Diez años tras su entrada en la UE, una Bulgaria a dos velocidades

Obreros textiles pagados "menos que en China" conviven con genios de la informática que ganan como en Silicon Valley en Bulgaria, un país que, una década después de su entrada en la Unión Europea, se desarrolla a dos velocidades sin lograr superar la pobreza. Concentradas en sus máquinas de coser con que confeccionan prendas para grandes marcas europeas en una fábrica de Lovetch (noreste de Sofía), unas 150 obreras trabajan disciplinadamente.


O INICIA SESIÓN CON
bulgaria
Textil