El Consejo Intertextil celebra la nueva tasa aduanera de 2 euros a las compras online, para “corregir los desequilibrios competitivos”

Madrid – Como parte de la reforma del sistema aduanero europeo, desde este 1 de noviembre la Unión Europea ha pasado a aplicar la denominada tasa “Union Handling Fee”. Un nuevo gravamen por el que, independientemente de su valor, se ha pasado a aplicar una nueva tasa de 2 euros sobre todas las compras online realizadas a través de operadores extracomunitarios, con el beneplácito de un Consejo Intertextil Español (CIE) desde el que si bien celebran la medida, insisten en que deben seguir impulsándose iniciativas que garanticen unas “condiciones de competencia equitativas” dentro del mercado comunitario.

Enmarcada de este modo dentro del profundo proceso de reforma del sistema aduanero de la Unión Europea, tal y como remarcan desde el mismo Consejo Intertextil Español la nueva tasa mantiene por objetivo el de contribuir a financiar los costes de gestión, supervisión y control asociados al aumento del volumen de las mercancías que llegan a la Unión Europea a través de las plataformas de venta de comercio online. Unos trabajos que desde la UE han acordado que parcialmente se sufraguen con esta nueva tasa “Union Handling Fee”, que desde este 1 de noviembre grava con 2 euros todas las compras hechas a distancia, como las efectuadas a través de internet, a operadores extracomunitarios. Un importe que se aplicará por cada categoría de artículos declarada en aduana, no por la totalidad del envío, y además independientemente de su valor total.

Desde esas directrices, la nueva tasa se suma al arancel de 3 euros que la Unión Europea comenzó a aplicar desde el pasado 1 de julio de 2026 a todos los artículos con un valor inferior a 150 euros que entren en la UE. Una medida con la que se adelantaba la abolición de la exención arancelaria “de mínimis” para los envíos con un valor inferior a esos 150 euros, con un arancel “global” que será sustituido por un arancel propio para cada categoría de artículo, una vez que el nuevo centro de datos aduanero de la UE esté plenamente operativo. Mientras tanto, y junto a esta nueva tasa “Union Handling Fee” por la gestión aduanera de los envíos procedentes de las compras “a distancia”, como las compras online, todas las mercancías incluidas en envíos con un valor inferior a 150 euros, deberán soportar tanto el arancel global de 3 euros, como la nueva tasa de 2 euros, por cada categoría de artículo presente en ese envío. Mientras que las mercancías incluidas en envíos cuyo valor supere los 150 euros, además de los aranceles que correspondan, igualmente soportarán esta nueva tasa de gestión de 2 euros por categoría; tasa que a diferencia del arancel de 3 euros no es de carácter transitorio.

Nuevas medidas de trazabilidad

Igualmente desde este 1 de noviembre de 2026 han pasado a ser obligatorios los identificadores de producto (PID) para todos los envíos procedentes de compras a distancia de un valor de hasta 150 euros, que ingresen en la UE desde terceros países. Una medida que de manera voluntaria ha podido venir ya implementándose desde el pasado 1 de julio, y que además de para agilizar la tramitación de los envíos en aduanas, se espera que vaya a permitir mejorar la trazabilidad de los productos importados, al aportar una mayor información detallada sobre los artículos incluidos en cada envío.

Con el beneplácito del CIE

Valorando una y otra medida, desde el CIE estiman que tanto la nueva tasa de 2 euros como los nuevos requisitos y la obligatoriedad de los “Product Identifiers” (PID) se sitúan en la línea de sus exigencias, para corregir lo que entienden que son una suma de desequilibrios que han venido durante largo tiempo minando la justa competitividad dentro del mercado comunitario, entre fabricantes europeos y extracomunitarios. Unas asimetrías para las que, con motivo de la entrada en vigor el pasado 1 de julio de ese arancel global, y temporal, de 3 euros para los envíos de menos de 150 euros, ya demandaban que la medida debía de darse acompañada de mecanismos más eficaces de inspección, trazabilidad y vigilancia del mercado. Exigencias sobre las que insisten, aunque valorando estas últimas medidas como pasos que van en la nueva dirección para garantizar la justa competencia dentro del mercado comunitario.

“Las nuevas medidas representan otro avance en la reforma del comercio electrónico extracomunitario y responden a la necesidad de corregir los desequilibrios competitivos que afectan a los fabricantes europeos”, apuntan desde el CIE, respaldando las nuevas directrices, pero como parte de una estrategia que debería ir más allá, persiguiendo como fin una completa y justa competencia en el mercado. Y es que, y para lo que afecta de manera particular al sector, “la industria textil europea está sujeta a exigencias en materia de seguridad de los productos, sostenibilidad, información al consumidor y responsabilidad en la cadena de suministro”, y desde esas obligaciones, resulta necesario “garantizar que las mercancías importadas cumplan los mismos requisitos”; una “condición necesaria para evitar distorsiones competitivas”.

Con el foco puesto en garantizar esas aspiraciones, “el CIE insiste en que la aplicación de nuevos gravámenes, por sí sola, no garantiza unas condiciones de competencia equitativas”, resultando por tanto y todavía “necesario que las autoridades dispongan de recursos y mecanismos de supervisión suficientes para comprobar el cumplimiento de las normas europeas, independientemente del origen de los productos o del canal utilizado para comercializarlos”. Porque, aun valorando como positivas estas últimas directrices para el conjunto de la UE que acaban de entrar en vigor, insisten desde el CIE en que “el objetivo debe seguir siendo garantizar un mercado interior en el que todos los operadores compitan con las mismas reglas, y los consumidores dispongan de garantías equivalentes de seguridad y transparencia”.

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