Parler desaparece (por ahora) de la red tras el boicot de Google, Amazon y Apple

Madrid – Fundada en los Estados Unidos allá por el año 2018, no ha sido hasta hace escasamente una semana cuando el nombre de Parler comenzaba a difundirse entre el gran público, después de que los seguidores del actual presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, escogiesen esta red social como refugio tras el cierre permanente de las cuentas oficiales del presidente anunciado desde plataformas como Twitter, Facebook o Instagram. Respuesta que los diferentes servicios de redes sociales, de los que Trump había venido haciendo uso como activo usuario hasta el punto de suplir en numerosas ocasiones los tradicionales canales de comunicación de una presidencia de los Estados Unidos, justificaban en los mensajes de odio y de incitación a la violencia que, bajo su punto de vista, profesaba y difundía el todavía presidente a través de sus cuentas. Unos mensajes dirigidos a sus seguidores que no dudaban en situar como la chispa que terminó prendiendo los altercados del pasado 6 de enero, cuando un grupo de simpatizantes del presidente irrumpía y ocupaba durante varias horas el edificio del Capitolio de los Estados Unidos. Unos hechos que se saldaban finalmente con cinco fallecidos como víctimas de la protesta y con esa suspensión “permanente” de las cuentas de Donald Trump “debido al riesgo de una mayor incitación a la violencia”, argumentan desde Twitter, que plantearían los mensajes del presidente.

Como alternativa a la exclusión de Trump de esta serie de plataformas, su seguidores habrían terminado así por acelerar su migración hacia Parler. Una alternativa sobre la que habían comenzado ya a movilizarse desde el mismo final de las elecciones presidenciales del pasado 3 de noviembre de 2020. Momento en el que, según los datos recogidos por Sensor Tower, tras las semanas posteriores a conocerse los resultados electorales la aplicación llegó a convertirse en una de las App gratuitas más descargadas por los usuarios de las tiendas oficiales de Google y Apple. Un hecho que volvía a repetirse tras los altercados del Capitolio, y que provocaba que desde Apple, Google y Amazon se decidieran finalmente a retirar la plataforma de sus portales de descarga y de sus servidores hasta que la compañía asegurase que tomará medidas para moderar el contenido de los mensajes que se difunden en su plataforma. Un extremo con el que precisamente buscaba diferenciarse Parler de sus competidoras, argumentando poner la libertad de expresión por encima de cualquier consideración de carácter político, al tiempo claro esta que sí contempla unas reglas de buen uso dentro de la plataforma, al contrario de lo que aseguran sus más fervientes detractores.

“Si puedes decirlo en las calles de Nueva York, puedes decirlo en Parler”, manifestaba en este mismo sentido John Matze, cofundador y director ejecutivo de Parler, a lo largo de una entrevista concedida a la CNBC el pasado mes de junio de 2020. Entrevista que tenía lugar después de que The Wall Street Journal situase a Parler como una de las alternativas que barajaban desde la Casa Blanca ante el temor de que Facebook y Twitter terminasen bloqueando sus contenidos a medida que avanzaba la campaña electoral. “Somos una plaza comunitaria, una plaza abierta, sin censura”, añadía Matze en un momento en el que la aplicación se situaba como la mejor clasificada en la sección de noticias de la App de aplicaciones para iPhone, por encima de Twitter y Reddit, y la 24 en la categoría general, justo por detrás de Venmo y de WhastApp, según los datos recopilados por App Annie. Un alto número de descargas que llevaban a la compañía a elevar su número de usuarios hasta los cerca de 2,8 millones, a mucha distancia todavía de competidoras como Twitter, con cerca de unos 321 millones de usuarios activos (datos de febrero de 2019), y contra cuya cuestionada política de bloqueo de cuentas venía decir precisamente a venir a combatir Parler.

Una bonificación de 20.000 dólares para los liberales que se sumen a Parler

Lejos de querer significarse como una plataforma política de sesgo marcado y como refugio de los seguidores conservadores del presidente estadounidense, John Matze ya defendía en junio, a lo largo de esa misma entrevista con la CNBC, la puesta en marcha de distintas iniciativas para lograr sumar voces “progresistas” a las discusiones que se generaban en la plataforma. Unas medidas entre las que anunciaba una recompensa de hasta 10.000 dólares para aquel profesional, abiertamente liberar y con unos 50.000 seguidores en Twitter o Facebook que abriese una cuenta en Parler. Recompensa que posteriormente se elevaba hasta los 20.000 dólares ante la falta de respuesta.

“Nunca se pretendió que toda la empresa fuera pro-Trump”, destacaba entonces Matze. “Mucha de la audiencia está a favor de Trump. No me importa. No los estoy juzgando de ningún modo”, añadía el director ejecutivo de Parler. Quien decía no sentir afinidad personal por ningún partido político, y estar dedicándose únicamente a intentar generar un debate más saludable y en hacer de Parler una plataforma más atractiva para una audiencia cada vez más diversa.

Censura preventiva frente a libertad de expresión

Un canto a la diversidad como meta para seguir creciendo que, tras las últimos acontecimientos, se antoja ahora más difícil que nunca para la plataforma. Desde donde hace escasamente unas horas era el propio Matze quien, en unas declaraciones a Fox News, acusaba a Amazon, Google y Apple de llevar a cabo una estrategia coordinada dirigida a generar el mayor daño posible a la viabilidad de la plataforma. Que se ha visto obligada a paralizar su actividad desde este mismo domingo y durante un tiempo que podría alcanzar hasta el plazo de una semana.

“Haremos todo lo posible para cambiarnos a un nuevo proveedor inmediatamente, ya que tenemos a muchos compitiendo por nuestro negocio”, manifestaba un Matze visiblemente molesto a Fox News, al tiempo que alertaba del riesgo de un comportamiento como el que están mostrando las grandes tecnológicas y que podría “afectar a cualquiera”. “Amazon, Google y Apple lo han hecho a propósito en un esfuerzo coordinado y sabiendo que nuestras opciones serían limitadas y que esto causaría el mayor daño una vez que al presidente Trump se le prohibió el acceso a estas compañías tecnológicas”. En ese sentido, “están trabajando juntos para asegurarse de que al mismo tiempo perdamos el acceso no solamente a nuestras aplicaciones, sino que en realidad están cerrando todos nuestros servidores” y dejándonos “fuera de internet”. “Están haciendo un intento no solo de eliminar la aplicación, sino de destruir toda la empresa. Y no son solamente estas tres compañías”, sino que “todos los proveedores, desde los servicios de mensajes de texto a los de correo electrónico y hasta nuestros abogados, también nos han abandonado en el mismo día”, apuntaba Matze.

Frente a estas acusaciones, que tanto desde Amazon como desde Google y Apple han defendido como una respuesta a una violación que desde Parlem estarían haciendo de sus políticas de contenido y por no luchar de manera efectiva contra la proliferación de mensajes violentos, desde la aplicación se defienden argumentando que no podemos vivir en una sociedad distópica como la que reflejaba George Orwell en su novela 1984.

“Claramente estamos siendo señalados” y “creo que nos están tratando injustamente”, manifestaba Amy Peikoff, directora de políticas de uso de la Parler, ante el mismo medio. “No queremos esta clase de contenidos en nuestra plataforma, por su puesto”, defendía, y “no solamente porque sean ilegales sino porque son contrarios a nuestro objetivo de construir una plaza pública no partidista de la que personas con distintos puntos de vista puedan hacer uso para de mantener discusiones productivas”. “Queremos que la gente piense. Queremos que la gente piense por sí misma”, enfatizaba Peikoff, y “al mismo tiempo creemos firmemente que 1984 de Orwell es una novela distópica”, pero “no es un manual de instrucciones, y con eso quiero decir que en un país libre, personas inocentes, personas sobre las que no pesan ninguna clase de sospechas, no deberían estar sometidas a una vigilancia intensiva las 24 horas del día, los 7 días de la semana”, algo que no es “compatible con la Cuarta Enmienda”. “¿Queremos que todo el contenido que se publique en online, que cada pieza sea escaneada en busca de un ‘contenido objetivable’, así lo llaman, las 24 horas del día los 7 días de la semana, y que este se elimine sin las debidas garantías si así lo indica un algoritmo?”, se preguntaba Peikoff, “porque ese parece ser el estándar al que se le dice a Parler que debe responder”.

En cuestión de política de uso, ya en su entrevista a la CNBC del pasado junio era el propio Matze quien se encargaba de explicar como desde Parler sí se contemplan normas antispam y otra serie de pautas de buen comportamiento a las que están obligados todos sus usuarios. Entre ellas, desde la aplicación aseguraban no permitir la presencia de organizaciones terroristas o de perfiles que apoyen de manera abierta el terrorismo, compartan rumores falsos ni el uso de un lenguaje violento hacia otros usuarios, el chantaje o el contenido pornográfico. Una política de usos que se había venido encargando de reforzar con una práctica de verificaciones en virtud de la cual otorga una marca dorada a las figuras públicas con el fin de distinguirlas de las cuentas paródicas, que por su parte remarca con una insignia de color púrpura.

Photo Credits: Unsplash.

 

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