Desigual hundió un 92 por ciento su beneficio durante 2018

Madrid- Desigual debía saber que no lo tendría fácil, y que su periodo de reactualización y rebranding no sería un camino de rosas. Pero lo que quizás no esperaba es que una caída tan brusca de un 14 por ciento de sus ventas, estropeara el buen sabor de boca con el que la compañía esperaba arrancar el verano. Sobre todo tras meses de brillantes escenificaciones y la puesta en marcha de toda clase de iniciativas, con las que la compañía buscaba centrar las miradas en el potencial creativo de su renovada imagen.

Pero el problema podría estar precisamente ahí, y no sería la primera ocasión en la que Desigual culmina sin éxito un proceso de renovación. Algo que en gran medida podría volver a suceder, si los directivos de la compañía española han vuelto a centrar tanto sus esfuerzos en esas labores de imagen, que se han vuelto a olvidar de que lo suyo es una marca de moda. Y que sus principales prioridades deben ser sus clientes, y su producto.

Cuatro años consecutivos de bajadas

Para averiguar si este nuevo periodo de modernización logrará su objetivo, deberemos esperar a la llegada de la próxima temporada. Una vez asentada la nueva imagen corporativa del grupo, y puestas a la venta las nuevas colecciones. Algo que solamente entonces nos permitirá comprobar si los últimos datos conocidos de la compañía, suponen por fin el último capitulo de su largo periplo por el desierto de los números rojos. Unas cifras que a la luz de las propias palabras del directo general de Desigual, Alberto Ojinaga, podrían calificarse de muy preocupantes. “Los resultados de 2018 han sido peor de lo que esperábamos”, decía Ojinaga en unas declaraciones recogidas por el medio económico Expansión. Atribuyendo la aceleración y la brusca caída de las ventas, a que “la transformación que estaba llevando a cabo la empresa no fue lo rápida y radical que se necesitaba”.

Tras experimentar su máxima cifra de ingresos en 2014, cuando logró una facturación por valor de 963 millones de euros, la firma lleva tras de sí 4 años consecutivos de caída de ventas. Periodo durante el que el beneficio neto también ha decrecido, hasta alcanzar el pasado año unos preocupantes 3,4 millones de euros, tras un descenso del 92 por ciento. Un hecho que condujo a la empresa a acelerar y poner en funcionamiento el brusco plan de transformación al que hemos asistido estos últimos meses.

“Era difícil aplicar los cambios con radicalidad cuando la empresa estaba ganando cien millones al año, aunque la facturación mostrara signos de que algo iba mal”, defiende Ojinaga.

Menor caída de ventas en 2019

A pesar de que las ventas durante el primer semestre de 2019 han continuado bajando, desde la compañía apuntan a que este descenso ha sido mucho menor de lo experimentado en años anteriores. Lo que junto al aumento del 22 por ciento del Ebitda, hasta los 35 millones de euros, dan esperanzas a que en esta ocasión la compañía haya logrado, al fin, culminar con éxito su transformación. Con algunos cambios, como los emprendidos en el sector de las redes sociales, comenzando ya a dar sus frutos según las mismas fuentes cercanas a Desigual.

A fecha de 2018, Desigual contaba con una red de 386 tiendas propias y 124 operadas en régimen de franquicia. Con una plantilla cercana a los 4.500 trabajadores, y estaba presente en cerca de un centenar de mercados.

Photo Credits: Desigual.

 

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