Los fabricantes de celulosa de los países están desarrollando métodos sostenibles para convertir abedules y pinos en textiles para ayudar a reactivar su industria y satisfacer la demanda de las firmas de moda y muebles como alternativa textil al algodón, según publicó la agencia Reuters.

La producción de viscosa, la principal fibra textil procedente de la madera, no se produce en los países nórdicos desde que el último fabricante cesó su actividad hace casi una década, en parte por razones ambientales.

Sin embargo, el pico alcanzado en 2011 en el precio del algodón provocó una mayor demanda mundial de viscosa y lyocell, la otra principal fibra textil a partir de la pulpa de madera. La producción está dominada por las empresas Lenzing, de Austria, Aditya Birla, de la India, y Sateri, de Sudáfrica.

A empresas como Hennes & Maritz e Ikea les gustaría ver fábricas de fibras textiles establecidas en sus países y que cumplan con las normas ambientales. Por su parte, la industria forestal, que representa una quinta parte de las exportaciones de Finlandia y una décima de las de Suecia, se ha visto afectada por la menor demanda de papel para periódicos y la competencia extranjera.

Tenemos el bosque aquí, tenemos nuestros molinos de celulosa. Sería mejor para nosotros si se necesitara más pasta de celulosa en nuestra región", dijo el director técnico de la finlandesa Stora Enso STERV.HE, Markus Mannström.

Se espera que la producción mundial de pulpa para textiles crezca un 30 por ciento en 2020 desde los 4,4 millones de toneladas en 2015, según Oliver Lansdell, de la consultora Hawkins Wright.

 

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