La crisis de Irán ahoga al textil español, con un encarecimiento generalizado de las materias primas
Madrid – La industria textil española se enfrenta a un entorno especialmente desafiante, como resultado del conflicto todavía sin resolver que se mantiene abierto en el golfo Pérsico. Una crisis que está generando un efecto dominó sobre las cadenas de valor de las empresas del textil, cuyo origen se mantiene fijo en el aumento del precio del petróleo, pero con sus ramificaciones afectando al precio de la energía, al del transporte, y a los de las principales materias primas empleadas por la industria del textil y de la confección de prendas de moda.
Según advierten a este respecto desde la Confederación de la Industria Textil (Texfor), junto a la Asociación de Empresarios Textiles de la Comunidad Valenciana (Ateval) las dos patronales que integran el Consejo Intertextil Español (CIE), si la actual crisis de Irán en un primer momento afectó especialmente y en sobre manera al precio del petróleo y del gas, lejos de quedarse ahí, los efectos de ese impacto ya se han trasladado a los principales puntos críticos de la cadena de valor de la industria textil española. Empezando por esos costes de la energía que hace ya tiempo que vienen tensionando la actividad de las empresas industriales del sector, y continuando con los costes del transporte, y por los de las principales materias primas que emplea la industria de la confección.
Cifrando estos últimos impactos, a partir de la información transmitida por las propias empresas industriales que se encuentran adheridas a la organización empresarial, se estima desde Texfor que desde el estallido del conflicto en Irán, el pasado 28 de febrero, los costes logísticos se habrían incrementado hasta un +25 por ciento. Aumento que igualmente se apunta a que se ha dado en materiales de embalajes y de otros suministros necesarios para la normalidad actividad diaria de las empresas, y que ha resultado ser además especialmente elevado en el caso de sus materias primas, con aumentos del +10 al +20 por ciento en la lana; del +20 por ciento en hilos de carbono; del +23 por ciento en materiales biocerámicos; del +25 por ciento en el monómero de poliéster; del +30 por ciento en la poliamia y en hilos especiales con recubrimientos; de otro +30 por ciento en el precio del algodón; de hasta el +50 por ciento en tejidos de poliéster convencional; y del +100 por cien en PLA (ácido poliláctico), un polímero termoplástico biodegradable de origen vegetal empleado como alternativa sostenible al poliéster. Mismo impacto sobre su precio que se señala que están experimentando determinados productos químicos básicos empleados para los procesos de tintura y de acabado, y que están registrando aumentos de precios que van desde un +10, pero hasta un +100 por cien.
“El encarecimiento del petróleo, derivado de la tensión geopolítica internacional, está provocando un efecto dominó sobre los costes de producción, logística y aprovisionamiento”, señalan desde Texfor, advirtiendo con ello de cómo ese impacto se está trasladando a “materias primas, transporte, embalajes, productos químicos, colorantes y acabados, y afecta a diferentes eslabones de la cadena de valor”. Un contexto desafiante, que “incide directamente en la industria textil europea y española, que ya opera en un entorno marcado por la competencia internacional, los elevados costes energéticos, la presión regulatoria y la volatilidad de los mercados”.
Del aumento de precios, al adelanto de las compras
Ante este complejo escenario, desde Texfor señalan a dos como a las principales estrategias que están tratando de seguir las empresas industriales del textil español, en su intento por buscar mitigar estos impactos y garantizar su viabilidad. Apuntando en este sentido y en primer lugar a directamente el aumento de los precios que las empresas están tratando ya de trasladar a sus clientes; y en segundo lugar, a la nueva política de compras que están buscando ejecutar las empresas del sector.
A este respecto, y de manera algo más detallada, en lo referente al aumento de sus precios, esta es una opción que han escogido ya aplicar algunas compañías que trabajan sobre pedidos, y especialmente en determinados segmentos de producción. Advirtiéndose a este respecto desde Texfor que no obstante la mayoría de las empresas se encuentra en dificultades para trasladar la subida de costes a sus clientes, primero por dedicarse a una producción anticipada, y después, por el riesgos que supondría adoptar esa política, en un momento en el que las centros de producción de fuera de la UE están tratando de amarrar la producción con una aguerrida política de precios bajos.
Mientras tanto y en lo relativo a esa política de compra, algunas empresas han decidido adelantar sus compras y aumentar sus stock —especialmente de fibras de algodón y de otras “materias sensibles”—, ante tanto el riesgo de nuevas subidas como de nuevas o mayores interrupciones en las cadenas de valor. Un intento por blindar sus operativas, que desde Texfor en cualquier caso señalan que se está llevando a cabo por un grupo de empresas a día de hoy todavía minoritario, frente a una mayoría que se mantiene a la espera de ver cómo sigue evolucionando la situación. Una decisión tampoco exenta de riesgos, y que además contribuye a aumentar la incertidumbre en el sector textil.
“La industria textil se encuentra en una situación difícil”, en la que “los costes suben, el mercado no absorbe esos incrementos y la competencia exterior presiona los precios a la baja”, trata de resumir Jaume Balaguer, presidente de Texfor, a lo largo de unas declaraciones compartidas desde la misma dirección de la organización empresarial. “Todo ello se suma a unos costes energéticos que ya venían tensionando la actividad industrial”, contribuyendo a un escenario que “reduce márgenes, frena pedidos y tensiona toda la cadena de suministro”.
Exigencia de medidas para reforzar el textil español, y europeo
Frente a todas estas complejidades, desde Texfor reclaman que las Administraciones públicas, tanto españolas como europeas, tomen medidas certeras que contribuyan a mitigar estos impactos y a dar garantías de estabilidad y viabilidad a las empresas de la industria textil. Objetivo para el que de manera especial y concreta demandan que se acuerde la aprobación de certificaciones que reconozcan “la calidad, la trazabilidad y el cumplimiento” con la normativa europea de las empresas, fomentando el que todo eso contribuya a su crecimiento y no el que se convierta en un lastre; que se aprueben instrumentos de compra pública para apoyar la producción europea, otorgando más peso en las licitaciones a cuestiones como por ejemplo la proximidad industrial; o el que se dé luz verde a un plan de apoyo para la renovación y modernización de maquinaria, al igual que se impulsan en otros sectores.
“El textil español ha demostrado muchas veces su capacidad de resistencia y adaptación”, y “seguimos teniendo empresas con conocimiento, calidad y voluntad de competir”, esgrime el presidente de Texfor. No obstante, “para mantener esta capacidad industrial necesitamos un entorno que no penalice a quienes producen, invierten y cumplen”, y por ello se reclaman “medidas que le permitan” al sector “seguir compitiendo”. Un fin para el que “las certificaciones, la compra pública y la modernización de la maquinaria”, apostilla Balaguer, “pueden ayudar a reforzar una industria que produce con calidad, cumple con la normativa y quiere seguir generando actividad en Europa”.
- La industria textil española enfrenta un entorno desafiante debido al conflicto en el golfo Pérsico, que ha provocado un aumento significativo en los costes de energía, transporte y materias primas, con incrementos de hasta el +100 por cien en algunos materiales.
- Las empresas del sector están implementando estrategias como el aumento de precios y el adelanto de compras para mitigar los impactos, aunque la mayoría tiene dificultades para trasladar estos costes a los clientes debido a la competencia y la producción anticipada.
- Texfor, junto con otras patronales, exige a las Administraciones públicas españolas y europeas medidas de apoyo, incluyendo certificaciones de calidad, instrumentos de compra pública que favorezcan la producción local y un plan de modernización de maquinaria para asegurar la viabilidad y competitividad del sector.
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