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Hacia una moda sin generación de residuos

Un nuevo movimiento de moda ha surgido en los últimos años. Un movimiento que día a día se cuela en las grandes firmas de moda como Stella McCartney, Edun o Vivienne Westwood cuyas agendas están enfocadas a crear conciencia en la generación de residuos, en la promoción del slow fashion y en el uso de materiales ecológicos.

Esta nueva era de la moda se conoce como moda sostenible, una alternativa a la crisis actual de la industria de la moda. Y es que, en cuestión de un siglo se pasó de Vogue y París a más de 6 temporadas diferentes al año con tendencias que cambian constantemente, sin previo aviso. Ya no solo se trata de primavera-verano y otoño-invierno; ahora hablamos de colecciones crucero, colecciones cápsula y mucho más que genera toneladas de ropa al año para compensar la necesidad de ‘estar a la moda’. Esta necesidad provocó que diferentes compañías dieran paso a una producción adelantada, de piezas ‘en tendencia’ que se convierten en productos efímeros y de materiales cada vez más baratos. Los procesos de elaboración de estas prendas generan una contaminación sin precedentes que dejan residuos de tejidos y tintes tóxicos que poco a poco están destruyendo ecosistemas enteros.

Hacia una moda sin generación de residuos

Como una solución alternativa, alrededor del mundo han surgido diferentes marcas y diseñadores que se encargan de fabricar prendas responsables con el medio ambiente. Una de ellas es la firma española Sidikai, que es consciente de que el origen de las prendas de vestir también es importante. Sidikai nació de Carlota y Mariana Gramunt, mujeres españolas que comenzaron a darse cuenta del gran problema de la industria de la moda en el mundo actual. Ellas decidieron canalizar su pasión por la moda, la calidad y el estilo en una marca que implementa el modelo de economía circular, zero waste y protección de las trabajadoras que se encargan de elaborar sus prendas. Crean piezas minimalistas y elegantes con novedosos materiales sostenibles y producción cien por cien local.

Una manera diferente de hacer las cosas

Las marcas de moda sostenible apuestan al máximo por lograr acercarse a la economía circular, un modelo que ha sido adaptado por la industria de la moda junto a la sostenibilidad y el slow fashion. Pero ¿Qué es la economía circular?

“Desde el principio vimos claro que si realmente queríamos causar impacto teníamos que repensar cada parte del proceso, entender bien cómo está funcionando hoy y porqué no es sostenible para poder idear una nueva forma de hacer las cosas” explican las propias diseñadoras de Sidikai. Y es que al final, la economía circular es conocer y perfeccionar cada paso del proceso de producción. En este sentido, las diseñadoras han cuidado cada fase desde el tipo de textil y la cantidad que se adquiere, para minimizar los residuos que quedan al hacer una prenda y evaluar la durabilidad de la misma.

Hacia una moda sin generación de residuos

Todo comienza con el proceso de diseño que debe ser evaluado para que sea eficiente. Se trata de utilizar los recursos al máximo, generando pocos desperdicios y a eso se le llama zero waste. Solo por poner un dato, en una prenda promedio se desperdicia aproximadamente de veinte a treinta por ciento del tejido. Frente a esto, Sidikai, gracias al diseño y patronaje, logra desperdiciar entre cero y diez por ciento de material. “El trabajo de diseño no solo lo limitamos a lo estético, sino que damos miles de vueltas para que su producción sea eficiente. Trabajamos bajo el mantra de que ‘El desperdicio es un error de diseño’ por lo tanto la clave del zero-waste está ahí” comentan las fundadoras.

La selección de los materiales: clave para un diseño sostenible

Para lograr un diseño sostenible, un elemento muy importante son los materiales a utilizar; ya sean tintes, textiles o diferentes aplicaciones de las prendas. En este sentido, existen diferentes materiales innovadores que son hechos a partir de recursos renovables o a partir de materiales reciclables como el orange fiber o el tejido elaborado con botellas de plástico, por nombrar algunos ejemplos. Además, las empresas a la vanguardia que son distribuidores y fabricantes de estos textiles trabajan bajo diferentes sellos que certifican la calidad y autenticidad de los mismos manteniendo siempre sus principios de responsabilidad social y medioambiental.

“Creo que lo que une a todos es que la idea no es solo respetar el entorno y preservarlo, sino mejorarlo. Mejorar la calidad de las tierras, de los ríos, del aire, mejorar la vida de los trabajadores, de sus hijos, del entorno… Es maravilloso ver que a medida que los proyectos van madurando y van calando en las economías de las comunidades productoras, su calidad de vida mejora día tras día. Eso es la sostenibilidad” explican las fundadoras de Sidikai. Un futuro que poco a poco parece más posible con marcas como Organic Cotton Colours (España), Jeanología (España), Lebenskleidung (Alemania) o Naturellement Chanvre (Francia), entre otras, que son excelentes ejemplos de opciones reales que existen para conseguir textiles sostenibles en el momento de la producción.

“Lo bueno se hace esperar”

Otro aspecto interesante de Sidikai, es que trabaja bajo la metodología made-to-order que mejora los estándares de calidad y el proceso circular del proceso. En realidad, esto es parte de lo que propone el slow fashion, un término acuñado en 2007 por Kate Fletcher y que asegura comercio justo, menos materiales dañinos y sobre todo la exclusividad y valor del producto. Cada día más se aprecia cuánto ha costado elaborar el producto otorgándole un precio justo para todos los que lo fabricaron.

Toda la filosofía de la moda sostenible también vela por los derechos de los trabajadores del proceso de producción que en su mayoría son explotados y esclavizados para fabricar cantidades enormes de ropa. En el panorama actual se aconseja a los diseñadores el conocer la metodología de trabajo de todas sus empresas productoras para asegurar un proceso ‘limpio’.

Una forma de evitar la promoción de la explotación laboral es contratando productores locales. A través de ello se puede ayudar a las comunidades y tener un control de calidad eficiente con trabajo justo. En el caso de Sidikai, la marca trabaja con producción local española, principalmente con la APRAMP, una organización que ayuda a mujeres que no sean excluidas socialmente.

Las propias diseñadoras de Sidikai han expresado que ‘lo bueno lleva su tiempo’ una filosofía que no solo aplica a las prendas y su elaboración sino también a la incidencia de la sostenibilidad en la industria textil. Con iniciativas como Fashion Revolution, el Barcelona Ethical Fashion Fest u otros festivales, el tema de la moda ecológica está expandiéndose poco a poco entre las grandes marcas y los consumidores.

“Es posible que la gran masa de consumidores aún siga metida en esa dinámica de consumo compulsivo y va a costar años que eso cambie, pero ya hay una un movimiento fuerte que demanda transparencia y trazabilidad” concluyen esperanzadas las diseñadoras.

Foto:Cortesía de Sidikai.