una exposición sobre una comunidad no debería ignorar la obra de arte de esa comunidad, pero no fue el caso entonces. La exposición, anunciada por Hoving como una forma de cerrar “una brecha creciente entre blancos y negros”, no incluyó obras de artistas afroamericanos, según relata la académica de estudios afroamericanos Bridget R. Cooks en “Black Artists and Activism: Harlem on My Mind (1969)”.

El Harlem Cultural Council, que inicialmente había sido invitado por el Met como consultor, retiró su apoyo a la exposición antes de su inauguración. “El Met nos hizo promesas muy elaboradas sobre la participación de la comunidad en la muestra. Pero en realidad no han empezado a consultarnos. Esperan que simplemente seamos un sello de goma y un escaparate”, declaró en su momento el director ejecutivo del consejo, Edward K. Taylor Jr.

La exposición también recibió críticas por comentarios antisemitas publicados en un catálogo, descritos por Dore Schary, presidente de la Liga Antidifamación, como “algo parecido al peor odio jamás vomitado por los nazis”, según la investigación de Cooks. El Ayuntamiento de Nueva York amenazó con retener los fondos de la ciudad destinados al Met a menos que dejara de vender el catálogo.

La era de Vreeland

En la década de 1970, Diana Vreeland, que había dejado su puesto de redactora jefe en la revista Vogue, asumió la organización de la gala y decidió que el tema anual de la Met Gala coincidiera con las exposiciones del Costume Institute. Vreeland se enfrentó a las críticas del propio mundo de los museos, con comisarios que se oponían a que expusiera ropa sin contexto histórico y la acusaban de priorizar la belleza sobre el rigor académico.

En 1973, Vreeland y el Costume Institute organizaron “The World of Balenciaga”, en honor al diseñador Cristóbal Balenciaga, fallecido en 1972. La exposición fue criticada por estar financiada por el Gobierno español, Iberia Airlines y cinco bancos españoles, en un momento en que España todavía estaba bajo la dictadura de Francisco Franco. El vestido de novia de la nieta de Franco fue una de las piezas centrales, según una investigación de Elizabeth Castaldo Lundén afiliada a la USC.

La exposición de 1983–84 “Yves Saint Laurent: Twenty-Five Years of Design” fue la primera vez que un gran museo homenajeaba a un diseñador de moda vivo con una retrospectiva en solitario. La decisión fue criticada en su momento por comprometer la independencia curatorial y abrir la puerta a la influencia comercial de la industria de la moda sobre el museo. La muestra fue financiada por la Fundación Pierre Bergé. Bergé era el compañero sentimental y socio de Saint Laurent, cofundador de la casa cuyo valor comercial la exposición realzó directamente.

Vreeland también fue la responsable de abrir las puertas de la Met Gala a las celebridades. Antes de ella, al evento asistían principalmente nombres vinculados a la industria de la moda y miembros de la alta sociedad neoyorquina. En 1995, Anna Wintour se convirtió en presidenta de la gala y desde entonces la ha transformado en lo que es hoy: un espectáculo de alfombra roja de alcance mundial.

Anna Wintour

El patrocinio comercial se convirtió en la queja recurrente después de que Wintour se hiciera cargo del evento. La retrospectiva de Chanel de 2005 del Costume Institute fue posible gracias a la propia Chanel, con el apoyo adicional de Condé Nast. En un artículo de opinión para el New York Times de ese mes de mayo, la crítica de arte Lee Rosenbaum argumentó que la muestra estaba contaminada por un patrocinio interesado y que, aunque los responsables del Met afirmaban tener el control total sobre la exposición, la huella de Karl Lagerfeld estaba por todas partes. La misma objeción resurgió en 2023 con “Karl Lagerfeld: A Line of Beauty”, que recibió el apoyo de Chanel, Fendi y la marca Karl Lagerfeld. Aquella exposición suscitó críticas por otro motivo: homenajear a un diseñador con un largo historial de comentarios en contra del body positivity, los inmigrantes y el movimiento #MeToo; varias modelos protestaron a las puertas de la gala de 2023, y la actriz Jameela Jamil describió a Lagerfeld ante sus seguidores de Instagram como un intolerante notorio. Wintour defendió la elección diciendo que Lagerfeld era provocador y estaba lleno de paradojas, y que a veces decía cosas para escandalizar más que por creer en ellas.

En 2013, “Punk: Chaos to Couture” fue acusada de higienizar un movimiento construido sobre la oposición a instituciones como el Met. Suzy Menkes, del International Herald Tribune, la calificó de “higienizada y sin sangre”. En 2015, “China: Through the Looking Glass” proponía en su propio texto introductorio una lectura menos politizada del orientalismo como una respuesta occidental de apreciación hacia Oriente, un encuadre que, según la académica de Princeton Anne Anlin Cheng, equivalía a que el Met admitiera que su exposición era orientalista como si esa admisión lo absolviera. Esta crítica sirvió de base más tarde para su influyente libro de 2019, “Ornamentalism”.

“Heavenly Bodies: Fashion and the Catholic Imagination” en 2018 se convirtió en la exposición más visitada de la historia del museo, con más de 1,6 millones de visitantes y 42 objetos litúrgicos cedidos por el Vaticano, pero unos 500 católicos se manifestaron en la Quinta Avenida en señal de protesta, distribuyendo un documento titulado “La exposición Heavenly Bodies del Met y la Iglesia Católica: una coexistencia imposible”. Liz Bucar, profesora de religión comparada en la Northeastern University, escribió que la muestra se apropiaba de la estética católica y reducía la teología, los rituales y las vestimentas a un mero placer visual. Cuatro años más tarde, la polémica se trasladó de las galerías a la alfombra roja, cuando Kim Kardashian lució el vestido de Jean Louis que Marilyn Monroe llevó para cantar “Happy Birthday, Mr. President” en 1962 en la gala “In America: An Anthology of Fashion”. Comisarios e historiadores de la moda se opusieron a que una prenda histórica se llevara fuera de las condiciones de conservación y cuestionaron la elección por motivos curatoriales, ya que Monroe no tenía nada que ver con la Gilded Age de finales del siglo XIX a la que hacía referencia el código de vestimenta “gilded glamour”. Ripley's Believe It or Not!, propietario del vestido, negó que hubiera sufrido daños.

Jeff Bezos y Lauren Sánchez Bezos

A finales de 2025, el Met y Vogue anunciaron que Jeff Bezos y Lauren Sánchez Bezos serían los patrocinadores principales de la gala y de la exposición que la acompaña, “Costume Art”, junto con los patrocinadores secundarios Saint Laurent y Condé Nast, un papel que, según se informa, le costó a la pareja al menos 10 millones de dólares, con una estimación que lo sitúa en hasta 20 millones. La reacción fue inmediata, y los comentarios en la propia publicación de Instagram del museo acusaron a la institución de venderse al mejor postor. Anna Wintour, que dejó el cargo de directora de Vogue US en 2025 pero sigue siendo directora de contenidos de Condé Nast y continúa supervisando la gala, defendió el acuerdo ante la CNN, calificando a Sánchez Bezos de gran amante del traje y la moda y afirmando que sería un activo maravilloso para el museo y el evento.

Con todo este historial, no debería sorprender que las noticias relacionadas con el evento acaben alimentando el debate público. Como el anuncio de una retrospectiva de la obra de Galliano, que provocó protestas dentro de la industria y que ahora ha sido cancelada debido a los comentarios antisemitas y racistas del diseñador en 2011. El diseñador ha declarado que sigue siendo “totalmente responsable del dolor causado por mis palabras en el pasado, en particular el daño que causé a las comunidades judía y asiática”. Wintour, que previamente había dicho que “no hay nadie que merezca más una exposición de esta envergadura que John Galliano”, apoyó su decisión de retirarse de la muestra como “muy valiente y una medida del hombre que es”.

El Metropolitan Museum of Art aún no ha anunciado una nueva exposición de primavera del Costume Institute para 2027.

Anna Wintour
John Galliano
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