En tiempos de turbulencia comercial, el conocimiento es poder

La producción se ha politizado. Cualquier empresa de moda que dependa de una industria estable y consistente se sentirá expuesta en la era de las guerras arancelarias globales. Los aranceles propuestos por la actual administración Trump gravarán las importaciones chinas por valor de más de 300 000 millones de dólares, una medida que, según el New York Times, es «catastrófica y devastadora».

Los equipos directivos de las empresas estadounidenses e internacionales del sector de la confección, que producen, compran, exportan o tienen alguna relación bilateral con China, se preparan para tiempos inestables mientras la gestión optimizada de la cadena de suministro alcanza su punto álgido. Hay que poner en marcha nuevas estrategias para garantizar un comercio fiable, ya que las marcas se enfrentan a una dura realidad: aceptar un golpe a los márgenes de beneficio, trasladar la fabricación a otro lugar o dejar de producir. Pero la estrategia exige conocimiento y experiencia. Porque cualquier interrupción en la producción, un aumento repentino de los costes o la incertidumbre futura podrían suponer un desastre para las finanzas.

Sumerjámonos en el cálculo del coste de la ropa.

Entonces, ¿cuál es el Plan B? ¿Cerrar la tienda y redistribuir la cadena de suministro de la noche a la mañana? ¿La externalización y la vuelta a los productores locales a pesar de los exorbitantes costes de la mano de obra? Nos encontramos en un periodo convulso con poco margen de maniobra en el que la previsión y la predicción no resolverán problemas complejos. Para cualquier central de compra y abastecimiento, a los gerentes, comerciantes, desarrolladores de productos y diseñadores de tecnología que se enfrenten a estos dilemas les puede venir bien adentrarse en profundidad en el cálculo del coste de las prendas de vestir.

El desarrollo de productos, al igual que la fabricación, debe ser más ágil y técnicamente versátil. De la misma manera, la cadena de valor está en constante evolución y las empresas deben permitir que se desarrollen procesos y actualizaciones nuevos e innovadores. Le preguntamos a Catherine Cole, Directora ejecutiva de MOTIF, cómo se pueden adaptar las empresas a una industria tan inestable y cambiante, y qué importancia tiene la necesidad de contar con competencias nuevas y adaptables para un mayor mercado laboral.

«La ventaja competitiva de una empresa siempre va a ser su cadena de suministro: cómo los eslabones de la cadena trabajan juntos responden a las necesidades de los clientes, colaboran, se tensan y transmiten información al siguiente eslabón de la cadena», afirma Cole. «En el meollo de todo esto están las personas y los conjuntos de competencias. A medida que la industria continúa adaptándose y evolucionando a un ritmo cada vez mayor, el aprendizaje continuo tiene que ser parte del trabajo. Aquellas empresas que inviertan en desarrollo profesional para su personal serán las que mantengan su relevancia y competitividad».

«El desarrollo profesional nunca ha sido tan importante», dice Ton Wiedenhoff, Director Ejecutivo para Europa de Alvanon. «Estamos en la era de las ‘‘organizaciones exponenciales”, empresas que se están adentrando en nuevas industrias y nuevos mercados, no ancladas en las formas de pensar de hace décadas, sino con formas totalmente nuevas, dinámicas y evolutivas de afrontar los desafíos, resolver problemas y continuar con la ilusión de interrumpirse a sí mismas, a sus competidores y a sus clientes.

Los clientes están descubriendo qué es lo que quieren y lo que necesitan antes que nosotros, al igual que Apple lo hizo hace doce años con el primer iPhone. Si no formamos, mejoramos y animamos a nuestros equipos para que aprendan, cuestionen y prueben nuevas ideas, estaremos anunciando nuestra ruina y buscando nuevos puestos de trabajo.

Ed Gribbin, Director General de Contrataciones de Impactiva Brand, miembro de la junta directiva de la American Apparel & Footwear Association e instructor principal del curso sobre el coste de las prendas de vestir en MOTIF

Para hacer frente con confianza a cualquier obstáculo de suministro, el primer paso es el conocimiento. El curso en línea sobre coste de las prendas llevado a cabo por Alvanon y disponible a través de MOTIF, una empresa de eLearning que ofrece cursos en línea de calidad mundial impartidos por expertos en ropa, es un buen lugar para empezar a dominar el terreno. Su plan de estudios, líder en la industria, ofrece una base completa y cubre todas las consideraciones importantes que influyen en las decisiones de desarrollo de productos.

En un contexto de continua incertidumbre política, cambios en los mercados y en la demanda de los consumidores, es vital que las marcas reevalúen sus cadenas de suministro para salvaguardar su futuro y garantizar la estabilidad.

En tiempos de turbulencia comercial, el conocimiento es poder

«Es conveniente mantenerse al día con los expertos en política y comercio internacional», dice Weidenhoff. «Tienen información interna y puntos de vista sobre las reglas y políticas que "se están cocinando". Los consultores y los bufetes de abogados con especialistas en política comercial en la región/continente merecen que se les dedique una parte del presupuesto para realizar un análisis de riesgos al menos a medio y largo plazo».

«Los minoristas llevan ya diversificando sus cadenas de suministro desde hace 6 o 7 años», señala Gribbin. «El constante aumento del precio de la mano de obra en China ha hecho que la gente busque alternativas mucho antes de que el problema arancelario se haya convertido en el centro de atención». Gribbin advierte que desviar las cadenas de suministro será igual de caro o más que quedarse, dada la prisa por salir y la capacidad limitada en un corto período de tiempo para otros destinos de suministro. «Cualquier carga arancelaria probablemente se compartirá con el fabricante, la marca, el minorista y el consumidor, cada uno haciéndose cargo de un porcentaje, en lugar de ser sólo una de las partes la que sufra esta nueva carga. Al final del día, las marcas y los minoristas de más éxito ya habrán diversificado sus cadenas de suministro, de modo que cualquier impacto de estas decisiones políticas no tendrá un efecto serio a largo plazo ni en sus clientes ni en sus finanzas».

Las medidas no arancelarias deberían preocupar del mismo modo a las empresas del sector de la confección, especialmente en la era del cumplimiento. Cuestiones como la modificación de la normativa sobre requisitos de salud y seguridad y las siempre estrictas normas medioambientales que se aplican a los productos y a las cadenas de suministro deben nivelarse cuidadosamente con la responsabilidad corporativa y los procesos de producción. En Estados Unidos, donde las leyes difieren de un estado a otro, esto permite navegar en aguas turbias.

«Cada uno de los estados independientemente, de acuerdo a sus derechos bajo nuestra Constitución, puede promulgar y hacer cumplir diferentes normas en una variedad de áreas (control de armas, derecho al aborto, fumar en público, etc.)», indica Gribbin. «Sin embargo, nos encontramos en un punto en el que se puede penalizar injustamente a industrias globales enteras, como la confección, el calzado y los accesorios, por vivir de acuerdo con los estándares federales, pero no cumplir con la legislación recientemente promulgada por un estado en particular. En el curso sobre costes no podemos responder a todas las preguntas relativas a cada estado (el tema de las emisiones de microfibras en nuestras vías fluviales por el lavado de prendas de material sintético en nuestros hogares es un buen ejemplo de ello), pero podemos plantear las cuestiones pertinentes de las que todos los involucrados en el diseño, el desarrollo de productos y los equipos de aprovisionamiento deben ser conscientes».

No todo es cuantificable.

«En nuestro curso sobre el coste de las prendas, revisamos varios elementos y factores que afectan el coste, algunos cuantificables y otros que son más difíciles de cuantificar o están ocultos. Algunos costes no son fáciles de contabilizar, como por ejemplo, un precio que puede repercutirse en el cliente y que podría tener un efecto a largo plazo en el futuro. Las empresas deben ser conscientes de estas sutilezas y prestar atención a ellas para poder evaluar a fondo sus consecuencias en sus negocios». - May Fong, Consultora Senior, Alvanon.

Para obtener más información acerca de cómo el curso sobre el coste de las prendas podría ayudar a su negocio a dominar las contingencias medibles y no medibles de la industria, visite MOTIF, el centro de conocimientos de la industria de la confección en www.motif.org.

 

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