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Politico destapa vínculos entre una curtiduría de LVMH y la deforestación

Una investigación exclusiva de Politico, respaldada por la ONG Global Witness, ha arrojado luz sobre las zonas grises de Nuti Ivo, una curtiduría italiana propiedad de LVMH. Entre un lobbying agresivo en Bruselas e importaciones vinculadas a la deforestación en Paraguay, la estrategia de “cero deforestación” del gigante mundial del lujo choca con la realidad sobre el terreno.

El grupo de Bernard Arnault, que insiste en su ambición de eliminar por completo la deforestación para 2025, se ve ahora salpicado por las prácticas de su división Métiers d’Art. Según Politico, la curtiduría Nuti Ivo, adquirida en 2023, está acusada de abastecerse masivamente en el Gran Chaco paraguayo, una zona devastada por la ganadería intensiva.

El chantaje del cierre

Ante la inminente entrada en vigor del Reglamento de la UE sobre Deforestación (RDUE), el director de Nuti Ivo, Fabrizio Nuti, ha optado por pasar a la ofensiva. Ante el Parlamento Europeo, agitó el fantasma de una quiebra inmediata: “Si no podemos conseguir las materias primas que necesitamos, echaremos el cierre de la noche a la mañana”, declaró, según declaraciones recogidas por Politico.

Esta señal de alarma esconde un importante pulso político. La industria del cuero está intentando obtener una exención de última hora presentando la piel como un mero “subproducto” de la carne. Sin embargo, las cifras contradicen la tesis de un abastecimiento marginal: Nuti Ivo importó 2,710 toneladas de cuero paraguayo en 2025, por un valor de 3,4 millones de euros. Para las ONG, la incoherencia es total: ¿cómo se puede prohibir la carne procedente de bosques devastados y al mismo tiempo autorizar el bolso fabricado con la piel del mismo animal?

Un conflicto de intereses en el corazón del Gran Chaco

La investigación de Politico también destapa un conflicto de intereses a nivel directivo. Fabrizio Nuti no es solo un directivo con contrato con LVMH; posee el 40 por ciento de Parpelli, la curtiduría paraguaya que envía las pieles en cuestión a Italia.

Esta opaca estructura complica seriamente la trazabilidad prometida por el grupo francés. Global Witness es categórico: Nuti Ivo solo consigue trazar el 45 por ciento de sus pieles hasta un matadero concreto. Este fallo de supervisión habría permitido la entrada de cueros vinculados a la desaparición de 110,000 hectáreas de bosque desde 2021, en tierras a veces reclamadas por comunidades indígenas.

¿El imposible giro hacia lo “verde”?

¿Por qué tal empecinamiento con el cuero bovino de riesgo? Aunque LVMH está multiplicando los experimentos con los llamados cueros “alternativos” (de champiñón, de piña), la realidad industrial sigue siendo implacable. Las casas emblemáticas como Louis Vuitton o Dior exigen una consistencia y una calidad de grano que el “cuero verde” todavía no consigue igualar en sus piezas clave.

Del mismo modo, aunque el grupo asegura sus cadenas de suministro de especies protegidas (cocodrilos, pitones), el cuero de vaca sigue siendo el motor indispensable para los volúmenes de la marroquinería de gran consumo y de la automoción. Contactado por Politico, LVMH asegura que está negociando el “cese progresivo” de sus contratos paraguayos, pero los datos de aduanas revelan flujos activos hasta el pasado enero, dañando la imagen de una ruptura clara.

Un barómetro para la regulación europea

Más allá del caso LVMH, este asunto sirve como una prueba a escala real para la solidez del Reglamento de la UE sobre Deforestación (RDUE). Al poner en el punto de mira al número uno mundial del lujo, las ONG y los reguladores están poniendo a prueba la resistencia de los mecanismos de control frente a los pesos pesados del sector. Este caso saca a la luz un pulso sin precedentes: por un lado, la exigencia de Bruselas de imponer la trazabilidad geolocalizada como estándar mundial; por otro, cadenas de suministro históricas que intentan preservar sus zonas grises alegando obstáculos técnicos.

Si el cuero consigue una exención o si se ignoran los fallos de Nuti Ivo, toda la estructura del RDUE corre el riesgo de venirse abajo, abriendo la puerta a recursos para otras materias primas sensibles como el cacao o el aceite de palma. Para los inversores, este episodio marca la llegada de un nuevo paradigma en el que el cumplimiento de los criterios extrafinancieros se vuelve tan determinante —y arriesgado— como el balance contable.

La responsabilidad del líder

Para el líder mundial del lujo, lo que está en juego va más allá del mero marco regulatorio. “Con todos los recursos de los que dispone, [LVMH] tiene la responsabilidad de garantizar que sus filiales cumplan efectivamente con sus propias políticas”, afirma Charlie Hammans de Global Witness en las páginas de Politico.

Ahora que el RDUE está a punto de entrar en vigor, el grupo se encuentra entre la espada y la pared: deberá demostrar que su lujo no sabe a cenizas paraguayas, so pena de ver su imagen de pionero de la sostenibilidad manchada de forma permanente.

Este artículo fue originalmente publicado en otro idioma dentro de la red internacional de FashionUnited y después traducido al español usando una herramienta de inteligencia artificial.

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