H&M y VF (Vans) impulsan el boicot al cuero brasileño por los incendios en el Amazonas

Madrid- Restricciones a la importación y el uso del cuero brasileño. Esa es la medida que multinacionales como la sueca H&M, el segundo mayor grupo textil del mundo por detrás de Inditex, o la estadounidense VF Corp., están llevando a cabo como protesta contra los recientes incendios en el Amazonas. Donde el Instituto de Investigaciones Espaciales brasileño (INPE) y su programa de incendios, sitúan en cerca de 29.944 kilómetros cuadrados la superficie de selva quemada.

Unos datos que cuadruplican los del mismo mes de agosto de 2018, sobre unos incendios alentados, según varias ONG y políticos de la oposición, por las flexibilización de los controles ambientales llevados a cabo por el gobierno de Jair Bolsonaro. Una promesa del hoy ya presidente del Brasil, con la que buscaría incrementar la superficie del país dedicada a la agricultura y la ganadería, así como la presencia gubernamental del gobierno en la región. Medida que iría dirigida a potenciar su soberanía sobre el Amazonas brasileño, impidiendo que fructificasen discursos como el de Emmanuel Macron. Que durante la pasada cumbre del G7 en Biarritz dejaba la puerta entreabierta a otorgar un “estatus internacional” a la región.

“Es una cuestión real que se impondría si un Estado soberano tomase medidas concretas que claramente se opusieran al interés del planeta”, señalaba el pasado 26 de agosto el presidente francés. En una seria advertencia que no hacía sino acrecentar la creciente crisis diplomática en la que se enzarzaban ambos países, provocando que el presidente brasileño exigiera una rectificación como condición para aceptar la ayuda, por valor de 18 millones de euros, ofrecida por los líderes del G7 para combatir los incendios de la Amazonia. Cantidad que se comprometían a incrementar empresas y multinacionales como el grupo francés LVMH, que prometía otros 10 millones de euros para el mismo fin.

Objetivo del gobierno brasileño: impedir proyectos de conservación

En un juego de desinformaciones y contradicciones, el presidente brasileño, viéndose bajo el escrutinio de la comunidad internacional, se veía obligado finalmente a aceptar las ayudas, al tiempo que decidía prohibir las quemas agrícolas en todo el país. Medida que sin embargo retiraba el 2 de septiembre, tan solo 48 horas después, para permitir nuevamente la práctica fuera de la Amazonía legal. Un movimiento que iría en línea de los objetivos del presidente para la región, que según la documentación descubierta por el medio OpenDemocracy pasaría por enfrentarse a las comunidades indígenas y a las ONG, y ocupar estratégicamente la región para impedir la implementación de proyectos multilaterales de conservación, especialmente del conocido como “Triple A”.

“Los proyectos de desarrollo deben implementarse en la cuenca del Amazonas para integrarlo en el resto del territorio nacional a fin de luchar contra la presión internacional para la implementación del llamado proyecto ‘Triple A’”, podía leerse en un documento de la presentación gubernamental filtrada. “Para hacer esto, es necesario construir la planta hidroeléctrica del río Trombetas, el puente de Óbidos sobre el río Amazonas y la implementación de la carretera BR-163 hacia la frontera con Surinam”. Iniciativas a las que podría sumarse la aprobación de la minería en tierras indígenas, medida altamente contaminante que el gobierno brasileño ya estaría sopesando autorizar.

Boicot internacional al cuero brasileño

Frente a esta serie de medidas, organizaciones como Greenpeace Brasil han criticado duramente al presidente brasileño. Al que consideran uno de los principales responsables del aumento de la deforestación en el Amazonas, junto con la actividad ganadera. Que estaría provocando esta serie de incendios con el objetivo de lograr mayores superficies de pasto y de explotación.

Serias sospecha que condujeron a la ONG ha solicitar un boicot comercial a los productos brasileños procedentes de las áreas deforestadas, en un llamamiento que fue bien atendido por parte de empresas y multinacionales como VF Corp. y H&M. Conscientes del creciente compromiso de clientes y consumidores hacia los asuntos medioambientales.

Una de las primeras en actuar fue la estadounidense, matriz de firmas tan conocidas como Timberland, Vans o The North Face. Que a través de un comunicado difundido por medios como la CNN, anunciaba que dejará de usar cuero del país sudamericano hasta que obtenga “la confianza y la seguridad de que los materiales utilizados para nuestros productos no están contribuyen a aumentar el daño ambiental en el país”.

A este creciente boicot se sumaba el grupo sueco H&M, aumentando los temores de ganaderos y comerciantes de piel brasileños, de que las grandes compañías y grupos multinacionales terminen censurando y dando la espalda al uso de sus productos.

“Debido a los duros incendios en la parte brasileña de la selva amazónica y sus posibles conexiones con las explotaciones ganaderas, hemos decidido prohibir temporalmente el cuero de Brasil”, señalaba la compañía sueca a través de un comunicado difundido el pasado 5 de septiembre por la agencia Reuters. Una prohibición que “permanecerá hasta que existan los adecuados sistemas de garantía para verificar que el cuero no contribuye al daño ambiental en la Amazonía”.

Según el Centro brasileño para industria de la curtiduría, la primera asociación del cuero del país, durante 2018 Brasil exportó cerca de 1,44 mil millones de dólares en cuero bovino. Siendo los principales mercados de estos productos Estados Unidos, China e Italia.

Photo Credits: H&M, página oficial.

 

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