En acuerdo con los responsables de la firma, Paul Presser dejó su puesto como consejero delegado de Gap en momentos en que la marca atraviesa una severa crisis que puede desembocar en su venta. La salida de Pressler era algo con lo que se especulaba en Wall Street y en el propio sector desde hace meses debido a la delicada situación de la cadena de moda.

La caída de las ventas, la falta de una estrategia clara en cuanto a su imagen, algo capital en una empresa de moda, y la fuerte competencia han complicado mucho la marcha de la marca Gap y la de su filial de bajo precio Old Navy. Su marca más clásica Banana Republic goza de mejor salud. A principios de mes, Gap rebajó por tercera vez en seis meses sus proyecciones de beneficios, además de una temporada navideña en la que las ventas cayeron un 8 por ciento.

El puesto de Pressler será ocupado en forma interina por Robert Fisher, hijo de los fundadores de la marca, e integrante del comité que se ha puesto a buscar sustituto definitivo. El perfil al que se apunta ahora es radicalmente distinto al de Pressler quien aunque saneó las cuentas de la empresa y recortó costes, no pudo definir una identidad de marca.

 

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