Alled-Martínez, el diseñador español que remata el binarismo de género

Archie Alled-Martínez no tuvo una abuela que le transmitiera su pasión por la costura. Pero a sus 14 años, este diseñador barcelonés que este domingo debutó en la pasarela masculina de París atesoraba "con obsesión" 25 pares de los icónicos 'jeans' de Hedi Slimane para Dior.

Su nombre todavía es desconocido entre el gran público, pero este apasionado del punto que trabaja sin distinción de géneros entró en seguida en el radar de la industria, que rastrea las mejores escuelas de moda en busca de jóvenes promesas.

El gigante del lujo LVMH lo distinguió en 2018, cuando acababa de graduarse en la Central Saint Martins de Londres, Givenchy lo contrató durante un año y ahora, a punto de cumplir los 30, se estrena en la pasarela más prestigiosa del mundo con su firma "Alled-Martínez".

En este breve pero espectacular período logró igualmente un primer hito para la notoriedad de todo diseñador: vistió a la estrella Harry Styles para el concierto anual de Jingle Bell Ball de Londres, con un conjunto vaquero bañado en 'glitter', que dio mucho que hablar a sus fans.

"No te entenderán" en Londres

"Lo mío es una pasión innata por la moda", explica a la AFP Alled-Martínez. "Cuando llegué a Saint Martins mis compañeros hablaban de lo que les habían enseñado sus abuelas. No fue mi caso", explica el diseñador, que se instaló en Londres con 19 años.

"Me pusieron delante de una tricotosa. Me dije ¿qué es esto? Despertó mi lado 'geeky'. Lo que me atraía era esa aguja que agarraba el hilo, se echaba para atrás y creaba un nudo. Iba tan rápido que podías crear metros y metros", recuerda, todavía bajo el hechizo de esa mecánica.

Sus ocho años en la capital británica acabaron con un consejo profético: "Vete a París, aquí no te entenderán", le recomendó su director de estudios.

Dicho y hecho. Con el Premio de Graduados de LVMH bajo el brazo y un contrato con Givenchy, Alled-Martínez se instaló en la misma ciudad donde vivió y trabajó su referente, el diseñador de origen tunecino Azzedine Alaia, maestro del punto. Y encontró su lugar.

"Mi producto es mucho más París. Una prenda real, chic, que no intenta llamar la atención. Londres busca más la innovación, muchas veces sacrificando la belleza", opina.

Esa visión pragmática de la moda le viene, asegura, de su percepción como consumidor. "Desde una edad temprana, tenía una devoción absoluta por la ropa. Y cuando a los 14 descubrí a Slimane, mi primer ídolo, se convirtió en una obsesión. Llegué a tener 25 pares de 'jeans' de Dior", admite.

Visión masculina, clientas femeninas

Así, los diseños de Alled-Martínez reivindican su lugar en la calle, más allá de las pasarelas y las portadas de las revistas de moda.

Volcado en la sastrería tradicional, el barcelonés rehúye la exageración, haciendo hincapié en el corte y los detalles de cada prenda, sin "florituras".

Su otra gran baza es la neutralidad del género, que le permite balancearse con naturalidad entre los dos armarios: "El fin del binarismo es innegable, al menos por parte de las jóvenes generaciones", sostiene.

Y así, como su compatriota Palomo Spain, que desfila en la Semana de la Moda Masculina desde 2018, su visión es masculina pero sus clientes son en particular mujeres.

Alled-Martínez confiesa que con la pandemia y el parón del confinamiento, debió preparar "a marchas forzadas" su debut en esta inédita Semana de la Moda digital y como la mayoría de firmas solo presentó un puñado de 'looks' en un video de menos de dos minutos, visible en la plataforma oficial (https://parisfashionweek.fhcm.paris/en/).

Su cápsula, marcada por pantalones y camisetas de tirantes inspiradas en los años 1990 y con un corte "más adecuado para ellas" es "una antesala de lo que vendrá en el calendario de enero".

Confía en que para entonces, la situación sanitaria permitirá desplegar de nuevo las pasarelas en París.(AFP)

Foto: Pau Barrena / AFP

 

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