Texfor pone el foco en la “capacitación” como palanca para enfrentar los retos de futuro del textil
Madrid – En mitad de un contexto extremadamente desafiante como en el que actualmente se desempeña la industria textil europea, la patronal española Texfor ha querido mirar, ya no solamente a esos retos a los que se enfrenta, sino a las oportunidades que estos mismos pueden llegar a presentar para el conjunto del sector textil. Cuestiones ambas para las que señalan como palanca especialmente estratégica a la capacitación de sus profesionales.
A lo largo de un escrito elaborado por Anna Vidal, responsable del área de Formación de Texfor, para el Consorcio para la Formación Continua de Cataluña de la Generalitat de Cataluña, y que la misma organización empresarial a terminado por suscribir y adoptar como propio, en primer lugar desde la patronal textil ponen el foco en los cambios acelerados que han venido produciéndose dentro de la industria textil a lo largo de estos últimos años. Un periodo durante el que se ha venido haciendo cada vez más patente la nueva era en la que ha entrado el sector, principalmente en Europa; un nuevo capítulo que se está dando marcado por los avances exigidos por consumidores, administraciones públicas y por parte de las mismas empresas, en áreas como la sostenibilidad, la digitalización y la trazabilidad. Cuestiones que han terminado por influir e impulsar un nuevo marco regulador europeo, que entre las medidas ya aprobadas y en vigor, y las que todavía se mantienen en fase de desarrollo, terminará por determinar la nueva realidad del sector de los próximos años. Un escenario frente al que desde Texfor, en boca de Anna Vidal, han querido reivindicar y poner el foco de atención sobre cómo, y mucho más allá de lo que terminen por fijar y establecer las nuevas normativas regulatorias para la industria textil, será la capacitación del sector, de las empresas y de sus profesionales, la que terminará por erigirse como la gran palanca del sector, tanto para hacer frente a esos cambios regulatorios, como para llegada la hora de saber aprovecharlos para continuar evolucionando como sector industrial.
“Durante los últimos años, el sector textil ha entrado en una nueva etapa”, y “no se trata de un intuición ni de una tendencia pasajera, sino de una transformación profunda, impulsada por la sostenibilidad, la digitalización, la trazabilidad y por un nuevo marco regulador europeo que marcará el ritmo de la industria durante los próximos años”, analiza Anna Vidal, responsable del área de Formación de Texfor. En este escenario, “cuando se habla de regulación, a menudo el discurso se centra en las exigencias” que la acompañan, pero “cada nueva exigencia” normativa “también abre una oportunidad”, y “en este caso, la gran oportunidad tiene una palabra clave: capacitación”. Y es que “la transformación que vive el textil no se podrá resolver solamente con nuevas normas. Requerirá de personas preparadas para entenderlas, aplicarlas y convertirlas”, en última instancia y también, “en una ventaja competitiva” para las empresas.
Una capacitación ajustada a la realidad de las empresas del sector
Avanzando más allá de esas premisas generales, desde Texfor reivindican una capacitación “holística” y adaptada a la realidad de las empresas de la industria textil. Una capacitación de sus profesionales, que valga desde para mejorar las dinámicas de las compañías en cuestiones como la información técnica de los productos; la acreditación de los materiales utilizados y de los procesos seguidos para su fabricación; la implementación y ejecución de procesos para un diseño orientado a la durabilidad, el reciclaje y la circularidad; para la mejor coordinación interdepartamental entre áreas como las de producción, el departamento de calidad, compras, sostenibilidad y desarrollo de producto, que hasta ahora era habitual que trabajasen de manera independiente; o para garantizar una gestión más óptima de las materias primas y de los residuos textiles al final de la vida útil de los productos.
“La nueva regulación europea empuja al sector hacia una industria más trazable, más circular, más transparente y más técnificada”, y esos “obliga a incorporar nuevas capacidades dentro de las empresas”, porque “nada de eso se resuelve solamente ‘cumpliendo’” una normativa, sino que “se resuelve con conocimiento aplicado” a la realidad de las empresas, destaca Vidal. Porque “no estamos frente a un simple cambio administrativo”, sino “frente a una evolución que afecta al producto, a los procesos, a la relación con los proveedores, a la gestión de datos, al final de la vida útil de los materiales y, en definitiva, a la manera en la que las empresas compiten y se posicionan en el mercado”. Y justamente por eso, apunta, “la pregunta ya no es es únicamente qué normativas van a venir”, sino si “estamos preparando a los equipos para responder a lo que viene”. Un objetivo frente al que “no se trata solamente de formar más, sino de formar mejor”.
Actualización del talento, y toma de la iniciativa
Para la hora de llevar a cabo todo este proceso desde Texfor plantean como escenario más realista el de unas empresas textiles que, más que incorporar nuevos profesionales, deberán dirigir la mayor parte de sus esfuerzos a actualizar el talento profesional con el que actualmente ya cuentan, mediante su capacitación con nuevas competencias. Un reto tanto para las empresas como para los propios trabajadores, frente al que desde la organización empresarial advierten además a las compañías de la necesidad de tomar la iniciativa, si realmente pretenden seguir resultando competitivas y tratar de convertir en una oportunidad los nuevos desafíos regulatorios que enfrenta la industria textil en Europa.
“En muchas empresas, especialmente pymes, no veremos necesariamente nuevos” profesionales con “cargos con nombres sofisticados”, sino “otra cosa, mucho más realista y relevante”, como la de “profesionales que deberán ampliar competencias, asumir nuevas funciones y trabajar con una visión más transversal”. Y ante ese cambio de dinámicas en las maneras de trabajar, “la formación interna pasará a ser una herramienta estratégica, no un complemento deseable cuando ‘haya tiempo’”. Y este es “precisamente uno de los grandes retos del sector”, advierten desde las filas de Texfor, “asumir que la capacitación ya no puede ir detrás de la transformación” del sector, porque “si esperamos que las exigencias nos obliguen, llegaremos tarde”; mientras que “si nos anticipamos, la formación se convierte en una palanca de competitividad”.
La capacitación como oportunidad y palanca para el crecimiento y la transformación de la industria textil
Además de este modo de como una herramienta de competitividad desde la que poder hacer frente a los retos que se presentan ya en el horizonte más inmediato del sector, Vidal y Texfor reivindican el valor de la “capacitación” del talento como una palanca desde la que poder fortalecer y garantizar su resiliencia, frente a todos esos otros retos que estén por venir, y de cara además a su constante evolución y adaptación como sector industrial. Contextos todos estos ante los que reivindican la formación y capacitación de los profesionales del sector textil como una medida esencial, desde la perspectiva en la que permiten, en primer lugar, preparar a las empresas para los cambios a los que van a tener que saber responder, y a partir de ahí, proyectar la imagen de un sector alineado con su tiempo, fomentando con ello tanto la atracción como la retención del talento.
“Durante demasiado tiempo, parte del relato sobre el textil ha quedado anclado en una imagen antigua, incompleta o simplificada”, cuando “a día de hoy la realidad es otra”, lo que no resta para que el sector continúe necesitando “oficio”, como también “criterio técnico, capacidad de adaptación, visión transversal y un aprendizaje continuo” por parte de sus profesionales. “Por eso, hablar de regulación sin hablar de capacitación es quedarse a medio camino”, porque “el auténtico reto no es solamente cumplir con lo que nos llega de Europa”, sino “convertir este contexto en una oportunidad para reforzar las empresas, actualizar competencias y preparar al sector para competir mejor”, y en ese objetivo, “la formación tiene un papel central”, añade Videl. “Porque en el textil que viene, la ventaja no será solamente producir; será, y cada vez más, saber hacerlo mejor, con más conocimiento, más preparación, y más capacidad de adaptación”. “Y esta es una transformación que comienza mucho antes de que una norma resulte de obligado cumplimiento, comienza cuando una empresa decide capacitarse para el futuro”, contribuyendo a afianzar un “nuevo escenario” que “abre una oportunidad especialmente relevante para el prestigio del sector, y para la atracción y la retención del talento. Porque cuando una industria demuestra que evoluciona, que se profesionaliza y que invierte en conocimiento, también mejora su capacidad para atraer y retener perfiles cualificados”.
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