De Brasil a China: la escuela de modelos sin prejuicios de Rio

Conocida como la 'Cenicienta brasileña', Sandra Passos creció en un basurero público antes de construir una improbable carrera en las pasarelas chinas, donde creó una agencia para llevar a otras modelos de Brasil.

De regreso a su ciudad natal de Sao Gonçalo, un empobrecido suburbio de Rio de Janeiro, esta joven de 28 años enseña a sus alumnas a desfilar y posar frente a una cámara, e incluso a defenderse en inglés. A partir de febrero, su intención es llevar a las mejores a más de 17.000 kilómetros de allí, a Canton, la ciudad del sur de China donde reside la mayor parte del tiempo.

Con un bikini blanco y negro que realza sus formas generosas, Jessica Soares recorre con fuerza y altos tacones el suelo de madera de un club deportivo, como si fuera una pasarela. "La gente me ha dicho muchas veces: 'qué cara tan linda tienes, ¿ya has pensado en adelgazar?", cuenta esta mestiza de 22 años y largos cabellos ondulados.

Como ella, cuatro de las 24 modelos seleccionadas por Sandra para ingresar en su escuela son 'plus-size', término con el que se conoce a las tallas grandes en el mundo de la moda.

Más de la mitad son negras, una cuota bastante representativa de la población brasileña, pero que no suele respetarse en la industria de la imagen. También hay un joven mestizo, Luiz Filho, de 26 años, igualmente corpulento. Los alumnos fueron seleccionados a comienzos de enero durante un gran casting que reunió más de 200 candidatos.

 

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