Donald Trump y Bernard Arnault inauguran los nuevos talleres de Louis Vuitton en Texas

Madrid- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el presidente y director ejecutivo del grupo francés LVMH Bernard Arnault, inauguraron durante la jornada de ayer jueves un nuevo taller de la firma Louis Vuitton en Texas.

Ubicado en las proximidades de la pequeña localidad de Alvarado, en el condado de Johnson, el nuevo taller cuenta con una superficie de más de 9.200 metros cuadrados y recibe el nombre de “Louis Vuitton Rochambeau Ranch”. Apelativo elegido por la multinacional en honor al mariscal francés Jean-Baptiste Donatien de Vimeur, Conde de Rochambeau, quien dirigió a las tropas francesas durante la Guerra de Independencia de los Estados Unidos. Un hecho que el presidente de los Estados Unidos no quiso pasar por alto, destacando el papel de Francia como “nuestro aliado más antiguo” y “también el más leal y valioso”.

Se espera que las nuevas instalaciones, que han supuesto una inversión de 50 millones de dólares para el grupo francés, lleguen a dar trabajo a cerca de mil artesanos “altamente calificados” en un plazo de cinco años. Empleados cuyo trabajo irá dirigido a dar apoyo a la creciente demanda de artículos de Louis Vuitton en Estados Unidos. País en el que el grupo invierte casi mil millones de dólares al año, según palabras del propio Arnault, y que supone, con el 25 por ciento de sus ventas totales, el principal mercado por volumen de ingresos para la multinacional francesa.

Una apuesta por el mercado estadounidense

En palabras del propio presidente de los Estados Unidos, la apertura de estas nuevas instalaciones son una causa más del éxito de sus reformas y de la buena salud de la economía norteamericana.

“Celebramos con orgullo la apertura de las nuevas instalaciones de Louis Vuitton, un nombre que conozco bien y que me ha costado mucho dineros durante años”, afirmaba el presidente norteamericano a través de unas declaraciones recogidas por la agencia AFP. A lo largo de una intervención en la que aseguraba que el taller “pronto empleará a 500 de los artesanos más calificados del mundo”, y que “nadie está a la altura de la decisión y la perfección de los artesanos estadounidenses”.

Por su parte Bernard Arnault, dueño de la segunda mayor fortuna del mundo según Forbes por detrás de Jeff Bezos (Amazon), indicaba que “esta inversión en la creación de empleo refleja la fortaleza de nuestro negocio en los Estados Unidos”. País en lo que Louis Vuitton, principal firma del gigante del lujo, ya cuenta con dos talleres de confección más en California. Donde produce bolsos y artículos de cuero exclusivamente para el mercado estadounidense.

Riesgos de boicot y pérdida de imagen

Muchos analistas estiman que detrás de esta inversión están la intenciones de Arnault de asegurarse una buena posición en Estados Unidos, frente a la posible reelección de Donald Trump y ante una posible guerra comercial entre el país norteamericano y Europa. Un movimiento de aproximación al polémico presidente estadounidense no exento de riesgos, pero de los que Arnault creería poder librarse debido al tamaño y la magnitud del propio LVMH. Unos factores que harían al grupo prácticamente inmune ante cualquier amenaza de boicot.

“Hay mucha ira en estos momentos contra la administración Trump” y “creo que Louis Vuitton está a punto de averiguar cuanto”, explicaba al New York Times la activista Shannon Coulter, impulsora del movimiento “grabyourwallet” que alienta a boicotear a todas las marcas vinculadas financieramente con Trump y su familia. “Para muchos estadounidenses cualquier marca que elija asociarse con la administración Trump también queda vinculada a la separación de los niños (inmigrantes) y sus padres”, apostillaba la activista.

El otro posible riesgo, a la vista de las reacciones de diferentes usuarios, está el que la etiqueta de Louis Vuitton pierda parte de esa “aura aspiracional” ante los ojos de sus clientes norteamericanos. Que verán como ese “Made in France” que justificaba parte del alto precio de las piezas de Louis Vuitton, desaparecerá de cada vez un mayor número de artículos para dar paso al “Made in EE.UU.”.

Preparase ante una posible guerra comercial entre Estados Unidos y Europa

Unas amenazas y riesgos que sin embargo desde LVMH parecen decididos a asumir, con previsiones de asegurar su presencia y el buen funcionamiento del grupo en el mercado estadounidenses y preparándose ante cualquier eventualidad. Mientras siguen disfrutando de la actual política de bajos aranceles entre ambas orillas del Atlántico, que le permite la importación de las materias primas, la maquinaria y el hilo desde Europa a sus talleres de Estados Unidos.

Una apuesta por el país norteamericano y por la buena relación con su presidente, que ya habrían comenzado a dar sus primeros frutos: “No puedo gravarlo porque se ha trasladado a Estados Unidos”, indicaba el presidente Trump sobre Bernard Arnault ante los periodistas que se habían dado cita en la inauguración de este nuevo taller de Texas. “No tiene aranceles de ningún tipo porque él está en los Estados Unidos. Y estamos muy contentos de que así sea”.

Durante su último ejercicio fiscal, el grupo LVMH, dueño de más de 75 firmas y marcas de lujo de sectores que van de la moda y la perfumería, a las bebidas espirituosas y las joyas, logró generar un volumen de ventas por valor de 46 mil millones de euros y un beneficio superior a los 6 mil millones.

Photo Credits: Nicholas Kamm / AFP.

 

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