Bottega Veneta exalta en Milán el discreto encanto de la elegancia

Bottega Veneta causó sensación en el cuarto día de las colecciones de 'prêt-à-porter' femenino para la primavera-verano 2017 con una colección magistral que ensalzó la esencia del lujo, discreto por definición.

Fundada en 1966 por Michele Taddei y Renzo Zengiario, y adquirida en 2011 por el grupo Gucci (Kering), la casa veneciana celebró este año su medio siglo de existencia y los 15 años bajo la dirección artística de Tomas Maier. Para festejar este doble aniversario, la firma orquestó un desfile excepcional en la Academia de Bellas Artes de Brera, uniendo por primera vez las colecciones masculina y femenina. En total, 76 modelos recorrieron los imponentes pasillos abovedados de este edificio del siglo XVIII, entre las estatuas y las obras de arte de esta prestigiosa institución milanesa.

Por allí desfiló la estrella de Hollywood Lauren Hutton, quien fue muy aplaudida a su paso. Vestida con una gabardina de seda de color arena, llevaba bajo el brazo el famoso bolso de mano de cuero trenzado rojo, obra de Bottega Venetta, que lucía en la película "American Gigolo", en la que participó junto a Richard Gere. Tampoco faltaron a la cita estrellas de la pasarela de ayer y de hoy, desde Eva Herzigova hasta las hermanas Gigi y Bella Hadid.

Conocida por su talento artesanal a la hora de trabajar el cuero, en particular por su técnica de trenzado, Bottega Veneta no decepcionó. El creador alemán Tomas Maier se concentró más que nunca en los materiales, confeccionando vestidos en apariencia simples y además extremadamente cómodos.

Polos de punto ultrafino de color negro de trama calada o vestidos gris oscuro de lino y metal de una increíble ligereza, con un efecto encerado y arrugado que recordaba al viejo papel carbónico. También se presentaron conjuntos de cuero de cordero de colores vivos (rosa, naranja, amarillo) que acarician la piel con suavidad, y vestidos enormes de tafetán de algodón que ensalzan la figura.

Lujo esencial

Las gabardinas, los pantalones y las ligeras camisolas acentúan la altura de la figura femenina, mientras que las faldas acampanadas descienden con elegancia hasta las pantorrillas. Por su parte, los hombres muestran un 'look' más relajado gracias a un toque chic natural.

La colección, orientada hacia un lujo esencial invisible a primera vista, recibió la ovación del público, que se levantó para saludar a Maier, que apareció en el podio rodeado de todo su equipo en un momento de gran emoción. Por su parte, Antonio Marras ofreció un contrapunto, echando mano de un 'boogie-woogie' endiablado para presentar una colección chispeante, inspirada en la atmósfera despreocupada y festiva de Malí captada por el fotógrafo Malik Sidibé cuando se produjo la independencia.

Los tejidos se superponen en conseguidos patchwork, el tejano, declinado en diferentes variaciones de azul, rivaliza con el estampado vichy, el tweed de Chanel o con la seda estampada o la redecilla. Los vestidos con corte años 50, adornados con bordados, puntillas, perlas y otras pasamanerías, completaban la colección.

Ermanno Scervino optó por revisitar, de manera muy femenina, los códigos de la indumentaria militar, con chaquetas de húsar en tonos claros y vestidos de puntillas con trenzas de galones. La colección se completaba con vestidos vaporosos de organza de seda y de tul en verde palo, azul cielo, amarillo canario o rosa palo. Por último, las modelos de Blumarine se protegían del sol con grandes sombreros de paja, desfilando con prendas frescas de puntillas y cestas de mimbre rebosantes de flores. (AFP)

Foto: Bottega Veneta Facebook

 

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