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Pedro Sánchez recupera el “No a la guerra” y descarta obrar desde “el miedo a las represalias”

Madrid – El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha comparecido a primera hora de la mañana de este miércoles desde el Palacio de la Moncloa, para llevar a cabo una declaración institucional sobre los últimos acontecimientos que han venido sucediéndose a lo largo de estas últimas jornadas en el plano internacional, tras el ataque militar perpetrado el pasado sábado, 28 de febrero, por parte de los Estados Unidos e Israel contra el régimen iraní. Una intervención desde la que, aunque de manera velada, también ha respondido a la amenaza de bloqueo comercial contra España lanzada por Donald J. Trump.

A lo largo de una breve intervención de poco más de 11 minutos, el presidente del Ejecutivo ha entrado, en primer lugar, a esbozar una última actualización sobre cómo se presenta actualmente el plano internacional, tras el ataque perpetrado el sábado por los Estados Unidos e Israel contra Irán; ataque respondido a renglón seguido y de manera “indiscriminada”, puntualizaba Pedro Sánchez, por el régimen de los ayatolás. Unas agresiones las realizadas por Irán que han afectado a nueve países de Oriente Medio y la base militar del Reino Unido en Chipre, país miembro de la Unión Europea, sobre las que el presidente del Gobierno no ha dudado en detenerse para “ante todo expresar la solidaridad del pueblo español con los países atacados ilegalmente por el régimen de Irán”.

Ante la escalada de unas hostilidades que desde entonces no han cesado de aumentar tu intensidad, afectando a la población civil de los países de la región, a las Bolsas internacionales, al tráfico aéreo y a las cadenas de suministros, tras el bloqueo del estrecho de Ormuz por el que transita cerca “del 20 por ciento del total del gas y petróleo mundial”, Sánchez ha destacado las nuevas incertidumbres que plantea el conflicto. Más aún cuando “ni siquiera están claros los objetivos de quienes lanzaron el primer ataque”, arremetía el presidente del Gobierno contra EEUU e Israel, pero “tenemos que estar preparados, tal y como dicen los promotores, para la posibilidad de que esta sea una guerra larga, con numerosas bajas, y por tanto con consecuencias graves, también a escala global, en términos económicos”.

“No a la guerra”

Entrando ya a señalar cuál va a ser la posición de España y de su Gobierno frente a este conflicto, el presidente del Ejecutivo ha defendido que el país mantendrá una postura “clara y consistente”, y que no deja de ser “la misma que hemos mantenido en Ucrania, como también en Gaza”. Posición que se sustenta en primer lugar en la defensa de un “derecho internacional que nos protege a todos, especialmente a los más indefensos”; en segundo lugar sobre el hecho de “no asumir que el mundo solo puede resolver sus problemas a base de conflictos” y “de bombas”; y finalmente en la postura del “no a repetir los errores del pasado”. “En definitiva”, remarcaba Sánchez, “la posición del Gobierno de España se resume en cuatro palabras: No a la guerra”.

Tras recuperar de este modo el lema del que ya hizo bandera el PSOE durante los años de la guerra de Irak, el presidente del Gobierno ha entrado de manera directa a trazar un paralelismo entre una y otra contienda. Y si bien “aún es pronto para saber si la guerra de Irán tendrá consecuencias semejantes a la de Irak” o “si servirá para provocar la caída del terrible régimen de los ayatolás” o “para estabilizar la región”, ha señalado, “lo que sí sabemos es que de ella no va a salir un orden internacional más justo”, como “tampoco van a salir de ella salarios más altos, ni mejores servicios públicos, ni un medioambiente más saludable”. “De hecho”, ha advertido, “lo que de momento podemos vislumbrar son más incertidumbre económica, subidas del precio del petróleo y también del gas”.

Ante un escenario como el descrito, “desde España estamos en contra de este desastre”, porque “entendemos que los gobiernos estamos aquí para mejorar la vida de la gente, para aportar soluciones a los problemas, no para empeorar la vida” de las personas, ha defendido Sánchez durante su intervención. Resultando, añadía, “absolutamente inaceptable que aquellos dirigentes que son incapaces de cumplir con ese cometido usen el humo de la guerra para ocultar su fracaso y llenar de paso los bolsillos de unos pocos”.

La respuesta del Ejecutivo

Una vez aclarada la posición del Gobierno, el presidente ha defendido que el Ejecutivo está obrando en consecuencia, para lo que se mantienen priorizando la asistencia a los españoles que se encuentran en la región de Oriente Medio y trabajando en la articulación de dispositivos de evacuación. Unas operaciones que “son muy delicadas”, y que se están llevando a cabo mientras el Gobierno estudia “posibles medidas para ayudar a los hogares, a los trabajadores, a las empresas” y “a los autónomos”, que puedan “mitigar” los “impactos económicos de este conflicto”. Todo ello mientras además, añadía, se dedican igualmente esfuerzos para recuperar la vía diplomática como vía para solucionar el conflicto con Irán.

Para su ejecución, “si es que fuera necesario”, puntualizaba, “gracias al dinamismo de nuestra economía y gracias también a la responsabilidad de la política fiscal del Gobierno, España cuenta en estos momentos con los recursos necesarios para hacer frente también, de nuevo, a esta crisis”, ha defendido Sánchez. Y es que “tenemos la capacidad, también la voluntad política, y lo haremos de la mano de los agentes sociales, como lo hicimos durante la pandemia, la crisis energética o recientemente la crisis arancelaria”; y mientras se aboga “por el cumplimiento de la legalidad internacional”, apoyado a los “países de la región que bogan por la paz” con “los recursos diplomáticos y también materiales que se requieran”.

España, un país de la Unión Europa y miembro “de pleno derecho” de la OTAN

En un apunte no menor, Pedro Sánchez remarcaba que el Gobierno español va a seguir “exigiendo el cese de las hostilidades y una resolución diplomática de esta guerra”, y que lo hará como “miembro pleno de la Unión Europea, de la OTAN y de la comunidad internacional”. Unas palabras con las que parecen claras las intenciones del Ejecutivo de buscar reafirmar la posición de España como miembro de la UE y de la OTAN frente a principalmente los Estados Unidos, país al que se le exige, al igual que a Irán y que a Israel, que cesen en las hostilidades.

“El Gobierno va a seguir exigiendo el cese de las hostilidades y una resolución diplomática de esta guerra”, en representación de una España que “es un miembro pleno de la Unión Europea, de la OTAN y de la comunidad internacional”. “Esta crisis también nos afecta a nosotros”, y “por eso tenemos que exigir la resolución a Estados Unidos, a Irán, a Israel, para que paren antes de que sea demasiado tarde”. “Lo he dicho en muchas ocasiones y lo repito ahora: no se puede responder a una ilegalidad con otra, porque así es como empiezan los grandes desastres de la humanidad”. “Debemos aprender de la historia” y “no podemos jugar a la ruleta rusa con el destino de millones de personas”, por lo que “las potencias involucradas en este conflicto deben cesar inmediatamente las hostilidades y apostar por el diálogo y la diplomacia”; y “los demás debemos actuar con coherencia, defendiendo ahora los mismos valores que defendemos cuando hablamos de Ucrania, de Gaza, de Venezuela o de Groenlandia”.

Sin miedo a las “represalias” de EEUU

Sin mención directa, pero en clara alusión a la amenaza de cese de las relaciones comerciales con España lanzada en el día de ayer por el presidente de los Estados Unidos, Pedro Sánchez se ha reivindicado en sus posiciones, descartando entrar a obrar desde el “miedo a las represalias”. Una postura que ha reivindicado frente al “seguidismo ciego y servil” que parecen profesar algunos mandatarios, faltaría por saber hasta qué punto estas palabras van dirigidas de manera expresa hacia otros líderes europeos como el canciller alemán Friedrich Merz, quien mostraba una especial sintonía con Trump durante la reunión bilateral de este martes en Washington desde la que se desvelaba esa intención del presidente estadounidense de bloquear las relaciones comerciales con España.

“La pregunta no es si estamos o no a favor de los ayatolás. Nadie lo está. Desde luego no lo está el pueblo español y por supuesto tampoco el Gobierno de España. La pregunta en cambio es si estamos o no del lado de la legalidad internacional y por tanto de la paz”, ha señalado el presidente del Ejecutivo. “Nosotros repudiamos al régimen de Irán”, pero “al mismo tiempo rechazamos este conflicto y pedimos una solución diplomática y política”. Y “algunos nos van a acusar de ser ingenuos por hacerlo”, “pero lo ingenuo es pensar que la solución es la violencia”, “ingenuo es creer que las democracias o el respeto entre naciones brotan de las ruinas”, o “pensar que practicar un seguidismo ciego y servil es una forma de liderar”. Por tanto “esta posición no es en absoluto ingenua. Es coherente”; y desde el Gobierno de España “no vamos a ser cómplices de algo que es malo para el mundo y que también es contrario a nuestros valores e intereses, simplemente por el miedo a las represalias de alguno”, en alusión clara al presidente estadounidense.

Frente a estas amenazas, “tenemos una confianza absoluta en la fortaleza económica, institucional y también, diría, moral de nuestro país”, y “en momentos como este, nos sentimos más orgullosos que nunca de ser españoles”, reivindicaba al cierre de su intervención el presidente del Gobierno. “Somos conscientes de las dificultades” y “dirán que estamos solos”, pero “el Gobierno de España está con quien tiene que estar”, que son “los valores que nuestros padres y abuelos fijaron en nuestra Constitución”; con “el derecho internacional”; con “muchos otros gobiernos que piensan como nosotros”; y “con millones de ciudadanos y ciudadanas que en toda Europa, en Norteamérica y en Oriente Medio, lo que piden al mañana no es más guerra o más incertidumbre, sino más paz y más prosperidad”.

En resumen
  • Pedro Sánchez ha realizado una declaración institucional sobre el ataque militar de Estados Unidos e Israel contra Irán, y ha respondido veladamente a la amenaza de bloqueo comercial de Donald Trump contra España.
  • España mantendrá una postura de "No a la guerra", defendiendo el derecho internacional y rechazando la violencia como solución a los conflictos; una posición que el Gobierno considera coherente con los valores que representa el país.
  • El Ejecutivo español prioriza la asistencia a los españoles en Oriente Medio, estudia medidas para mitigar los impactos económicos del conflicto y defiende la vía diplomática, mientras reafirma la posición de España como miembro de la UE y la OTAN, sin ceder ante el miedo por posibles “represalias” por parte de EEUU.
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